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PRÓXIMAS ELECCIONES EN ALEMANIA

Andreu Jerez y Franco Delle Donne: "Votar a la ultraderecha es mostrar una tarjeta roja al sistema"

Los dos expertos, autores de un libro sobre el auge nacionalista y racista en Alemania, analizan en la entrevista el fenómeno de 'Alternativa para Alemania'

Carles Planas Bou

Andreu Jerez (a la izquierda) y Franco Delle Donne, en Berlín.

Andreu Jerez (a la izquierda) y Franco Delle Donne, en Berlín.

"A la derecha de la CSU no puede existir ningún partido democrático legítimo". Eran los años 80 y el líder ultraconservador alemán Josef Franz Strauss se situaba como receptor del voto más derechista del país que se distanciaba de posiciones radicales. Casi cuarenta años más tarde esas palabras han quedado barridas por el auge del partido nacionalista y antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD). Desde mediados del 2015 la extrema derecha ha irrumpido de nuevo en el tablero político de un país muy lastrado por esa ideología.

Si se cumplen todos los pronósticos, en menos de un mes AfD entrará en el parlamento alemán, suponiendo así la primera vez desde el final de la segunda guerra mundial que un partido de ese tono asalta el Bundestag. El experto en comunicación Franco Delle Donne y el periodista y politólogo Andreu Jerez han seguido de cerca ese fenómeno, que han analizado en el libro ‘Factor AfD: El retorno de la ultraderecha a Alemania’.

--En vuestro libro decís que el auge de la ultraderecha en Alemania es un estado de ánimo.

Andreu: AfD es una enmienda, una tarjeta roja al sistema. Hace tiempo que en Alemania se cocía algo. AfD ya existía antes de que se formase el partido pero esa parte de la población, con sentimientos ultraderechistas, no tenía a quien votar. Toda esa base se mueve ahora harta de la idea de que no hay alternativa a Angela Merkel, de la Gran Coalición entre conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD). Hay mucha decepción con la política tradicional.

Mucha gente tiende a asociar la ultraderecha con un votante radical pero esa visión no se corresponde con la realidad.

Franco: Mucha gente vota a AfD porque el partido vehicula el descontento de muchos con el sistema político. Eso explica que el aumento de AfD vaya de la mano de un aumento de la participación, porque consigue movilizar a gente que se refugiaba en la abstención. Sus votantes saben que AfD no cambiará las cosas pero les gusta que hablen de los temas que los otros partidos evitan. Es un fenómeno transversal que va más allá de la ultraderecha, así se entiende que hayan recibido votos de otro partido protesta en las antípodas como son los poscomunistas de Die Linke.

La fractura 

--Asistimos a un cambio de la lógica política.

--F: Sí, no podemos explicarlo solo con eje izquierda-derecha, sino con el dentro-fuera, entre los votantes de partidos tradicionales y los que están más frustrados con el sistema, los que se ha llamado perdedores de la globalización. Eso explica que AfD tenga más fuerza en el este de Alemania, donde sienten que tras la reunificación perdieron su país y quedaron marginados. Y en parte tienen razón. Aún hay una clara fractura entre los alemanes del este y los del oeste.

--Pero aún así AfD también ha logrado grandes resultados en Estados prósperos como Baden-Württemberg…

--A: Ahí es un caso especial porque el candidato de AfD era Jörg Meuthen, visto como un moderado. Igualmente, un 15% en un estado en el que no hay pobres sigue siendo espectacular.

--F: Ese resultado también se obtuvo en marzo de 2016, durante el punto álgido de la crisis de los refugiados, que llegaban en el sur, y el momento más débil de Merkel. Todo ese enojo de los votantes más conservadores de Merkel la castigaron votando a AfD.

--AfD nació como partido euroescéptico durante la crisis de la deuda y ha ido girando su discurso para sacar rédito.

--F: Sí, ese caldo de cultivo lo construyeron los medios de comunicación más sensacionalistas acusando al sur de Europa. Tras eso llegaron los refugiados y fue como un regalo para ellos. AfD tiene la capacidad de capitalizar el descontento y aprovechar de forma muy inteligente la coyuntura.

--Y se han lanzado a por el votante obrero y más perjudicado con un discurso sobre la injusticia social

--A: La candidata a las federales Alice Weidel dijo una frase que resume su programa económico: "Una política de fronteras abiertas es incompatible con un sistema social". Así unen la seguridad y los refugiados, lo que critican a Merkel, a una cuestión de justicia social.

--F: De esta manera se va a por la CDU y a por los socialdemócratas. La clave de AfD es su comunicación, lanzar el mensaje de que hay una amenaza catastrófica que los grandes partidos y los medios quieren ocultar. Se les dice al votante "o vosotros tenéis ayudas sociales o se las quedan los refugiados". De fondo, y menos populista, es lo que siempre ha hecho Merkel, decir que no ha habido alternativa.

--¿Un Martin Schulz más social ayuda a contrarrestar ese efecto de AfD?

--F: El intento de Schulz dio esperanzas a muchos socialdemócratas que estaban decepcionados. Pero al mismo tiempo eso hace que la mayor pérdida de voto de AfD sea hacia la CDU, ya que el auge de Schulz es la primera amenaza real de que en Alemania pueda llegar a gobernar la izquierda y eso para un conservador es como mostrarle el crucifijo a Drácula.

La identidad nacional

--A pesar del rechazo de los otros partidos, AfD ya ha obtenido su éxito influenciando a Merkel…

--F: Hasta que aparece Schulz es AfD quien marca la agenda, con temas como prohibir el burka o cerrar las fronteras.

--¿A: Sobre todo han puesto sobre la mesa el debate sobre la identidad nacional y la cultura alemana que los otros partidos no han querido hablar.

A diferencia de casos como el de Marine Le Pen en Francia o Geert Wilders en los Países Bajos, AfD no es un partido personalista con un líder mesiánico. ¿En qué les beneficia y les perjudica?

A: No pelean por el poder sino para marcar la agenda política con sus temas. Cuando más coral sea tu partido más posibilidades tienes de cubrir caladeros electorales. Y en AfD, que es un partido muy fragmentado, eso interesa. Les va bien tener a gente etnonacionalista cercana al neonazismo que diga barbaridades como que se debe disparar a los refugiados en la frontera, a otros neoliberales de perfil económico y a otros que marquen el perfil nacional-conservador más cercanos a la CDU. Si tuvieran opciones de llegar a la cancillería sería otro tema.

¿Cual es la relación entre medios de comunicación y AfD?

A: Son muy accesibles pero también agresivos. Hemos visto como en congresos, los líderes de AfD citan directamente a periodistas críticos como una especie de mobbing colectivo. No les gusta que se expliquen los entresijos del partido. Pero es cierto que en un principio hubo poca honestidad entre los medios, que dedicaron más a tiempo a mofarse y mostrar sus deseos de que AfD fracasase que a analizar su auge. Y eso ha alimentado su discurso de victimización.