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La libertad del expresidente brasileño

Bolsonaro tacha a Lula de "canalla" y el Gobierno espera volver a encerrarlo

La decisión del Tribubal Supremo de facilitar que Lula pueda apelar sus sentencias fuera de la cárcel provoca malestar en la ultraderecha

Sergio Moro llamó al Congreso a regular la posibilidad de que los condenados en segunda instancia esperen la sentencia firme en la cárcel

Abel Gilbert

Simpatizantes de Lula esperan al expresidente de Brasil en Sao Bernardo do Campo.

Simpatizantes de Lula esperan al expresidente de Brasil en Sao Bernardo do Campo. / EFE / Sebasti o Moreira

Jair Bolsonaro hizo saber su fastidio por la decisión del Tribunal Supremo de permitir a Luiz Inacio Lula da Silva abandonar la cárcel de Curitiba. "Amantes de la libertad y del bien somos la mayoría. No podemos cometer errores. Sin un norte y un comando, incluso la mejor tropa se convierte en una banda que dispara hacia todas partes, incluidos amigos. No le demos municiones al canalla, que está momentáneamente libre pero acusado de culpa", dijo el presidente. El Gobierno de ultraderecha se encuentra con un nuevo escenario político inesperado.

De acuerdo con el diario paulista 'Folha', el primer discurso de Lula fuera de su celda, en el que hizo patente su deseo de recuperar su protagonismo, muestra que "Brasil tiene por fin un líder de la oposición digno de ese nombre". Las primeras palabras del capitán retirado dan cuenta de este reacomodamiento de fuerzas.

Modificar la sentencia vía legislativa

El ministro de Seguridad, Sergio Moro, quien siendo juez de Curitiba impuso la primera sentencia contra Lula en una causa por corrupción, considerada por el expresidente un simple acto de venganza sin pruebas acusatorias, se hizo eco de la intervención de Bolsonaro y de inmediato escribió en las redes sociales: "Victorias y retrocesos predecibles (sic). Preferimos el primero y lamentamos el segundo, pero nunca nos rendiremos. La decisión del Supremo debe ser respetada, pero puede ser cambiada por el Congreso". El Gobierno tratará de revertir el mal trago en la legislatura y fijar por ley que los condenados en segunda instancia esperen la sentencia firme en la cárcel.

Lula sabe que su situación es precaria y que debe recuperar sus derechos políticos si quiere ser candidato en el 2022. Para eso buscará anular las causas en su contra. "Soy un caballero muy joven. Tengo 74 años desde un punto de vista biológico, pero tengo 20 o 30 años", dijo el sábado tras agradecer nuevamente la solidaridad de los brasileños y distintos líderes mundiales. "Estoy libre para sacar a Brasil de la locura", dijo y no desperdició la posibilidad de ubicarse en el lugar del principal contendiente de Bolsonaro. "Un gobernante serio no se está pronunciando sobre noticias falsas y mentiras", señaló sobre el capitán retirado.