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ALERTA SEXISTA

El #MeToo llega a Bollywood

La industria cinematográfica india vive tiempos convulsos con revelaciones diarias de abusos

Los crímenes contra las mujeres han aumentado un 80% durante la última década en el país

Adrián Foncillas

La actriz de Bollywood Pooja Mishra, durante una conferencia de prensa en la que reveló numerosos casos de abusos en la industria cinematográfica india. 

La actriz de Bollywood Pooja Mishra, durante una conferencia de prensa en la que reveló numerosos casos de abusos en la industria cinematográfica india.  / RAJANISH KAKADE (AP)

La ola del #MeToo ha alcanzado Bollywood un año después de que el escándalo Weinstein barriera a su hermano americano. La industria cinematográfica india vive tiempos convulsos con revelaciones diarias de abusos. No es aún el fuego purificador de Los Ángeles pero finiquita la tradicional omertá en un sector regido por hombres que había desarrollado cortafuegos.

También en India se han desarchivado viejas denuncias. En el origen está Tanushree Dutta, exactriz y Miss India, quien una década atrás sostuvo que el veterano actor Nana Patekar había forzado la inclusión de movimientos sensuales en la coreografía para manosearla. Dutta solo recibió silencio ataques del gremio y unos facinerosos destrozaron su coche cuando abandonó el rodaje. Dejó su carrera cinematográfica y emigró a Estados Unidos.

Semanas atrás repitió sus acusaciones en una entrevista y las redes sociales se inundaron de solidaridad. "Si no animamos sus voces sino que las insultamos y cuestionamos, ¿cómo conseguiremos ni siquiera que las víctimas se conviertan en supervivientes? Dejémoslas que hablen, apoyémoslas", pidió desde Twitter la estrella Sonam Kapoor Ahuja. Patekar ha alegado que difícilmente pudo propasarse frente a 200 personas y anunciado una demanda por difamación. Los rumores aseguran que sus escenas de su próxima película, Housefull 4, serán rodadas de nuevo con otro actor.

Castings de sofá

También en India han caído poderosos productores. La compañía Phantom Films se ha disuelto tras saberse que su cofundador, Vikas Bahl, fue acusado de acoso sexual por una empleada un año atrás sin que sus socios movieran un dedo. La productora Yash Raj Films despidió a uno de sus vicepresidentes tras las denuncias de un aspirante a actor. Y directores como Sajid Khan han sido despedidos con sus películas en marcha para evitar el boicot de sus estrellas. Aamir Khan o Akshay Kumar han abandonado proyectos para evitar mezclarse con presuntos delincuentes.

También en India ha salido salpicado un célebre actor que sublimó el papel de perfecto padre. La escritora Vinta Nanda desveló días atrás que Alok Nath, el sosías indio de Bill Cosby, la había violado en su casa dos décadas atrás.

Y también en India han abundado durante décadas los rumores de los castings de sofá. Muchos papeles en Bollywood se adjudican a jóvenes entusiastas atendiendo más a sus conexiones que a sus sólidos estudios de interpretación o experiencia. Es el caldo de cultivo para los abusos de poder. La periodista Rachel White denunció que el director Sajid Khan le prometió un papel en 2014 si era capaz de "seducirlo en cinco minutos".

Abuso cotidiano

El alud de denuncias se explica por el contagio de la ola global del movimiento #MeToo y por las nuevas vías de comunicación, sostiene Savina Balasubramanian, socióloga de la Universidad de Loyola (Chicago). "Lo que hace diferente este movimiento es el es el uso de las redes sociales como método para inspirar un levantamiento contra la violencia sexual", señala. También, añade, el interés reside no sólo en los ataques más agudos sino en el abuso cotidiano.

El cine circula en paralelo a la sociedad: los crímenes contra las mujeres en India han aumentado un 80% en la última década y forzado a muchas a huir del mercado laboral. La indefensión, apunta Balasubramanian, no es tanta entre los neones de Bollywood como en los ámbitos rurales donde las mujeres carecen de altavoces para hacerse escuchar.