Boris Johnson

El superviviente de las mil fiestas

La vida del primer ministro británico, Boris Johnson, ha estado siempre marcada por la polémica, pero una y otra vez ha renacido de sus cenizas cual Ave Fénix. El último escándalo en el que se ha visto involucrado, el 'partygate', tampoco ha conseguido hundirle. Ha logrado superar una moción de censura interna en su partido que podría haber acabado con su mandato. Pero no, de momento, Johnson sigue a flote.

UNA FAMILIA EXCÉNTRICA

Nace en Nueva York en el seno de una familia excéntrica. Su padre, que después sería diputado conservador y alto funcionario, estudia en la Universidad de Columbia. Su tatarabuelo fue ministro del imperio otomano.

Estudia en el elitista colegio de Eton. Sus compañeros recuerdan que ya entonces destaca por su arrogancia y oportunismo. Pero también por su vis cómica.

En Oxford estudia literatura clásica y filosofía. Es brillante pero disperso, según sus profesores. Se une al Bullingdon Club para participar en sus míticas fiestas regadas en alcohol y cosechar contactos. Allí conoce a David Cameron.

También se suma al club de debates Oxford Union, una sociedad privada conocida por formar a futuros políticos británicos.

PERIODISTA AMARILLO

Entra a trabajar en 'The Times' por enchufe pero es despedido enseguida tras atribuir falsamente una cita falsa a un historiador. Será el primer escándalo de muchos.

Consigue trabajo como corresponsal en Bruselas para el 'Daily Telegraph'. Allí aflora su euroescepticismo y su querencia por manipular la realidad. Se convierte en el periodista favorito de la entonces primera ministra, Margaret Thatcher. Llegó a escribir que los burócratas de la UE querían reducir el tamaño de los condones para que fuera igual para todos los europeos.

De vuelta en Londres, como columnista, sigue escandalizando con sus artículos. Mientras coquetea con la política, se hace popular al aparecer en el programa satírico de la BBC 'Have I got news for you'. Llega incluso a ser nominado a un Bafta.

PRIMEROS DESMANES POLÍTICOS

Es elegido diputado en 2001 y posteriormente alcalde de Londres entre el 2008 y 2015.  Se embarcó en proyectos fracasados y muy costosos, como un nuevo aeropuerto en el estuario del Támesis o la compra de tres tanques de agua de segunda mano para la policía antidisturbios que acabaron en la chatarra.

Tras volver al Parlamento y participar en la campaña a favor del Brexit con sucias estrategias, es nombrado ministro de Exteriores. Protagonizó numerosas polémicas, como comparar el Mundial de Rusia de 2018 que presidió Putin con los juegos olímpicos de Berlín de 1936 en los que Hitler era el líder de Alemania.

UN 'PREMIER' CONTROVERTIDO

En 2018 dimite y un año después es elegido primer ministro. Nada más jurar el cargo, aseguró que el Reino Unido abandonaría la UE con o sin acuerdo y llegó a suspender el Parlamento durante cinco semanas para acelerar su plan de un Brexit duro.

El Tribunal Supremo consideró ilegal la decisión de Johnson. Tras el revés, disuelve el Parlamento y convoca elecciones. Ganó con la mayoría más amplia desde 1987.

Su segunda legislatura ha estado marcada por el covid… y las fiestas. Optó por la inmunidad de grupo, que costó muchas vidas, según el Parlamento. Y mientras los británicos estaban confinados él asistía a fiestas en Downing Street.

Según el demoledor informe independiente de la funcionaria Sue Gray, las fiestas revelan el clima de indiferencia a las normas y la ley que rige en la residencia oficial.

Pero Johnson sigue sin dimitir a pesar de la incomodidad que provoca en cada vez más compañeros de partido y de las peticiones de cese de la oposición. Se limita a pedir disculpas, a recordar su histórica mayoría absoluta, y a seguir haciendo lo que mejor sabe: seguir adelante sin importarle las consecuencias de sus actos.