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QUINTO ANIVERSARIO

Rusia sigue negando su responsabilidad en el derribo del avión malasio en el 2014 pese a la abrumadora evidencia en su contra

Expertos en desinformación creen que Putin no puede admitir públicamente lo sucedido porque ello le debilitaría políticamente tanto en Rusia como en el exterior

Marc Marginedas

Restos del avión de Malaysia Airlines abatido en el 2014.

Restos del avión de Malaysia Airlines abatido en el 2014. / AFP / DOMINIQUE FAGET

'Negación plausible' es un término acuñado en los 60 por la CIA y se define como la posibilidad de un personaje influyente de desviar su responsabilidad en un hecho absteniéndose de dar órdenes a subalternos y solicitando para ello la colaboración de un tercer actor con el que no mantiene relaciones. También tiene una acepción legal: la imposibilidad de demostrar una acusación debido a la falta de pruebas. Cinco años después del derribo en Ucrania de un Boeing 777 malasio con 298 pasajeros y tripulantes a bordo, y a decir de los expertos en campañas de desinformación, el Kremlin está recurriendo con denuedo a esta vieja estrategia de la guerra fría, llevándola hasta las últimas consecuencias e incluso negando de forma descarnada hechos ya probados, con el objetivo de evitar algo que que considera mucho más perjudicial para sus intereses: admitir públicamente su papel en la tragedia.

EEUU tardó ocho años en indemnizar a los pasajeros del vuelo 655 de Iran Air, derribado por error en 1988 por el crucero norteamericano 'USS Vicennes' sobre el estrecho de Ormuz. No fue hasta después de la disolución de la URSS, en 1992, cuando Moscú aceptó hacer público el contenido de las cajas negras del vuelo 007 de Korean Airlines, derribado por la aviación soviética en 1983 cuando el aparato se adentró por error en el espacio aéreo restringido de ese país.

En el caso del avión malasio, todo apunta a que Vladímir Putin llevará su desmentido hasta las últimas consecuencias y "nunca" admitirá su responsabilidad, según asegura a EL PERIÓDICO desde Londres Peter Pomerántsev, periodista británico de origen soviético y autor del libro 'La nueva Rusia: Nada es verdad y todo es posible en la era de Putin'. De acuerdo con este experto en campañas de desinformación rusas, a diferencia de lo sucedido en episodios anteriores, ya no se trata de negar lo sucedido hasta que las pruebas demuestren lo contrario. "A Putin los hechos le dan exactamente igual porque negar la evidencia es una demostración de poder", valora. Por el contrario, "admitir lo sucedido sería una muestra de debilidad ante su propia opinión pública y a nivel internacional", destaca.

Responder a los argumentos

Las pruebas mostradas sucesivamente por la Junta de Seguridad de Holandesa (OVV, por sus siglas en holandés) y el denominado Equipo de Investigación Conjunto (JIT, por sus siglas en inglés) han rebatido todos los argumentos empleados por Moscú para sacudirse las acusaciones. En el 2015, la OVV certificó que el aparato había sido derribado por un mísil tierra-aire Buk, de fabricación rusa. Un año después, el JIT comprobó que el proyectil había sido disparado desde territorio controlado por las milicias prorrusas de Ucrania y que la batería había sido introducida desde Rusia, difundiendo fotografías de su traslado. 

El pasado año, la JIT puso nombre y apellidos a la unidad a la que pertenecía el arma: la 53ª Brigada Antiaérea con base en Kursk, cerca de Ucrania. Finalmente, hace un mes fueron acusadas formalmente cuatro personas, tres de ellas ciudadanos rusos con vículos pretéritos con la inteligencia rusa, responsables del despliegue del arma

Un estafador español

Moscú ha respondido con un sinfín de aseveraciones, algunas de escasa credibilidad y en ocasiones contradictorias. Desde que el avión estaba lleno de cadáveres y todo ello no era más que una provocación de la CIA, hasta las declaraciones de un supuesto controlador aéreo en Kiev de origen español que aseguró en las primeras horas que el Boeing había sido derribado por cazas ucranianosSegún asegura este martes 'El Confidencial', se trata de un estafador español residente en Rumanía con antecedentes que ha admitido haber recibido grandes sumas de dinero del canal público ruso RT por hacer esas acusaciones.

Al igual que sucedía durante el siglo XX, lo que ya se conoce sobre la tragedia del MH-17 demuestra que Rusia ha recurrido a individuos sin vínculos directos actuales con el Estado para azuzar el conflicto ucraniano, manteniendo una distancia que en caso de necesidad le permite negar su vinculación con los hechos. Sin embargo, no es descartable que incluso exista un nivel de implicación mayor. Igor Girkin, excoronel del Servicio Federal de Seguridad y entonces ministro de Defensa de la autoproclamada República Popular de Donetsk, es uno de los acusados por la investigación internacional. De tendencia ultranacionalista, incómodo para el poder y muy crítico con el Kremlin por no haber apoyado a la insurgencia prorrusa hasta el final, respondió a EL PERIÓDICO en junio con palabras que algunos interpretaron como advertencia: "Los rebeldes no derribaron el avión", dijo, antes de colgar abruptamente.