Cita electoral en Oriente Próximo

Israel celebra sus cuartas elecciones en dos años desgastada por el bloqueo político

  • Partidos nuevos a la derecha de Netanyahu hacen tambalear su futuro político como primer ministro más longevo de la historia de Israel

  • "Nadie está convencido de que estos vayan a ser los últimos comicios", reconoce Eran Vigoda-Gadot, de la Universidad de Haifa

Un israelí camina frente a los carteles electorales del primer ministro, Binyamin Netanyahu, y uno de sus oponentes, Yair Lapid, líder del partido Hay Futuro.

Un israelí camina frente a los carteles electorales del primer ministro, Binyamin Netanyahu, y uno de sus oponentes, Yair Lapid, líder del partido Hay Futuro. / MENAHEM KAHANA (AFP)

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Israel vuelve a las urnas. En las cuartas elecciones en dos años, la sociedad israelí vota de nuevo para intentar desatascar el bloqueo político y el ciclo electoral sin fin. "Nadie está convencido de que vayan a ser los últimos comicios", reconoce Eran Vigoda-Gadot, profesor de la Universidad de Haifa. Binyamin Netanyahu, en el poder desde 2009, ve cómo nuevos partidos a su derecha podrían hacer tambalear su futuro político. Con 39 partidos concurriendo, un posible gobierno dependerá del apoyo de pequeñas formaciones.

Tras tres elecciones en apenas 11 meses, el desgaste extenúa al sistema político israelí. "La situación es un poco distinta a los comicios previos ya que no existe un rival fuerte al Likud como sí ocurrió anteriormente", explica Vigoda-Gadot. La aparición de nuevos oponentes en la derecha ha ahondado la división: a favor de Bibi -como se conoce popularmente a Netanyahu- o en contra de Bibi. Muchos alegan que este nuevo eje ha venido a sustituir el ideológico en Israel.

Ante los casos de corrupción en los que está imputado Netanyahu, los partidos esperan que los electores voten en contra del primer ministro que les ha llevado a la crisis económica. De poco sirvió el gobierno de unidad nacional forjado en abril del año pasado en plena pandemia, entre el Likud de Netanyahu y la coalición Azul y Blanco de Benny Gantz. Cuando ambos fueron incapaces de aprobar un presupuesto común en diciembre, abocaron al país a unas cuartas elecciones.

Dos posibles coaliciones

"Nadie está convencido de que el partido de Gantz vaya a pasar el umbral electoral", subraya Vigoda-Gadot. "Durante los últimos tres comicios, lideraban la oposición a Netanyahu", añade. Pero el bloqueo político ha forzado al país a operar sin un presupuesto estatal durante una de las crisis económicas más profundas, condicionando la recuperación futura. Solo el 29% de los israelís cree que las elecciones resolverán el estancamiento político y designarán un primer ministro, según el Instituto de la Democracia Israelí. "Hay dos coaliciones potenciales: la de derecha, con el Likud, o la de centro-izquierda", explica el profesor.

Netanyahu cuenta con el siempre fiel apoyo de los partidos religiosos y de la ultraderecha. Pero de momento, no parecen suficientes para llegar a la mayoría de 61 diputados. "La incertidumbre es elevada; los resultados pueden estar determinados por si un partido marginal pasa o no el umbral", considera el politólogo. Dos de los principales oponentes de Netanyahu son de derecha: Gideon Saar, su exministro del Interior ahora al frente del partido Nueva Esperanza, y Naftali Bennet, exjefe de gabinete de Netanyahu liderando la Nueva Derecha.

Electorado árabe

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Yair Lapid es el principal líder de la oposición, con el partido centrista Yesh Atid (Hay Futuro). "El problema con la coalición de centro-izquierda es que las diferencias ideológicas entre ellos son muy grandes", explica Vigoda-Gadot, "deberán renunciar a muchas cosas para poder echar a Netanyahu". Con más de una treintena de partidos concurriendo a las elecciones, las encuestas no muestran una clara mayoría en los 120 escaños. "Hasta el último voto contará", añade.

"La población árabe israelí puede tener mucha influencia si va a votar", explica el profesor de la Universidad de Haifa. Cada vez hay mayores apoyos entre el centro-derecha para la cooperación política árabe-judía. Los árabes israelís constituyen más del 20% de la población del país. En las últimas elecciones, la Lista Conjunta consiguió 15 diputados, una cifra récord en votos y escaños en su historia, aunque ahora uno de los partidos fuertes se ha escindido de la coalición. "No ha habido nunca un gobierno con la minoría árabe, lo que muestra la falta de madurez de nuestro sistema político", concluye Vigoda-Gadot.

Sin los palestinos

Al otro lado de la Línea Verde, la sociedad palestina observa el desarrollo de una campaña electoral en la que prácticamente ni se la menciona. Con el diálogo entre ambos bandos estancado desde 2014, el conflicto israelo-palestino hace años que no está en la agenda política. Pero Israel actúa con mayor impunidad en los territorios palestinos. Durante la última década bajo el Gobierno de Netanyahu, han aumentado en un 42% los asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada. Por su lado, los palestinos se preparan para sus elecciones legislativas del 22 de mayo. Mientras, los casos de coronavirus siguen subiendo y la situación cada vez es más crítica.