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EL FUTURO DE MÉXICO

La violencia desborda a la policía mexicana

Los homicidios se incrementan un 6% en la primera mitad del año

Amlo obvia los feminicidios pese a que han aumentado un 15%

Aitor Sáez

Dos agentes de la policía mexicana en un convoy de seguridad. 

Dos agentes de la policía mexicana en un convoy de seguridad.  / EL PERIÓDICO

El propio Andrés Manuel López Obrador (Amlo) ha admitido este miércoles que “la seguridad es una asignatura pendiente” de su Gobierno. Las cifras lo confirman: más de 30.000 asesinatos durante su año de mandato, con un aumento del 6% en el primer semestre de este 2019 respecto al año anterior. Aunque el presidente mexicano sigue achacando la responsabilidad a los tres últimos gobiernos por su fracasada política belicista de declarar la 'guerra al narco’.

El pilar de la estrategia en seguridad de Amlo, la creación de la Guardia Nacional (GN) cuerpo policial-militar, todavía se encuentra en una fase incipiente como se demostró en las reconocidas fallas operativas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de 'el Chapo',  en Culiacán y la falta de despliegue territorial en el caso de la matanza de los LeBarón.

“Existe un desaprendizaje institucional en el descabezamiento de capos de la droga y se ha visto descoordinación entre organismos, indisciplina y falta de planeación”, señala a este medio el analista Alejandro Hope. La mayoría de los 20.700 efectivos de la Guardia tuvieron que desplegarse a lo largo de las fronteras sin terminar su formación, de manera improvisada, a fin de frenar el flujo migratorio y sortear las amenazas de la Casa Blanca de aplicar aranceles.

Presión

Pero Washington aprieta ahora ante las dificultades de Amlo para combatir el narcotráfico. El presidente de EEUU, Donald Trump, mostró su apoyo tras los combates en Sinaloa a mediados de octubre, presionó al ofrecer ayuda militar tras la masacre de los LeBarón a comienzos de noviembre y esta semana amagó con incluir a los cárteles mexicanos en la lista de organizaciones terroristas.

Mientras, numerosas organizaciones han criticado a la Guardia Nacional –formada en un 80% por soldados– como una estrategia de militarización de las calles. “El Gobierno de Amlo aún es más discurso que hechos en la protección de derechos humanos”, denunció esta semana Amnistía Internacional (AI). Los asesinatos de periodistas y defensores de derechos humanos aumentaron respecto al año anterior.

Denuncias

Tampoco han disminuido los homicidios contra mujeres, que aumentaron un 15% esta mitad de año respecto al anterior: 638 carpetas tipificadas como feminicidio en ese periodo, aunque la cifra negra señala 10 asesinatos de mexicanas al día. Un lastre que Amlo obvió en su extenso primer informe de Gobierno en septiembre ni en el breve balance de este miércoles.

Además de no aparecer en su discurso, más de 350 organizaciones civiles denunciaron que el actual Ejecutivo no tiene como prioridad la protección y los derechos de la mujer en su agenda ni ha dedicado esfuerzos para la mejora en la justicia. “Ha retirado ayudas a guarderías que daban independencia económica a las mujeres y se ha negado a implementar con eficacia las alertas de género”, expone a EL PERIÓDICO Wendy Figueroa, directora de la Red nacional de refugios para mujeres.

Por su parte, la comisionada para la erradicación de esa violencia, Candelaria Ochoa, reconoce que el presupuesto para frenar esos asesinatos “no es suficiente” para el próximo año, aunque pide mayor compromiso de los municipios.

Impunidad

Ante todos esos crímenes México enfrenta el problema de fondo de una enorme impunidad, por encima del 96%. “Hay un estado calamitoso de las prisiones, como se vio en la fuga de 40 reos en Culiacán; hay criterios demasiado laxos en el sistema penal acusatorio, y una falta de coordinación entre Fiscalía y Gobierno”, enumera el investigador de la Unam, Javier Oliva. Y pone como ejemplo la liberación de 27 supuestos narcotraficantes en la capital mexicana varias horas después de su detención por errores en el procedimiento.

 Pese a las dificultades del Ejecutivo de Amlo para frenar la acuciante oleada de violencia y el dominio del narco, la sensación de inseguridad se redujo cuatro puntos desde junio del pasado año justo antes de su victoria electoral, aunque el porcentaje supera el 71%, aún mayor en el entre las mujeres.