Con el aval de Biden

Primera reunión de alto nivel entre líderes israelís y palestinos desde 2010

  • Israel descarta la puesta en marcha de conversaciones de paz y enmarca el diálogo en la necesidad de abordar asuntos comunes

  • El primer ministro israelí conversó antes con Joe Biden, quien ha recomendado potenciar la maltrecha economía palestina

Protestas a favor de Palestina

Protestas a favor de Palestina / Will Oliver /EPC

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Los líderes israelís y palestinos han vuelto a sentarse en una misma mesa. El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, y el presidente palestino, Mahmud Abás, protagonizaron el domingo en Ramala el primer encuentro de alto nivel entre funcionarios de ambos bandos de la última década, una escenificación que no se daba desde el 2010, todo un reflejo del estancamiento que vive el conflicto más enquistado de Oriente Próximo. La oficina del primer ministro de Israel, Naftali Bennett, no tardó en apuntar que no se trata de conversaciones de paz. "No hay un proceso diplomático con los palestinos ni lo habrá", ha afirmado. 

"Vine a la reunión para generar confianza y salvaguardar los intereses del Estado de Israel, así como para fortalecer nuestros importantes lazos con la Autoridad Palestina", ha dicho Gantz. Durante el encuentro se discutieron temas relacionados con la seguridad y asuntos civiles, pero sobre todo, con la maltrecha economía palestina. El ministro de Defensa ha confirmado el interés de Israel en fortalecer a la Autoridad Palestina para aliviar la crisis fiscal por la que atraviesa.

El encuentro ha tenido lugar mientras Bennett aterrizaba en el aeropuerto de Ben Gurion tras su viaje oficial a Estados Unidos. El pasado viernes, el primer ministro israelí se reunió con Joe Biden, partidario de la solución de los dos estados. Alejado de la agresiva política de su predecesor, Donald Trump, el demócrata busca fomentar la confianza entre ambas partes después del colapso de las negociaciones de paz en el 2014 y de una imparable expansión colonial en los territorios ocupados palestinos. 

Bennett siempre se ha mostrado contrario a la creación de un Estado palestino, aunque se ha visto obligado a mostrar cierta flexibilidad para satisfacer los distintos intereses dentro de su coalición gubernamental. "Este gobierno no se anexionará ni formará un Estado palestino, todo el mundo lo entiende", confesó antes de su viaje a Estados Unidos. Bennet dirigió en su día el Consejo Yesha, el buque insignia de los colonos en Cisjordania y Jerusalén oriental. "Soy el primer ministro de todos los israelís, y lo que estoy haciendo ahora es encontrar un término medio: cómo podemos centrarnos en lo que estamos de acuerdo", añadió. 

Términos medios

Su Gobierno, el primero sin Netanyahu en más de una década, lo integran partidos muy diferentes, tanto por su ideología como por su aproximación a la cuestión palestina. La izquierda, los árabes y parte del centro abogan por retomar el proceso de paz, mientras que la derecha, liderada por Bennett, se opone. Tampoco la Autoridad Palestina tiene esperanzas de volver a la mesa de negociación, pero sí confía en que este nuevo Gobierno reactive las relaciones dinamitadas por Netanyahu hace ahora siete años.

Hacía más de una década que el propio Abás no se reunía con un primer ministro israelí. Fue en 2010, cuando Estados Unidos insistía en uno de sus múltiples intentos para reimpulsar el diálogo de paz. Ha tenido que marcharse Netanyahu, y también Trump, para que se produjera este primer acercamiento. A mediados de julio, Gantz y Abás ya mantuvieron una conversación telefónica, la primera desde 2017. Gestos que denotan un ligero cambio de dirección, aunque solo se busque impulsar la economía palestina. 

Economía palestina

Durante 2020, la pandemia del coronavirus y los recortes en las ayudas por parte de países árabes hizo que la economía de Cisjordania se contrajera un 11,5%. El Estado judío busca sostener a la Autoridad Palestina, ya que supone una opción más moderada de gobierno a ojos de Israel y la comunidad internacional que el movimiento islamista Hamás. Este gobierna de facto la bloqueada franja de Gaza desde 2007.

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Israel ha aprobado este mes 16.000 permisos adicionales de trabajo para los palestinos, convertidos en mano de obra barata para el sector de la construcción israelí. Además, ha diseñado un plan de ayuda financiera para el Ejecutivo de Ramala, que en el último año ha visto cómo se desplomaban las ayudas internacionales que recibe. Durante 2020, la institución dirigida por Abás desde hace 15 años recibió 300 millones de dólares. En cambio, en lo que va de 2021 solo ha recibido 30,2 millones. 

Crisis de legitimidad

El presidente palestino vive sus horas más bajas. La muerte de un crítico palestino a finales de junio avivó el descontento popular contra Mahmud Abás. "Queremos la caída del régimen", se oía por primera vez en las calles palestinas. La suspensión de las elecciones, que iban a ser las primeras en tres lustros, agravaron la frustración de una sociedad civil contrariada por el autoritarismo creciente de su Gobierno, la corrupción de sus líderes y su falta de representación en el sistema político. A su vez, Hamás no ha tardado en criticar la reunión de Abás con Gantz, avivando el fuego contra el octogenario presidente palestino. Las encuestas muestran que el movimiento islamista cuenta con un apoyo popular creciente entre la ciudadanía, también en Cisjordania.