Crisis sanitaria

Nueva jornada de protestas en Francia contra el pase covid obligatorio

Decenas de miles de personas contrarias al documento exigido por el Gobierno Macron salen a la calle por quinto sábado consecutivo

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El Periódico

Los opositores al pase sanitario que el Gobierno francés quiere imponer para acceder a espacios públicos cerrados siguen en pie de guerra. Este sábado han vuelto a marchar por las calles de las principales ciudades del país, por quinto sábado consecutivo, pocos días después de la generalización del dispositivo. En París, las dos manifestaciones más numerosas empezaron a detrás de una amplia gama de consignas como 'Libera Francia' o 'Parad la 'coronalocura', 'Sí a la libertad de elegir' o 'Retira tu pase. Macron y despeja'.

"Las vacunas hacen mucho daño", denunciaba desde las filas de una de las protesta Philippe Bailleul, un jubilado de 71 años que se ha unido desde Alençon a la manifestación lanzada en la capital por el exdiputado del Rassemblement National (ultraderecha) Florian Philippot, y el colectivo Los Patriotas. "No existe ninguna justificación sanitaria, no hay necesidad de que nos vayamos a un asilo, porque ya estamos en él", ha agregado, no lejos de él, Arnault Perrier de 53 años.

En la marcha alternativa, organizada en este caso por los chalecos amarillos, Marie Huguet, jubilada, criticaba "la idea de no poder ir a donde ella quiere". En cuanto a Yann Fontaine, escritor de 30 años de la comarca del Indre, denunciaba en el pasado sanitario "una medida liberticida, segregacionista".

Desde su inicio a mediados del mes pasado, esta variada y heterogénea movilización antigubernamental ha seguido creciendo en Francia, donde a los negacionistas se unen familias y manifestantes apolíticos y algunos colectivos como, por primera vez, cuidadores o bomberos uniformados.

Batalla de cifras

Eran poco más de 237.000 la semana pasada, según el Ministerio del Interior, más del doble de los registrados en los inicios del movimiento a mediados de julio. Los manifestantes acusan al gobierno de subestimar la protesta contra el pase sanitario. El colectivo Le Nombre Jaune, que publica un recuento ciudad por ciudad en Facebook, registró más de 415.000 participantes "mínimos" en Francia el pasado sábado.

Solo para este fin de semana están previsto más de 200 actos y concentraciones en todo el país. Las autoridades pronostican "alrededor de 250.000 manifestantes", ha señalado a AFP una fuente policial. Fuera de París, las manifestaciones más importantes se esperan en el sur, donde Toulon, Montpellier, Niza, Marsella o Perpignan han surgido como grandes focos de disputa.

Pase obligatorio

Desde el lunes, el pase sanitario se ha impuesto en la mayoría de los lugares públicos franceses. Bares, restaurantes, cines, transporte de larga distancia, museos u hospitales requieren este código QR que atestigua una vacunación completa contra el covid-19, una prueba negativa o una recuperación de la enfermedad. Ante la generalización del dispositivo, validado por el Consejo Constitucional, los manifestantes denuncian un obstáculo a su "libertad" o una "falta de perspectiva" sobre las vacunas.

Una parte de este movimiento tan diverso, sin cabeza real, asume un antisemitismo desinhibido, mientras que ciertos centros de vacunación o farmacias son tratados como "colaboradores" y víctimas de actos. Un maestro será juzgado en septiembre por sostener un cartel dirigido a figuras judías en Metz el sábado pasado.

Estas acusaciones molestan al gobierno, que además se enfrenta en estos momentos a una explosión mortal de la epidemia en Guadalupe y Martinica. Desde esta última, el ministro de Sanidad Olivier Véran criticó el jueves un movimiento "del que hablamos demasiado", y que luce "carteles extremadamente coloridos y, a veces, patrones extremadamente dudosos, incluso completamente sucios".

El ejecutivo todavía espera convencer a los indecisos de lograr el objetivo de que 50 millones de franceses hayan recibido una primera inyección a fines de agosto, blandiendo la catastrófica situación en las Indias Occidentales como un contraste. La vacunación es tres veces menor allí que en la Francia metropolitana y el brote epidémico causado por la variante delta es "prueba con el ejemplo" de la urgencia de vacunarse, según el primer ministro Jean Castex.

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Diálogo de sordos

El diálogo de sordos entre manifestantes y gobierno podría continuar más allá de las vacaciones. En las manifestaciones, muchos manifestantes están preocupados por una hipotética obligación de vacunar a los niños para que vayan a la escuela. En París, Carole, de 44 años, que se negó a dar su apellido, se opuso resueltamente el sábado, creyendo que su hijo de 17 años "corre menos riesgo si atrapa el covid que si lo vacunan".