Argentina

Escándalo por una foto del fiscal y el juez del caso contra Fernández de Kirchner jugando a fútbol en una finca de Macri

  • La defensa de la vicepresidenta impugna al magistrado y al representante del ministerio público

  • La fiscalía acusa a la dirigente y su fallecido marido de desviar dinero público destinado a obra pública

La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, durante un sesión en el Senado este miércoles.

La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, durante un sesión en el Senado este miércoles. / JUAN MABROMATA (AFP)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Liverpool no evoca por estas horas el espíritu de los Beatles en una Argentina al borde del colapso. Y si bien se habla de un equipo de fútbol que lleva el nombre de esa ciudad inglesa, no lo dirige Jürgen Klopp ni lo integra Mohamed Salah como estandarte. Sus estrellas son Diego Luciani y Rodrigo Giménez Uriburu, el fiscal y la principal autoridad del tribunal que juzga a Cristina Fernández de Kirchner por supuestos actos de corrupción relacionados con la obra pública. El Liverpool bonaerense está además integrado por otros funcionarios judiciales cercanos al expresidente Mauricio Macri. Su proximidad es más que política: el conjunto juega en una finca bonaerense, Los Abrojos, que pertenece al hombre que gobernó entre 2015 y 2019, y sueña con volver al poder en 2023. Macri es arte y parte de esos partidos que suelen concluir con opíparos almuerzos. "Los Abrojos es el corazón de la intimidad presidencial", escribió en 2017 Laura di Marco, la biógrafa oficial del entonces mandatario. La divulgación de una fotografía en ropa deportiva del fiscal Luciani y el magistrado Giménez Uriburu no ha hecho más que profundizar el deterioro de la credibilidad de la justicia. Una encuesta previa de Proyección Consultora daba cuenta de que un 78% de los entrevistados ven mal o muy mal el desempeño de los tribunales.

Los abogados de Fernández de Kirchner acaban de impugnar a Luciani y Giménez Uriburu. El primero ha sido erigido por la oposición de derechas al Gobierno peronista del presidente Alberto Fernández en un nuevo héroe nacional. Según el fiscal, tanto el extinto presidente Néstor Kirchner como su esposa encabezaron una "asociación ilícita" que se enriqueció sobre la base del desvío de dinero estatal destinado a la obra pública en la provincia patagónica de Santa Cruz. Según Luciani, los Kirchner "instalaron y mantuvieron" en ese distrito austral que los vio nacer políticamente una "extraordinaria" matriz de corrupción. El fiscal sostiene su acusación con el historial de un "amigo íntimo" de Kirchner, Lázaro Báez, quien hasta 2003 era un modesto empleado bancario y devino un potentado de la construcción, al punto de ganar casi el 80% de las licitaciones provinciales con su empresa. Báez también se encuentra imputado en esta causa. Ha sido a su vez condenado a 12 años de cárcel por blanquear 55 millones de dólares durante la era kirchnerista.

Para los seguidores de la vicepresidenta, las pruebas presentadas por Luciani no solo son insustanciales: tampoco la incriminan directamente. Aquellos que la aborrecen, las consideran, en cambio, contundentes. La aparición de la fotografía aportó otro indicio sobre la fuerte politización de la justicia. La derecha desestimó sin embargo esa imagen. "Cualquiera va a jugar al fútbol", dijo Elisa Carrió, una de las principales dirigentes del macrismo. Patricia Bullrich, otra referente de ese sector señaló por su parte que una cosa es un equipo de balompié que participa de un campeonato amateur, cuyos integrantes "pueden conocerse o no", y otra, muy diferente, "una asociación ilícita".

Una foto más

Fernández de Kirchner contratacó y rescató de un tuit de Macri otra foto del Liverpool de la que participa el juez de segunda instancia (Cámara Federal), Mariano Llorens, quien ha desligado al expresidente de la causa judicial por espionaje durante su presidencia a los familiares de los 44 marineros que murieron en el hundimiento del submarino ARA San Juan, a fines de 2017. "Se acuerdan el papelón de Macri, cuando le mostró a Xi Jinping, presidente de China, cómo hizo un gol en su predio Los Abrojos? ¿A que no saben a qué equipo le hizo el gol Macri? ¡¡¡Si!!! A Liverpool… Llorens juega de arquero", ironizó la vicepresidenta. Ella asegura que el Tribunal Supremo ya tiene "escrita y firmada" la sentencia en su contra en la causa que tiene Luciani como voz acusadora.

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Uno de sus abogados, Gregorio Dalbón, ha reiterado que si hay una "asociación ilícita" en Argentina es el Poder Judicial. En este país, advirtió, puede suceder lo mismo que en Brasil hace cuatro años cuando el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva pasó 585 días en prisión. La condena impartida por el entonces juez Sergio Moro lo sacó de la carrera electoral cuando era favorito en las encuestas. Las elecciones las ganó Jair Bolsonaro. Tres años más tarde, el Tribunal Supremo brasileño anuló esa sentencia y Moro pasó de ser un paladín a un réprobo.

La polémica tiene todavía un largo trecho por recorrer. En tanto, el analista político Sebastián Lacunza ha señalado que si las garantías procesales contra Cristina no se cumplieron, "ello debería determinar su inocencia en tribunales, pero no exime a la vicepresidenta de una respuesta que debe, no a los jueces, sino al pueblo que representa. ¿Cómo hizo Báez, un empresario surgido de la nada, amigo y socio de Néstor Kirchner, para acumular y fugar durante más de una década decenas de millones de dólares obtenidos de contratos de obra pública que pagaron todos los argentinos?".