Dimisión en Londres

Boris Johnson, de escándalo en escándalo

El primer ministro británico ha permanecido casi tres años en el poder envuelto en polémicas

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boris johnson / agencia

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Marta López
Marta López

Periodista

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Boris Johnson, el gran padrino del 'brexit' llegó al poder en julio del 2019, tras la renuncia de su predecesora, Theresa May, con la promesa de hacer realidad la salida del Reino Unido de la Unión Europea, votada tres años antes en referéndum. Pese a la controversia que rodeó siempre su figura y la fama de narcisista, provocador e impredecible que le precedía , en diciembre del 2019 logró una mayoría histórica para los conservadores en las elecciones legislativas anticipadas que convocó. Poco después de un mes, el 31 de enero del 2020, el país, bajo su batuta, abandonó la UE.

Fue el momento de su mayor gloria. Pero iba a ser efímera. En marzo estalló la pandemia del covid y contrariamente a lo que hacían los países del resto de Europa, al principio minimizó la pandemia, apostó por la inmunidad de rebaño y postergó el confinamiento. Hasta que él mismo resultó contagiado. Primero con síntomas leves, que empeoraron hasta el punto de tener que ser hospitalizado e ingresado en la UCI, donde permaneció tres días.

Johnson reconoció su error en la gestión inicial de la pandemia, que pudo enmendar a medias con la rápida campaña de vacunación emprendida por su Gobierno con la inyección de Oxford-AstraZeneca, la primera en ser autorizada. Pero no fue esa su peor equivocación, sino saltarse los estrictos confinamientos que él mismo ordenó con la celebración de varias fiestas ilegales en Downing Street, mientras para los británicos estaban prohibidas las reuniones sociales.

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Los "excesos etílicos"

El escándalo salió a la luz en diciembre del 2021, cuando en forma de goteo se fueron conociendo las celebraciones y "reuniones de trabajo" con vino en dependencias gubernamentales durante los encierros, a algunas de las cuales asistió el propio Johnson, cuando no se podían reunir más de dos personas en interiores y seis en exteriores. Una de las fiestas fue para celebrar su 56 cumpleaños. Otra tuvo lugar en vísperas del funeral del duque de Edimburgo. Y la investigación oficial encargada documentó "excesos etílicos y desdén por las normas" en esos encuentros, en el peor momento de la pandemia.

Johnson negó haber tenido constancia de muchas de esas fiestas primero, para luego negar que hubiera incumplido las reglas y acabar pidiendo disculpas en varias ocasiones. Fue multado por la policía, algo inédito para un primer ministro.

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Al escándalo del 'partygate' se suma la traición del que fue su mano derecha, Dominic Cummings, una figura tan polémica como él que tras abandonar el Gobierno empezó a criticar en público la gestión del primer ministro. Y siempre ha estado presente el desvio de fondos canalizados por el Partido Conservador para financiar una gran reforma de la residencia del primer ministro en Downing Street.

Los escándalos sexuales que afectaban a Chris Pincher cuando fue nombrado por Johnson jefe de disciplina del grupo parlamentario conservador y que el primer ministro conocía ha sido la gota que ha colmado el vaso de los conservadores con el que hasta ahora ha sido su controvertido líder.