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CONSEJO EUROPEO

Sánchez busca hacer valer su nuevo peso en el reparto de la UE

El líder socialista acude a Bruselas para pactar las presidencias de las principales instituciones europeas

Tusk confia en poder cerrar una acuerdo en la cumbre que comienza este jueves

Juan Ruiz Sierra

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en la Moncloa.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en la Moncloa. / JOSÉ LUIS ROCA

Pedro Sánchez se enfrenta este jueves en Bruselas a una maratoniana jornada de negociaciones. El Consejo Europeo está llamado a abordar los nombramientos de las instituciones claves comunitarias, y aunque no es seguro que la cita sirva para cerrar los nuevos cargos (para presidir la Comisión, el Consejo, la Eurocámara y la Alta Representación de la UE en el exterior), el Gobierno socialista indica que nunca España ha estado en mejor posición que ahora.

"No es que España quiere un puesto u otro. Pero por tamaño, demografía, compromiso europeísta y liderazgo de la familia socialdemócrata, aspiramos a tener representantes a la altura que nos merecemos", señalan los colaboradores del presidente en funciones. "Nunca antes un presidente español ha estado mejor situación que Sánchez", insisten las mismas fuentes, poniendo como ejemplo el que el secretario general del PSOE es el principal líder socialdemócrata de la UE, tras su triunfo en las elecciones generales del pasado 28 de abril, el que haya sido elegido junto a su homólogo portugués, António Costa, como negociador de esta familia ideológica en el reparto institucional europeo y el que la española Iratxe García, muy cercana a Sánchez, vaya a ser la próxima presidenta del grupo socialista en la Eurocámara.

Pero todo eso, insisten en la Moncloa, no significa que España vaya a ocupar alguno de los altos cargos que se van a quedar vacantes. De hecho, lo más normal es que ningún español acabe asumiendo alguno de los cuatro puestos, cuyos nombramientos obedecen a complejos equilibrios geográficos, de familias políticas, de países pequeños y grandes y de género. "Son cuatro plazas y hay 28 estados miembros. Lo raro es que te den alguno", explican en el Gobierno. También está en juego la presidencia del Banco Central Europeo aunque hay países que insisten en dejar este cargo "técnico" al margen de esta batalla política.

Multiplicación de contactos

Las negociaciones preliminares no han traído consigo grandes avances y no se descarta que el Consejo Europeo termine el viernes sin acuerdo aunque las próximas horas serán determinantes para ver si un acuerdo es factible. "Es imposible saber si acabará habiendo pacto el jueves", explican fuentes del Ejecutivo español, que insisten en que la influencia de España se debe traducir, sobre todo, en la influencia que tenga en los nombres elegidos para ocupar las altas instituciones comunitarias, así como en los puestos siguientes para completar la estructura institucional. "Tenemos varios candidatos para distintas responsabilidades", continúan los colaboradores de Sánchez, que subrayan que al final será él quien ponga uno u otro nombre sobre la mesa. De momento, los dirigentes que más suenan para dar el salto son el ministro de Exteriores, Josep Borrell, y la de Economía, Nadia Calviño.

El jueves a primera hora, el presidente del Gobierno, junto a Costa, mantendrá un desayuno con los negociadores de las otras dos grandes familias, la popular y la liberal. Después, Sánchez y Costa se verán con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien el líder del PSOE ha estrechado su alianza en los últimos tiempos. Pero en la Moncloa señalan que no es menor su sintonía con la cancillera alemana, Angela Merkel, con la que mantendrá por la tarde una reunión bilateral. 

Después se celebrará la cena de trabajo, donde los jefes de Gobierno de los estados miembros intentarán sellar su pacto para el reparto institucional. "Venid dormidos porque la noche será larga", avisa un diplomático europeo. Los líderes de la UE afrontan la negociación con "diferentes puntos de vista y diferentes intereses", según ha admitido el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en su carta de invitación en la que también asegura que hay "voluntad común de finalizar este proceso antes de la primera sesión del Parlamento Europeo" el 2 de julio de forma que antes de elegir al nuevo presidente de la Eurocámara los líderes hayan nominado ya al presidente de la Comisión. Una posibilidad ante la que Tusk se ha mostrado "cautelosamente optimista".

Objetivo: evitar la confrontación

De ahí la multiplicación de reuniones en estas horas horas previas para intentar cerrar antes del viernes el nombre de los nuevos dirigentes europeos, y muy especialmente el candidato a sustituir al luxemburgués Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión Europea. Se trata del puesto más apreciado de todos los que deben repartirse. El PPE sigue insistiendo en que, como formación más votadas en las pasadas elecciones europeas, el cargo debe ir a su 'spitzenkandidaten', el alemán Manfred Weber, que no suscita sin embargo el consenso. 

"Tengo la impresión de que el candidato del PPE no concita a lo mejor todo el apoyo que necesita para ser elegido pero eso no excluye que ese grupo político tenga una representación en el debate acorde con sus resultados electorales. Tampoco diría que Weber esté descartado", asegura un alto cargo europeo. "Todas las opciones están sobre la mesa. No es posible eliminar ninguna opción.  Hay contactos muy intensos", apunta otro diplomático que también pone el acento en que se necesitarán “equilibrios políticos, de genero y geográficos” y que la decisión no puede estar dirigida únicamente por "consideraciones de partido".