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AUGE DEL ANTISEMITISMO

¿Y si Marianne tuviera el rostro de Simone Veil?

Una formación política propone que el símbolo de la República tenga los rasgos de la ilustre exministra francesa de origen judío

Eva Cantón

Buzón de correos con la efigie de la política francesa Simone Veil, superviviente del Holocausto, cubierta por una esvástica, el 11 de febrero del 2019 en París.

Buzón de correos con la efigie de la política francesa Simone Veil, superviviente del Holocausto, cubierta por una esvástica, el 11 de febrero del 2019 en París.

En el 2006, un joven judío de 23 años, Ilan Halimi, fue secuestrado y torturado hasta morir en la periferia de París. Este lunes, días antes de la ceremonia conmemorativa del 13º aniversario de su muerte, el árbol plantado en su memoria apareció cortado. 

En el 2017, Francia lloraba la desaparición de Simone Veil, exministra, superviviente de Auschwith, primera presidenta del Parlamento Europeo y referente moral de toda una generación. Este lunes, el retrato que el artista C215 hizo en dos buzones de correos del distrito 13 de la capital francesa para rendirle homenaje apareció manchado con una cruz gamada.

Al árbol de Halimi y el retrato de Veil se sumó la pintada escrita con letras amarillas en la luna del restaurador Bagelstein de la isla de San Luis, en el corazón parisino: ‘Juden’ (judío, en alemán). Casualmente, la proliferación de este tipo de episodios ha coincidido con el anuncio de las autoridades francesas del número de actos antisemitas cometidos en el 2018: 541 frente a los 311 de un año antes, un repunte del 74%.

 “El antisemitismo se extiende como un veneno, como la hiel”, dijo este lunes el ministro francés del Interior, Christophe Castaner. “Actos repugnantes”, según el primer ministro, Edouard Philippe. “La negación de la República”, ha subrayado este miércoles el presidente, Emmanuel Macron, quien prometió ser “implacable” y vinculó la multiplicación de este tipo de actos a la deriva violenta del movimiento de protesta de los 'chalecos amarillos'.

Condena unánime

Además de la condena unánime de la clase política, proliferan las iniciativas para reconfortar a los franceses de confesión judía. La Asociación de alcaldes de Francia ha pedido a los ediles plantar un árbol en cada localidad para luchar contra el antisemitismo y en defensa de los principios fundamentales de la Declaración de los Derechos Humanos.

Más emotiva es la propuesta de la formación Agir, escisión del partido conservador Los Republicanos, que ha sugerido a Macron darle al busto de Marianne -símbolo de la República francesa- los rasgos de Simone Veil.

Simone Veil encarna Francia y la República sus valores, sus combates, sus desafíos y su anclaje europeo”, dice en una carta remitida al presidente francés la portavoz de la formación, Fabienne Keller. En Francia, la República se representa con la imagen de una mujer con gorro frigio por una decisión de la Convención en 1792. La cultura popular la llamó Marianne porque en el siglo XVIII los nombres más comunes eran Marie y Anne.

El canario en la mina

La comunidad judía de Francia ha pedido una reacción a nivel nacional y el consistorio israelí de Francia ha denunciado un ambiente de “desinhibición del odio cada vez más evidente”. El portavoz gubernamental, Benjamin Griveaux, ha prometido “una fuerte respuesta penal y judicial” ante los actos antisemitas.

“La situación es antigua. Nadie se atrevía a manifestar su antisemitismo después de la guerra. Pero, en el fondo, se notaba que la lepra estaba aún ahí”, ha señalado Jean Veil, abogado e hijo de Simone Veil.

“Atacar a los judíos es siempre el preludio de una violencia que afectará a todo el mundo”, ha advertido el rabino Delphine Horviller en la emisora Europe 1. En la misma línea, el escritor Claude Weill recuerda en Nice Matin que el odio hacia los judíos es como “un canario en la mina de carbón”. “Una señal de alarma. El anuncio de que el aire se vuelve irrespirable”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen de Vichy colaboró con el régimen nazi. Fueron deportados unos 80.000 judíos y hubo entre 10.000 y 15.000 muertos.

Temas: Francia