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AUGE DE UNA FUERZA RADICAL

La ultraderecha trata de romper su bloqueo en Alemania

A pesar del 'no' de Merkel, crece la presión en la CDU para llegar a pactos con la populista AfD, que apunta a más de un 20% en tres elecciones regionales de este otoño

La posibilidad de acuerdos con los conservadores tensa la lucha entre el sector pragmático y el radical del partido populista

Carles Planas Bou

El copresidente de AfD Jörg Meuthen, en una imagen de archivo.

El copresidente de AfD Jörg Meuthen, en una imagen de archivo. / JOHN MACDOUGALL (AFP)

La extrema derecha alemana quiere llegar al poder, pero para ello necesitará llegar a pactos que, por ahora, parecen imposibles. Así quedó demostrado hace unos días en el pequeño municipio de Frankenstein, al oeste del país. Fue en esta localidad donde Monika Schirdewahn, concejala de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) decidió saltarse las normas de su partido para pactar con Alternativa para Alemania (AfD), representados en el pleno municipal por su marido, Horst Franz.

El acuerdo fue pírrico. Pocas horas después de violar las reglas, la regidora fue expulsada de las filas de la CDU. Aunque pueda parecer nimio, este caso ilustra el creciente debate dentro del conservadurismo alemán sobre su bloqueo a los ultranacionalistas. En el congreso de Hamburgo del pasado diciembre los de Angela Merkel descartaron cualquier tipo de "colaboración" con AfD para frenar sus aspiraciones.

Sin embargo, y a medida que la distancia electoral entre ambos partidos se reduce, ese cordón sanitario está siendo puesto a prueba. Parte del partido se niega a reconocer a los ultras como oposición legítima, pero otros como el excandidato a la secretaría general, Friedrich Merz, consideran equivocado excluir a AfD, asegurando que su bloqueo les regala un "rol de víctima" del que se alimentan. La CDU se debate en esa fina línea.

Brechas en el bloqueo

Más allá de las directrices de la cúpula, la realidad es que el creciente peso electoral de la extrema derecha empieza a seducir a miembros y a parte del electorado de la CDU. Una encuesta de finales de junio señalaba que en el este del país, territorio más favorable para los ultras, una mayoría del 49% pedía "no excluir la cooperación" con AfD mientras que un 46% sigue oponiéndose a ello. La diferencia con el oeste alemán es abrumadora, pues ahí es un 68% el que descarta cualquier pacto con los ultras mientras que tan solo un 28% se abre a esa posibilidad.

Es precisamente en un diminuto pueblo del este como Penzlin, en el 'land' de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde ese cordón sanitario ha sufrido su primer brecha. Ahí, CDU y AfD trabajan de la mano desde las elecciones locales de mayo a pesar de la desaprobación de Berlín. A pequeña escala, el tabú se ha roto.

Pragmatismo ultra

Durante años Merkel se encargó de vender sus políticas como 'alternativlos' (sin alternativa). De ese rechazo a la cancillera nació AfD, escisión de los sectores más conservadores, radicales y etnicistas de la CDU. Aunque en sus cinco años de existencia el partido ha hecho bandera de la crítica a la cancillera ahora ve cómo para poder llegar a las instituciones necesitan "hacer una política pragmática junto con otros", como ha apuntado su copresidente, Jörg Meuthen.

AfD tiene el viento a favor cara a las elecciones regionales que Alemania celebra este otoño. En Brandeburgo, Sajonia y Turingia el partido ultranacionalista aspira a obtener más de un 20% de los votos que les convertirán en decisivos para formar gobierno. Conscientes de ello, han empezado a mover hilos para acercase a los sectores más conservadores de una CDU nerviosa, cuya directiva quiere bloquear todo tipo de acuerdo con los populistas. "Nunca", dijo la heredera de MerkelAnnegret Kramp-Karrenbauer. Aunque un pacto aún parece lejos, Meuthen remarca que las conversaciones "ya están en marcha".

Lucha interna

El cainismo es inseparable de la política, pero en AfD el conflicto interno se ha convertido en la esencia del partido desde su fundación. Esta posibilidad de abrirse a un pacto con los conservadores ha vuelto a tensar una lucha entre las facciones más pragmáticas y las más radicales que previsiblemente se acentuará después de las elecciones de otoño. Será entonces cuando el partido deberá decidir qué hacer con su posición de fuerza: rebajar el tono ante posibles acuerdos o mantener la beligerancia.

Para más inri, a finales de año AfD celebra una nueva cumbre para elegir la cúpula federal del partido en la que esas dos caras chocarán. Meuthen se presentará a la reelección como copresidente, un camino en el que se encontrará con Björn Höcke, jefe del partido en Turingia y representante del ala más cercana al neonazismo. De ahí saldrá su futura estrategia.

Redada contra el "brazo armado" de un grupo neonazi

La policía alemana llevó este martes a cabo varias redadas en diferentes estados contra presuntos neonazis sospechosos de integrar el "brazo armado" de un grupo ultra, informa Efe. Según explicó la Fiscalía federal, la operación tuvo lugar en los estados de Renania del Norte-Westfalia, Hesse, Baja Sajonia y Sajonia-Anhalt, y durante la misma se registraron los domicilios de seis neonazis fichados como ultras dispuestos a utilizar la violencia, así como los de otros cuatro sospechosos.

El ministerio público les imputa pertenencia a organización criminal, pero no se realizó ninguna detención.
Según las pesquisas, los investigados integran la denominada "Brigada de Ataque", considerada el "brazo armado" de las Wolfsbrigade -Brigadas del Lobo- neonazis. El objetivo declarado de este grupo es la "reinstauración de una patria libre" acorde con las "leyes morales germánicas", de acuerdo con el comunicado de la Fiscalía, que recalca que los miembros del grupo están "dispuestos a la violencia".