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Polémicas medidas económicas

Maduro subió el salario mínimo un 300% para atenuar los efectos de la hiperinflación

Al anunciar su programa ante la Asamblea Constituyente, auguró un futuro boyante para el país

La oposición descree por completo de los efectos de sus medidas para revertir el colapso

Abel Gilbert

Venezuelan President Nicolas Maduro gestures after receiving the presidential sash during the ceremonial swearing-in for his second presidential term  at the Supreme Court in Caracas  Venezuela  REUTERS Carlos Garcia Rawlins File Photo

Venezuelan President Nicolas Maduro gestures after receiving the presidential sash during the ceremonial swearing-in for his second presidential term  at the Supreme Court in Caracas  Venezuela  REUTERS Carlos Garcia Rawlins File Photo

Todo sube en Venezuela al compás de la inflación y Nicolás Maduro, en la primera medida de su segundo y cuestionado segundo mandato, decidió incrementar el salario mínimo nada menos que un 300%. Con la máquina de imprimir billetes en la mano, ordenó que la paga pase de los 4.500 a 18.000 bolívares soberanos a partir de este miércoles, lo que representa unos seis dólares según el mercado negro que regula la economía cotidiana y se devora el tiempo y las ilusiones de la sociedad. Los aumentos siempre corren detrás de los precios. La Asamblea Nacional (AN, en manos opositoras) consideró que la inflación de diciembre pasado fue de 141,75% en diciembre, y el 2018 cerró con un total de 1.689.488,2%. El número no tiene precedentes, pero todo podría ser peor si se cumplen las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los técnicos del organismo financiero auguran una hiperinflación del 10.000.000 %, cifra que las autoridades económicas consideran desproporcionada o maliciosa, aunque no ofrecen números para contrarrestarla.

23 INCREMENTOS EN SEIS AÑOS

Las alzas salariales de Maduro se parecen al perro que se muerde la cola. En su primera presidencia repitió esa medida 23 veces. Solo en el último semestre de 2018, cuando se puso en marcha el Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, con la correspondiente nueva denominación monetaria, el salario mínimo aumentó un 900%. Sin embargo, la relación con el dólar ilegal que regula las transacciones diarias, no se ha modificado a favor de los sectores populares.

Maduro hizo su anuncio ante la Asamblea Nacional Constituyente, que en los hechos funciona como un contrapoder del Congreso, declarado en desacato por el Supremo Tribunal de Justicia. “He decidido hacer un factor de corrección y el nuevo valor del petro será de 36.000 bolívares soberanos”, dijo sobre la criptomoneda que promueve el Estado de manera oficial y que es respaldada por los 5.342 millones de barriles del campo 1 del Bloque Ayacucho de la Faja del Orinoco. El madurismo la lanzó para sustituir gradualmente al dólar como moneda de reserva y, a la vez, evadir el cerco de las duras sanciones financieras de la administración Trump.

Durante su comparecencia, Maduro advirtió a su vez que tomará medidas drásticas para enfrentar la ineficiencia y la corrupción en la órbita pública. “Voy a generar un sacudón completo en todas las empresas del Estado, un sacudón organizativo, político, y un sacudón económico, porque las empresas del Estado tienen que estar productivas, al servicio del país y no de mafias que se roban las riquezas”. Para ello, reclamó el apoyo de los empresarios locales y extranjeros, a los que consideró vitales para comenzar a dejar a atrás una crisis económica que se ha vuelto crónica. La economía cayó un 53% durante el primer período, según la AN.

EL PETRÓLEO COMO SALVACIÓN

Contra lo que piensa la oposición e incluso sectores disidentes del chavismo, Maduro ve luz al final del túnel de la precariedad. “Yo voy a gobernar este país seis años más (…) aprovechemos estos seis años para hacer de esta economía una economía boyante…Este país puede salir adelante con un barril a 40 dólares si aumentamos la producción, eso es lo que tenemos que hacer”. Como parte de ese horizonte que imagina de prosperidad, y para frenar el deterioro de las ciudades, Maduro anunció la creación del programa “Venezuela Bella” que se propone “poner linda” a los 50 centros urbanos más importantes.

El presidente suele despotricar contra la dependencia que tiene Venezuela de los hidrocarburos, su principal fuente de exportación. Pero, como viene sucediendo, el dinero solo viene del crudo. Y para que lleguen más dólares, entre otras cosas para pagar casi 9000 millones de dólares en concepto de intereses de la deuda externa, Maduro dijo que aspira elevar el bombeo de la estatal Pdvsa más de un 300 % antes del fin de 2025. Ese año debería finalizar su gestión, impugnada por EE.UU, la UE y los países latinoamericanos que, de la mano de Brasil, viraron hacia la derecha. “Personalmente asumo la conducción de la industria petrolera, para llevarla adelante”. Maduro prometió a su vez combatir a las mafias enquistadas en Pdvsa. “Todos esos nudos los voy a desatar para liberar el proceso de expansión productivo petrolero, esos nudos y otros más”. Por presuntos hechos de corrupción la Fiscalía ha abierto investigaciones contra más de 100 ex altos cargos de la estatal, incluidos sus últimos dos expresidentes, Eulogio del Pino y Rafael Ramírez, quien en la actualidad es uno de los principales impugnadores del madurismo. El éxito de su programa depende en parte de la inversión extranjera. “Todos los campos (de explotación) están abiertos a capital mixto”, dijo Maduro. Sus seguidores lo aplaudieron. Afuera de la Asamblea Constituyente, el entusiasmo fue muy escaso.