Violación del derecho internacional

Israel continúa con su campaña de demoliciones en los territorios palestinos ocupados

  • Unos 63 beduinos, entre ellos 35 menores, han visto cómo apisonadoras israelís demolían las tiendas de campaña y las estructuras para trabajar en su aldea en el valle del Jordán

  • De forma paralela, las autoridades israelís han detonado explosivos para derruir la casa de la familia de un prisionero palestino con nacionalidad estadounidense a modo de castigo colectivo

Soldados israelís en Cisjordania.

Soldados israelís en Cisjordania. / Europa Press

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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El humo de las ruinas impregna cada rincón de la ocupada Cisjordania. Las demoliciones de estructuras y hogares de palestinos van desde el valle del Jordán hasta el norte del territorio. Unos 63 beduinos, entre los cuales hay 35 menores, han sido testigos este jueves de cómo unas apisonadoras demolían sus tiendas de campaña en la aldea de Khirbet Humsa por séptima vez. Al mismo tiempo, en Turmus Aya, entre Nablus y Ramala, las autoridades israelís han detonado explosivos para derruir la casa de la familia de un prisionero palestino.

"Ahora 63 palestinos se han quedado sin hogar, 11 familias han sufrido la demolición de sus hogares y la confiscación de sus pertenencias", ha denunciado Muataz Bsharat, un oficial de la Autoridad Palestina. Tras acusar a Israel de "terrorismo de estado" contra los residentes, ha subrayado que esta es la séptima vez que los beduinos de esta aldea del valle del Jordán ven sus tiendas destrozadas a la vez que los refugios para animales, las letrinas, los paneles solares y los depósitos de agua. Estos beduinos subsisten pastoreando a 4.000 ovejas. 

Las autoridades israelís han demolido, como mínimo, 421 estructuras que pertenecen a palestinos en la primera mitad de 2021. Según datos del Consejo Noruego para los Refugiados (CNR), ha habido un aumento del 30% respecto al mismo período del año pasado. En este caso, parte de las infraestructuras demolidas fueron proporcionadas por la Unión Europea, que ha ayudado a reconstruir estos campamentos tras demoliciones previas de Israel. El Estado hebreo acusa a estas familias de erigir sus tiendas de manera ilegal al "invadir un campo de tiro" en 2012.

Demolición punitiva

De forma paralela, la pequeña población de Turmus Aya asistía resignada a la detonación del hogar de Sanaa Shalaby. Su único crimen fue casarse con Muntaser Shalaby, con quien tiene tres hijos que vivían en la casa con ella. Ese marido desaparecido durante años fue el presunto autor de un ataque el pasado 2 de mayo que acabó con la vida del estudiante israelí Yehuda Guetta e hirió a otros dos. Para castigar a Shalaby, Israel ha hecho uso de la demolición punitiva del hogar de su familia, a la que no había visto hace años.

Hasta la embajada estadounidense en Jerusalén se ha pronunciado contra las acciones ilegales de Israel. "La casa de una familia entera no debe ser demolida por las acciones de un individuo", ha dicho un portavoz. Toda la familia Shalaby contaba con nacionalidad estadounidense, donde Muntaser se había casado con otras tres mujeres en ceremonias islámicas no oficiales. Todas las partes deberían "abstenerse de tomar medidas unilaterales que exacerben las tensiones y socaven los esfuerzos para avanzar en una solución negociada de dos estados"

Contra el derecho internacional

"Esto ciertamente incluye la demolición punitiva de los hogares de los palestinos", ha añadido el portavoz. Según Israel, las demoliciones disuaden de futuros ataques mientras que las organizaciones de derechos humanos y los palestinos las ven como un castigo colectivo. Estas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional, igual que arrasar con la aldea beduina. Una potencia ocupante tiene estrictamente prohibido sacar a miembros de la población ocupada de sus comunidades existentes contra su voluntad. 

Después de presenciar la demolición de sus hogares, las familias de Khirbet Jumsa han experimentado la desolación bajo los 39 grados centígrados que marcaban los termómetros en el valle del Jordán. "La comunidad internacional debe condenar resueltamente este despojo y demostrar que no tolerará estas descaradas violaciones del derecho internacional", ha reclamado Caroline Ort, directora de Palestina del CNR.

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