Ir a contenido

EL CAMINO A LAS PRESIDENCIALES DE EEUU

Viejo Sanders, nuevo Sanders

El senador lanza su campaña con el mismo fondo, centrado en lo social, pero con cambios en la forma

El veterano político es por ahora el favorito en un nutrido campo de aspirantes en las filas demócratas

Idoya Noain

Simpatizantes de Bernie Sanders le animan durante la intervención del senador en un mitin en Vermont, Nueva York.

Simpatizantes de Bernie Sanders le animan durante la intervención del senador en un mitin en Vermont, Nueva York. / ANDREW KELLY (REUTERS)

Bernie Sanders no ha cambiado y, sin embargo, esta vez las cosas son diferentes. El senador independiente de Vermont de 77 años, que en el 2016 inyectó altas dosis de energía y entusiasmo entre los estadounidenses más progresistas pero no pudo derrotar al aparato demócrata y a Hillary Clinton, vuelve a lanzar una campaña para intentar llegar a la presidencia de Estados Unidos. Lo ha hecho oficialmente en su Brooklyn natal, en una mañana fría y nevada en el campus de la universidad pública de la ciudad de Nueva York donde estudió un año de ciencias políticas en 1959 antes de mudarse a Chicago. Y en su primer rally, ante varios miles de personas, ha demostrado que, en el fondo, el mensaje es igual que entonces, reforzado si cabe por los dos años de presidencia y políticas de Donald Trump, pero también que hay transformaciones.

Con un partido que bajo su influencia se ha tenido que abrir a la izquierda y por su éxito en el 2016 y el reconocimiento de su figura, Sanders es por ahora el favorito en un nutrido campo de aspirantes demócratas que aún va a crecer más. Y esta vez el aparato encuentra a un candidato más determinado y preparado, con la base de una campaña ya presente en los 50 estados, la capacidad para recaudar millones en pequeñas donaciones intacta y energizar a los jóvenes.

Ya en su primer discurso el político que reivindica la bandera de "socialista demócrata" ha reiterado sus líneas y propuestas políticas, desde la apuesta por la sanidad universidad y la educación universitaria gratuita, la lucha contra la desigualdad económica y el cambio climático, una reforma de la inmigración que no pierda la perspectiva humana y la reforma de justicia penal, pero ha dejado claro también que está preparado para hacer arreglos en lo que fueron algunos de sus puntos débiles.

Abierto a lo personal, en busca del voto negro

Sanders, por ejemplo, ha decidido abandonar su reticencia a poner el foco en su propia historia personal y ha usado su biografía como hijo de un inmigrante polaco con familiares muertos en el Holocausto que huyó de la pobreza y el antisemitismo y como miembro de una familia de clase trabajadora. El contraste con el de otro neoyorquino que actualmente ocupa la Casa Blanca, es evidente y se ha encargado de remarcarlo.

Otro cambio, más necesario políticamente, es el claro foco que Sanders pone ahora en intentar ganar el voto negro, del que no alcanzó ni el 20% en el 2016 en su lucha contra Hillary. En el mitin en Brooklyn College uno de sus presentadores ha sido un pastor negro, otro, el activista Shaun King y otra la exsenadora estatal de Ohio Nina Turner, una de las dos mujeres que figuran como copresidentas de su campaña (a la que también le han sacudido las acusaciones sobre sexismo). Y antes de su próximo mitin, el domingo por la noche en Chicago, donde se curtió como organizador y activista por los derechos civiles en los años 60, tiene previsto intervenir en un desayuno marcando la marcha del Domingo Sangriento de Selma.

"Será diferente esta vez"

"He venido a escucharle porque quiero conocer más a fondo sus propuestas y formarme una opinión, incluyendo sobre el tema racial", decía Toluwaleke Semowo, un altísimo adolescente de 18 años, hijo de nigerianos, que votará por primera vez en el 2020. “Pero me gusta ya lo que he visto hasta ahora. Es arriesgado ponerse del lado de los pobres y de la clase trabajadora y Sanders lo hace”.

"Sus ideales ya han ganado, que llegara a la presidencia sería inspirador", explicaba por su parte Jean Taylor, una mujer de 31 años. Explica que le apoyó en las primarias de 2016 y acabó votando a Clinton en las presidenciales aunque "muy decepcionada" por cómo actuó el partido demócrata entonces. "Aquello mostró muchas cosas --sostiene--, la influencia del dinero, la corrupción del sistema, pero creo que será diferente esta vez".