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Crisis en Zimbabue

Mugabe renuncia a la presidencia de Zimbabue tras 37 años en el poder

Miles de personas celebran en las calles de Harare el fin de la 'era Mugabe'

Montse Martínez

Mugabe, ayer, con miembros de las Fuerzas de Defensa de Zimbabue.

Mugabe, ayer, con miembros de las Fuerzas de Defensa de Zimbabue. / REUTERS

El presidente de ZimbabueRobert Mugabe, al frente del país africano durante 37 años, ya es historia. El mandatario ha renunciado al poder una semana después de que el Ejército y sus antiguos aliados se levantaran contra él. Quedan tras de sí casi cuatro décadas de ostentación de poder que Mugabe inició como héroe de la independencia para evolucionar hacia el dictador que ha arruinado el país. Está previsto que el miércoles se nombre al nuevo presidente del país africano.

Ante su resistencia a abandonar el poder, el Parlamento ha iniciado el martes un proceso de 'impeachment' que quedó interrumpido porque, mientras se celebraba, el presidente de 93 años firmó su carta de renuncia definitiva. Miles de personas han salido a las calles de Harare, la capital, para celebrar el fin de la 'era Mugabe'. Bocinas de coches tocando al unísono y bailes improvisados para jalear el fin del mandato del hombre que ha liderado el país -como primer ministro, primero, y presidente, después- desde su independencia en 1980.

El detonante del alzamiento militar fue la destitución del vicepresidente Emmerson Mnangagwa el pasado día 6 de noviembre, forzada por la facción del partido gobernante, para allanar el camino de las ambiciones de la primera dama, Grace Mugabe, de 52 años, de convertirse en la sucesora de su marido en el poder. Su esposa también es conocida con el sobrenombre de 'Gucci Grace', por su querencia a los artículos de lujo. 

El partido cofundado por MugabeZANU-PF, optó por destituir al veterano líder como número uno de la formación y lo sustituyó por Mnangagwa, además de expulsar a Grace Mugabe y a sus aliados. Pero nada parecía importar al presidente de 93 años, ni el rechazo popular ni el de su propio partido, hasta el punto de que la formación le dio un ultimátum e inició los trámites para arrancar una moción de censura que, finalmente, no se consumó por la renuncia definitiva de Mugabe.

De libertador a dictador

Educado y cortés, Mugabe llegó al poder después de una guerra de independencia de Gran Bretaña que duró siete años, cuando fue nombrado el primer primer ministro negro. En los primeros compases de su mandato, ofreció reconciliación entre las partes enfrentadas y auspició un boom económico. Pero no pasó mucho tiempo hasta que empezó deshacerse de los opositores. Del inicio de su mandato se recuerda el aplastamiento de una revuelta en la provincia de Matabeleland, con más de 20.000 civiles fallecidos. El hallazgo de fosas le costó la acusación de genocida.

Tras dos mandatos como primer ministro, Mugabe propugnó un cambio constitucional y fue escogido presidente en 1990, poco después de la muerte de su primera mujer, Sally, vista desde muchos sectores como la única persona capaz de contener al dictador.

Cuando, en el marco de una reforma agrícola a finales de siglo XX, una masa enfurecida de ciudadanos negros invadieron las granjas de blancos, Mugabe, sin mover un dedo para evitarlo, justificó los asaltos como "una corrección de las injusticias coloniales". Las incautaciones de granjas supusieron la ruina de una de las economías más dinámicas de África, con el colapso de las ganancias provenientes del comercio exterior y el desencadenamiento de una hiperinflación. La economía del país africano mermó alrededor de un tercio entre el 2000 y el 2008, con un paro que alcanzó al 80% de la población.

Amnistía Internacional insta al nuevo presidente a respetar los derechos humanos

Amnistía Internacional (AI) ha pedido al Gobierno que se forme tras la dimisión  del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, que "cumplan las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y traten a su pueblo con dignidad y justicia".

El secretario general de la organización, Salil Shetty, ha apuntado que "tras más de tres décadas de represión violenta, el camino a seguir para el país es renunciar a los abusos del pasado y transitar a una nueva era donde se respete el Estado de derecho y los responsables de las injusticias rindan cuentas".

Shetty recordó que durante los 37 años de gobierno de Mugabe "decenas de miles de personas desaparecieron forzosamente, fueron torturadas o asesinadas". "El presidente Mugabe consintió las violaciones de los derechos humanos, defendió los actos criminales de sus funcionaros y permitió una cultura de impunidad para que prosperaran los crímenes más grotescos", reiteró. "El pueblo de Zimbabue se merece algo mejor", finaliza.

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