Relaciones diplomáticas

Los momentos destacados de seis décadas de cumbres

Encuentro entre Bill Clinton y Boris Yeltsin, el 23 de octubre de 1995 .en la clausura de la cumbre en Hyde Park, cerca de Nueva York.

Encuentro entre Bill Clinton y Boris Yeltsin, el 23 de octubre de 1995 .en la clausura de la cumbre en Hyde Park, cerca de Nueva York. / RICK WILKING (REUTERS)

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El Periódico /AFP

Desde el "enfriamiento polar" hasta el "nuevo comienzo", una mirada retrospectiva a las cumbres ayuda a entender cuatro décadas de relaciones, en ocasiones tumultuosas, entre los presidentes estadounidenses y los líderes del Kremlin. La última, la celebrada entre el nuevo inquilino de la Casa Blanca, el demócrata Joe Biden y el líder ruso Vladimir Putin.

Eisenhower-Jrushchov. Un almuerzo con 400 platos

En septiembre de 1959, Nikita Jrushchov realizó la primera visita a Estados Unidos de un secretario general del Partido Comunista Soviético por invitación del presidente estadounidense Dwight Eisenhower. Junto con su familia, el "Sr. K" viajó desde los campos de maíz de Iowa hasta la soleada California, donde todo Hollywood - con Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor a la cabeza- se apresura a asistir al almuerzo de 400 platos ofrecido en su honor. Ante los micrófonos y las cámaras, el exuberante líder soviético se ofendió porque se le negó la entrada a Disneylandia. Al final de las conversaciones en Camp David, la residencia campestre de los presidentes estadounidenses, los dos líderes reafirmaron su voluntad de trabajar por el desarme general y anunciaron la reanudación de las negociaciones sobre el estatuto de Berlín, enfriado durante la Guerra Fría.

Kennedy-Jrushchov. Al borde de la guerra y el teléfono rojo

El 3 y 4 de junio de 1961, en Viena, John Fitzgerald Kennedy, un joven presidente recién elegido, se enfrentó al astuto Nikita Jrushchov. El inquilino de la Casa Blanca está debilitado por el estrepitoso fracaso en abril del mismo año de un intento de invasión de Cuba en Bahía de Cochinos, con el apoyo de la CIA. Dos meses más tarde, se levantó el Muro de Berlín y, en octubre de 1962, estalló la crisis de los misiles desplegados por la URSS en Cuba. El mundo estaba entonces al borde de la guerra nuclear. El episodio, que terminó con la retirada de los misiles soviéticos, llevó a la instalación en 1963 de un "teléfono rojo" (en aquel momento un simple télex) para que los líderes de las dos superpotencias pudieran comunicarse directamente.

Brézhnev-Nixon. Una era de distensión

Del 22 al 30 de mayo de 1972, la sombra de la guerra de Vietnam planeó sobre la cumbre entre el presidente norteamericano Richard Nixon y el líder soviético Leonid Brézhnev en Moscú. Unos días antes de este viaje, el primero de un presidente estadounidense a la URSS, Nixon ordenó bombardeos masivos sobre Hanoi.

Sin embargo, esta reunión inauguró una era de "distensión" entre Estados Unidos y la URSS con la firma de los tratados ABM y SALT-1 que limitan las armas estratégicas. Los dos líderes afirmaron que "en la era nuclear, la coexistencia pacífica es la única base para el desarrollo de las relaciones mutuas".

Nixon y Brézhnev se reunieron dos veces más, en 1973 en Washington y en 1974 en Moscú, para consolidar la distensión. Un periodo que terminó en 1979 con la entrada de los tanques soviéticos en Afganistán.

Reunión entre el líder ruso Leonid Brézhnev y el norteamericano Richard Nixon en el Kremlin, en mayo de 1972.

/ AFP

Reagan-Gorbachov. Un "nuevo comienzo"

Del 19 al 21 de noviembre de 1985, Ronald Reagan y Mijail Gorbachov reanudaron en Ginebra el diálogo soviético-estadounidense tras seis años de congelación y tres crisis: Afganistán, Polonia y los euromisiles de la OTAN.

El nuevo jefe reformista del Kremlin promovió la distensión. El conservador estadounidense silenció sus exabruptos sobre la Unión Soviética al denominarla "imperio del mal". A pesar de la oposición soviética al programa estadounidense de defensa antimisiles Guerra de las Galaxias, la cumbre es saludada por los dos grandes líderes como "un nuevo comienzo".

En diciembre de 1987, la tercera de las cuatro reuniones entre Reagan y Gorbachov tuvo como resultado la firma en Washington del histórico Tratado de Eliminación de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF).

Reunión entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov el 21 de noviembre de 1985.


/ AFP

Bush-Yeltsin. Reunión de "amigos"

Los días 1 y 2 de febrero de 1992, el presidente ruso Boris Yeltsin fue recibido como "amigo" por su homólogo estadounidense George Bush durante su primera visita a Estados Unidos desde la disolución de la URSS a finales de 1991.

La cumbre, en gran medida informal, se celebró en Camp David. Justo antes, el Consejo de Seguridad de la ONU confirmó a Rusia como sucesora de la Unión Soviética en ese organismo. En junio del mismo año, los dos jefes de Estado sellarán su acercamiento con la puesta en marcha de un acuerdo de desarme nuclear estratégico destinado a profundizar el tratado START I firmado por Bush y Gorbachov en 1991. Una vez superada la Guerra Fría, los dos países se encuentran en el "umbral de un nuevo mundo", según el presidente estadounidense.

Encuentro entre George Bush y Boris Yeltsin en Washington en 1992.

/ J. DAVID AKE

Clinton-Yeltsin. Una carcajada memorable.

Entre la llegada a la Casa Blanca, en enero de 1993, del demócrata Bill Clinton y la dimisión de Boris Yeltsin del Kremlin, el 31 de diciembre de 1999, los dos presidentes tejieron, más allá de los múltiples desacuerdos, estrechas relaciones a lo largo de ocho cumbres americano-rusas.

Prueba de ello es la escena cómplice del 23 de octubre de 1995, en la clausura de la cumbre en Hyde Park, cerca de Nueva York. Las discusiones no condujeron a ningún avance en los puntos de tensión del momento -la guerra de Chechenia o los bombardeos de la OTAN en Bosnia-, pero Yeltsin quiso asegurar que esta cumbre había desbaratado los pronósticos más oscuros.

Con voz estruendosa, el líder ruso dijo a los periodistas: "Ustedes dijeron que nuestra reunión sería un desastre, pero yo les digo que el desastre es de ustedes". A continuación, Bill Clinton soltó una carcajada monumental, bajo la mirada burlona de su homólogo ruso, visiblemente contento con el efecto producido en su acompañante.

Encuentro entre Bill Clinton y Boris Yeltsin, el 23 de octubre de 1995 .en la clausura de la cumbre en Hyde Park, cerca de Nueva York.

/ RICK WILKING / REUTERS

George W. Bush-Putin. La cumbre más tensa desde la Guerra Fría.

En julio del 2007, en Kennebunkport, un rincón nororiental de la costa estadounidense, el presidente George W. Bush, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, se encontraron en la cumbre más tensa desde el final de la Guerra Fría. El enfrentamiento entre ambas potencias se adentraba nuevamente en el abismo por los planes norteamericanos de construir un sistema antimisiles en el Este de Europa.

Previamente al encuentro, la hostilidad fue creciendo a un ritmo alarmante. En un discurso en la Plaza Roja de Moscú, Putin comparó abiertamente a Estados Unidos con el Tercer Reich y le acusó de estar "hundiendo al mundo en un abismo de permanentes conflictos". Bush y Putin tuvieron muchos más asuntos sobre los que ponerse de acuerdo: el desarrollo nuclear en Irán y la independencia de Kosovo.

Obama-Putin. Un intento de acercamiento que fracasa.

En 2009, el presidente Barack Obama propone “relanzar” las relaciones con Rusia. Antes de visitar Rusia en julio de 2009, Obama declaró que Putin tenía “un pie en la vieja manera de hacer las cosas y otro en la nueva”. “Lo que me interesa es tratar directamente con mi homólogo el presidente”, dijo Obama en Moscú.

A pesar de los éxitos iniciales, en particular la firma en 2010 de un nuevo tratado de desarme nuclear, el intento de relanzar las relaciones fracasó.

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En agosto de 2013, Rusia otorgó asilo político al estadounidense Edward Snowden, que reveló el espionaje masivo de Estados Unidos en el mundo.

Unos días después, Obama canceló una cumbre con Putin, lamentando el regreso a “una mentalidad de Guerra Fría”. La crisis ucraniana de 2014 y la anexión rusa de Crimea, las sanciones económicas de EEUU contra Moscú y la intervención de Rusia en Siria en 2015, degradaron aún más la relación bilateral.