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HISTORIA DE UN SECUESTRO (3)

Raqqa, la reconstrucción que no llega

El 85% de los edificios de la ciudad ha resultado destruidos por los bombardeos de la coalición internacional, que además mataron a al menos 1.300 personas

Decenas de miles de damnificados exigen ser resarcidos por las pérdidas causadas por los ataques mientras Amnistía denuncia que la coalición "vive en la irrealidad"

Marc Marginedas

Marc Marginedas conversa con Yunes, uno de los damnificados por los bombardeos, junto al equipo de filmación del documental.

Marc Marginedas conversa con Yunes, uno de los damnificados por los bombardeos, junto al equipo de filmación del documental. / MINIMAL FILMS

"Si hay dinero para la guerra, también tiene que haber dinero para las consecuencias de la guerra".

No se trata de una frase textual extraída de ninguna entrevista pero sí la indignada conclusión de Donatella Rovera, una veterana colaboradora de Amnistía Internacional que en los últimos meses ha realizado numerosos viajes de trabajo por el norte de Siria e Irak. Y una reivindicación insistente y unánime que surge en todas y cada una de las conversaciones que nuestro equipo de Minimal Films mantuvo en Raqqa con ciudadanos locales durante dos jornadas consecutivas.

Desde hace aproximadamente un año y medio, la que fue la capital del autoproclamado Estado Islámico (EI) se halla en manos de una alianza kurdoárabe, financiada y entrenada por las principales potencias occidentales y apoyada desde el aire por sus Fuerzas Aéreas. La expulsión de las milicias ultrarradicales de Siria, un país de Oriente Próximo situado a las puertas de la Unión Europea, fue acogida en su día con gran alivio por los gobiernos que participan en la así denominada 'Coalición Global contra Daesh'encabezada por EEUU. Pero el empuje y la prisa que se dieron esas naciones hace cuatro años a la hora de movilizar los recursos necesarios para librar el combate contra EI parecen haberse desvanecido ahora que la prioridad son los civiles que sufrieron, además de los desmanes de los extremistas, los bombardeos de la alianza internacional.   

Yunes es uno de esos centenares de miles de damnificados que se halla a la espera de ser resarcido. De sus dos apartamentos contiguos en los que vivía con hijos y nietos, apenas quedan escalerasvigas y paredes maestras. Entre los escombros que tapizan lo que un día fue su hogar, aún es posible hallar juguetes, utensilios de cocina y hasta ordenadores personales. La fachada del edificio se ha desplomado, y para los integrantes de nuestra comitiva televisiva, la tarea de transportar un pesado y aparatoso equipo de micrófonoscámaras y plaquetas hasta el piso superior no está ni siquiera exenta riesgos. Hay que extremar la cautela para que alguno de nosotros no dé un paso en falso y acabe precipitándose al vacío. Con las estancias de sus dos viviendas impúdicamente a la vista de los viandantes, nuestro anfitrión 'disfruta' ahora de unas privilegiadas vistas sobre la Raqqa devastada.

El 85% de los edificios destruidos

“Mire, el 85% de los edificios de la ciudad han sido destruidos”, indica, mientras apunta un denso horizonte formado por bloques de apartamentos en ruinas. Divaga a la hora de contabilizar las pérdidas que le ha ocasionado la guerra contra EI, aunque finalmente se atreve a aventurar una cifra: "Unos 200.000 euros". En tono de indisimulado resentimiento, desgrana que hasta el momento nadie le ha contactado, nadie se ha personado para interesarse por su situación, ni tampoco le ha ofrecido una compensación por los gastos extra que la destrucción de su hogar le está ocasionando, incluyendo el pago del alquiler en una pequeña casa próxima de una sola habitación donde se apelotona con los miembros de su numerosa prole.        

Muchas voces han venido advirtiendo a EEUU y sus aliados de que la sostenibilidad de la reciente victoria militar sobre los ultrarradicales en Siria e Irak depende precisamente de que la reconstrucción se emprenda de una vez y las víctimas accidentales de los bombardeos sean adecuadamente resarcidas. En los últimos números que ha difundido la coalición, esta ha admitido haber causado la muerte "de forma no intencionada" a 1.300 personas solo en la campaña aérea de Raqqa, aunque otros recuentos realizados por oenegés elevan dicha cifra a 3.000. El impacto económico de las pérdidas causadas por los bombardeos es por el momento imposible de calcular, pero AI viene denunciando en sus últimos informes que la coalición "vive en la más absoluta irrealidad" cuando sus portavoces aseguran que la suya fue la campaña militar "más precisa" de la historia.