Violación de los derechos humanos

Censura y violencia étnica: el problema de Facebook en Asia

  • Gobiernos autoritarios como el de Filipinas utilizan la plataforma para silenciar a los críticos
  • Birmania y la India orquestan en las redes la violencia contra la minoría musulmana de los rohingyás
Niños rohinyás en Bangladés.

Niños rohinyás en Bangladés. / RICARD GARCIA VILANOVA

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Con más de 2.450 millones de usuarios activos en todo el mundo, la influencia de Facebook en los países que opera no se había visto antes en la historia. En los últimos años, el gigante tecnológico ha acumulado escándalos que van de la manipulación de datos a la inacción ante la propagación de bulos. Pero su impacto va mucho más allá de los casos que nos llegan desde Estados Unidos y Europa.

En Asia, su región más activa con más del 40% de sus usuarios mundiales, la red social erigida por Mark Zuckerberg ha sido acusada de plegarse a los intereses de regímenes autoritarios para permitir la propaganda, la censura de la oposición e incluso de hacer la vista gorda ante casos de violencia étnica y un genocidio.

Veamos algunos casos:

Genocidio en Birmania

Entre 2016 y 2017, Birmania dejó de ser vista como un oasis turístico para convertirse en el foco de uno de los mayores genocidios de la década cuando el Ejército, bajo las órdenes del Gobierno de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, inició la represión de la minoría musulmana rohingyá. Esa persecución étnica y religiosa, impulsada por sectores budistas del país, ha causado desde entonces decenas de miles de asesinatos, violaciones en masa y quema de pueblos, forzando la huida de hasta 700.000 personas, el mayo éxodo en Asia desde la Guerra de Vietnam. Lo que Naciones Unidas llamó una "limpieza étnica de manual".

¿Qué papel jugó Facebook en esta crisis humanitaria? En este país asiático, internet se implantó en paralelo a la red social, lo que la convirtió en un referente. Así, un 38% de sus ciudadanos se informa a través de Facebook. El Ejército se aprovechó de la falta de políticas de la plataforma en el país en favor de los derechos civiles para lanzar ahí una campaña incitando el odio y la violencia contra la minoría rohingyá. Según los grupos a favor de los derechos humanos, esa campaña fue clave para orquestar el genocidio.

El auge de la crisis aumentó la presión sobre Facebook, que confirmó la autoría del Ejército y eliminó cuentas de líderes militares. Hasta agosto de 2018 Facebook no reconoció que había tardado demasiado en actuar. Según la ONU, su inacción tuvo un "rol determinante" en la limpieza étnica. El pasado 8 de noviembre el país celebró elecciones y Aung San Suu Kyi volvió a ganar. La plataforma anunció nuevas medidas para frenar la propagación de mentiras que inciten al odio y aseguró haber eliminado más contenido peligroso. Sin embargo, los expertos señalan que la falta de más datos hace difícil saber si Facebook está conteniendo esos mensajes. La compañía se ha negado a proporcionar los informes internos que atestiguan la campaña de genocidio impulsada en Birmania.

Censura y persecución en Filipinas

En Filipinas, la implantación de Facebook fue aún más profunda que en Birmania. Ahí, el despliegue de la plataforma ha logrado que casi toda la población con acceso a internet, unos 69 millones de personas, sean usuarias de la red social. Una penetración que hace que el poder de Facebook sea aún mayor. Filipinas es el tercer país del mundo donde su audiencia crece más rápido.

La llegada al poder en 2016 del ultranacionalista Rodrigo Duterte abrió la puerta a una campaña de asesinatos extrajudiciales contra traficantes y consumidores de droga, pero también a la instrumentalización de las redes. Desde entonces su Gobierno ha utilizado Facebook para controlar e inundar los flujos de información de propaganda, perseguir a la oposición y a los medios críticos.

Este junio, un tribunal de Manila condenó por "calumnias" a la periodista Maria Ressa, directora del diario que ha destapado los abusos de Duterte, una sentencia que pone en jaque la libertad de expresión en el país. El presidente ha dicho que los periodistas son unos "hijos de puta" que "no está exentos de ser asesinados".

De nuevo, Facebook pidió perdón por actuar demasiado tarde y "no poner atención en prevenir el abuso". En septiembre, Duterte cuestionó la permanencia de Facebook en el país después que la plataforma anunciase la eliminación de cuentas automatizadas y vinculadas con el Ejército y la Policía que lanzaban desinformación.

Odio étnico en la India

India es el mayor mercado mundial para Facebook y WhatsApp, donde acumulan 328 y 400 millones de usuarios respectivamente. Como en Birmania, miembros del Gobierno nacionalista de Narendra Modi y su partido (BJP) se han servido de la plataforma para incitar a la violencia contra los musulmanes del país y la minoría rohingyá. Los pogromos han causado decenas de muertos.

Aunque los comentarios de odio religioso y etnonacionalista vertidos en la red violan sus propias políticas, Facebook no empezó a prohibirlos hasta que el pasado mes de agosto el 'Wall Street Journal' destapó la falta de acción de la compañía para no afectar sus buenas relaciones con el Gobierno. Una vez más, los intereses económicos de la plataforma ante un mercado tan potente se anteponían a sus propias normas contra la violencia. Decenas de grupos de activistas exigieron este septiembre la dimisión del responsable de políticas públicas de Facebook y la adopción de medidas regulatorias para evitar que se reproduzcan en la India las olas de violencia que han asolado Birmania.

Otros casos

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Con mayor o menor connivencia, Facebook también se ha visto envuelto en otros escándalos nacionales. A principios de diciembre, Amnistía Internacional denunció que Facebook y Youtube son "cómplices de la represión a escala industrial" en Vietnam por plegarse a las peticiones del Gobierno de censurar a la oposición y a activistas críticos en sus plataformas. Vietnam es el séptimo país en el que Facebook tiene más audiencia, con 65 millones de usuarios.

Tailandia ocupa la octava posición, con 50 millones. Ahí, Facebook bloqueó el acceso a la red de un millón de usuarios por criticar a la monarquía del país después de que el Gobierno la amenazase con acciones legales. Este año, Facebook también ha pedido perdón en Sri Lanka por la instrumentalización política de su plataforma para incitar a múltiples casos de violencia islamófoba.