19 sep 2020

Ir a contenido

EPIDEMIA GLOBAL

Londres cambia su plan contra el virus por temor a que se dispare la mortandad

Los científicos urgen a Johnson a adoptar restricciones severas para evitar al menos 250.000 fallecidos

El padre del 'premier' británico asegura que irá al pub "como siempre" pese a la gravedad de la situación

Begoña Arce

Un hombre con mascarilla pasa junto a la entrada de un teatro cerrado en Londres.

Un hombre con mascarilla pasa junto a la entrada de un teatro cerrado en Londres. / ANDY RAIN (EFE)

El primer ministro britanico, Boris Johnson, ha comenzado a dar un giro a su criticada estrategia en la lucha contra el coronavirus, ante el aumento de casos y la advertencia de que la inercia mostrada hasta ahora puede causar más de 250.000 víctimas mortales. Los científicos del Imperial College en Londres señalan en un estudio que el plan impulsado por el Gobierno británico para ralentizar la difusión del virus puede llevar al colapso del sistema sanitario y a la muerte de ese cuarto de millón de contagiados.

Uno de los autores del trabajo, Neil Ferguson, declaró a la BBC que esa predicción en el número de fallecimientos no era el peor escenario imaginable, sino el "más posible".  Los científicos consideran que la única salida es adoptar medidas mucho más contundentes para enfrentarse a la crisis y reducir la mortalidad a decenas de miles de víctimas. El Equipo de Respuesta al Coronavirus, del Imperial College fue uno de los primeros en el mundo en detectar la magnitud del problema en China. Tratar de “suprimir” el virus, señalan, pude llevar 18 meses en el Reino Unido.

Sin tests suficientes

 El Reino Unido no sabe exactamente cuántos contagiados existen actualmente en el país. La última cifra oficial a mediodía de este martes era de 55 muertos y 1.950 positivos, aunque se estima que el actual número de casos oscila entre los 35.000 y 50.000, una gran parte de ellos el Londres y el sureste de Inglaterra.  El asesor en jefe científico del Gobierno, Patrick Wallance, reconoció en el Parlamento que necesitan “un gran incremento” en el número de tests, que no tienen, y espera que con las nuevas recomendaciones,la cifra de muertos se reduzca “a 20.000 o menos”.   

Johnson ha adoptado durante semanas la estrategia de no hacer nada y dejar que el virus se propagara entre la población, considerando que era prematuro intervenir, e incluso improcedente, para crear de esa forma una inmunidad colectiva, que impidiera el rebrote de la epidemia en un futuro. Ese modelo, según los científicos del Imperial College, implicaría la infección del 81% de la población y la muerte de 510.000 ciudadanos a causa del coronavirus de aquí a agosto.

Este lunes, el Gobierno adoptó la nueva estrategia de “mitigación”, tratando de ralentizar la expansión del virus, evitando el colapso de la sanidad pública y protegiendo a las personas de salud más precaria. Johnson lanzó una serie de “recomendaciones” a la población, pero no impuso prohibición alguna. El profesor Ferguson afirma que el Ejectivo debe ir “mucho más lejos” para suprimir el virus.

Limitación de viajes al  extranjero

Johnson aconsejó a los ciudadanos que trabajen desde casa siempre que puedan, viajen lo imprescindible, no acudan a pubs, cines, teatros, restaurantes u otros lugares de contacto social. La gente con problemas graves de salud debería permanecer aislada, por su propia seguridad, durante los próximos tres meses a partir de este fin de semana.

A quién tenga tos y fiebre se le ha aconseja aislarse, junto a todos los que viven con él, durante 14 días. Pero las escuelas siguen abiertas, porque según Wallance, cerrarlas complica aún más las cosas con los abuelos y por el impacto en las rutinas laborales de los padres. Algunas de las más importantes cadenas nacionales  de cines, así como la Royal Opera House y la Tate Gallery anunciaron el cierre de sus instalaciones.

El ministro de Exteriores, Dominic Raab, pidió a todos los británicos que limiten a lo indispensable sus viajes al extranjero. En Londres se nota este martes una significativa ausencia de gente en los lugares públicos, pero no todos estaban dispuestos a seguir las indicaciones del gobierno. El padre del primer ministro, Stanley Johnson, dejó claro durante una entrevista en televisión que por la tarde iría al pub, "como siempre", si lo necesitaba.