Giro judicial en Brasil

El Supremo anula las condenas a Lula y le abre las puertas a las presidenciales

  • Un juez del alto tribunal restituye los derechos políticos del exmandatario brasileño

  • El líder izquierdista podría ser el principal rival de Bolsonaro en las elecciones del 2022

El expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en una fotografía de marzo del 2020 .

El expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en una fotografía de marzo del 2020 . / Fabrice Coffrini / Afp

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En el 2011 debió luchar contra un tumor en la laringe. En diciembre pasado, le detectaron el covid-19 en La Habana. Entre esos dos episodios, Luiz Inacio Lula da Silva, dos veces presidente de Brasil, había perdido sus derechos políticos. Un juez del Tribunal Supremo Federal (TSF), Edson Fachin, acaba de restituirlos y Lula podrá competir en las presidenciales del 2022 como una alternativa a la reelección de Jair Bolsonaro. Fachin anuló las sentencias dictadas en el marco de la mega causa Lava Jato. Su decisión ha provocado un previsible terremoto político, especialmente en el Gobierno de ultraderecha y sus tentáculos en los tribunales. De hecho, el fiscal general, Augusto Aras, apelará el fallo.

Fachin ha estimado que Lula, de 75 años, y dos veces condenado por un tribunal de Curitiba, una ciudad que abrazó la causa de Bolsonaro, deberá ser juzgado nuevamente en Brasilia. El expresidente había sido primero condenado por el juez Sergio Moro. Luego, un tribunal de segunda instancia ratificó la sentencia contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT) y le impidió presentarse en las elecciones de 2018 que allanaron a Bolsonaro el camino al Palacio Planalto. La posición adoptada por Fachin, dijo Lula, " es el reconocimiento de que siempre hemos tenido razón en esta larga batalla legal".

Una causa marcada por la sospecha

La acusación que pesó entonces sobre el exjefe de Estado fue de corrupción y blanqueo de dinero, aunque no se presentó ninguna prueba fehaciente. Se le sentenció por poseer un departamento en el balneario paulista Guarujá que Lula nunca habitó. El caso tuvo desde sus inicios la marca del escándalo, como quedó demostrado cuando salieron los mensajes privados entre Moro y el fiscal Deltan Dallagnol.

Tres años después de la segunda sentencia a 12 años de cárcel, un integrante del TSF ha sostenido que los delitos imputados al Lula no corresponden a hechos que involucraron directamente a la empresa estatal Petrobras. En 2014, y como preludio a la destitución de la presidenta Dilma Russeff, estalló el Lava Jato, una serie de causas que llevan el nombre de un lavadero de autos donde un cambista se dedicaba también a lavar dinero de la corrupción.

No dejó de ser entonces una paradoja el hecho de que Moro y se valió de tres reformas procesales promovidas por el mismo PT: la delación premiada, la aplicación de la prisión preventiva por tiempo indeterminado y la ejecución de las sentencias en primera instancia y antes de la posibilidad de ser apelada. Cuando Bolsonaro premió a Moro con el Ministerio de Seguridad y Justicia, se hizo más evidente a un sector de la sociedad que el caso Lava Jato sirvió en parte para sacar al expresidente del camino cuando en 2018 encabezaba las encuestas.

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Repercusiones

En una clara demostración de cómo están soplando los vientos de la política en Brasil, el actual presidente de la Cámara, Arthur Lira, dijo que Lula puede incluso merecer su absolución, pero Moro nunca. La gran duda, de cara el futuro inmediato, es si Lula peleará solo por la presidencia o buscará una alianza con sectores de centro y centroizquierda para garantizarse la victoria frente al Bolsonaro.