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INICIATIVA EN WASHINGTON

El Congreso de EEUU da el primer paso para aprobar la reforma fiscal de Trump

Los demócratas alegan que la masiva bajada de impuestos beneficiará principalmente a los ricos y las multinacionales

Ricardo Mir de Francia

Trump saluda al salir del Congreso tras asistir a una reunión de republicanos, el 16 de noviembre, en Washington.

Trump saluda al salir del Congreso tras asistir a una reunión de republicanos, el 16 de noviembre, en Washington. / AFP / ALEX WONG

Donald Trump acudió el jueves al Congreso para espolear a los diputados conservadores de la Cámara de Representantes poco antes de que aprobaran su reforma fiscal, un plan que tendrá ahora que refrendar el Senado para que pueda convertirse en ley. La reforma contempla una masiva rebaja de impuestos para empresas y contribuyentes por valor de 1,5 billones de dólares durante los próximos 10 años y aspira a simplificar el sistema impositivo. A ojos de la Administración servirá para estimular la economía y propulsar la inversión, aunque los demócratas sostienen que no es más que una estratagema para beneficiar a los ricos y las multinacionales a costa de engordar el déficit y la deuda. En contra del plan también se ha posicionado un grupo de 400 millonarios, para los que solo “exacerbará la desigualdad”.

En los diez meses transcurridos desde que llegó a la Casa Blanca, Trump ha sido incapaz de aprobar alguna de las reformas legislativas que prometió durante la campaña, a pesar de que su partido tiene mayoría en las dos cámaras del Congreso. Sus esfuerzos para revocar Obamacare han fracasado; tampoco ha logrado financiar el muro de México; y su ambicioso plan para remozar las infraestructuras todavía no ha despegado. Por eso es tan importante la reforma fiscal, uno de los pocos temas que sigue uniendo a los conservadores, siempre partidarios de masivas bajadas de impuestos. Nada parece importarles que, según las estimaciones de la Oficina de Presupuestos del Congreso, su plan reducirá sensiblemente la recaudación fiscal y engordará en 1,7 billones de dólares la deuda estadounidense durante los próximos 10 años.

Oposición de 13 republicanos

El proyecto de ley de la Cámara baja se aprobó sin un solo voto demócrata y con la oposición de 13 republicanos. El objetivo de Trump es poder firmar la ley antes de que acabe el año. Para conseguirlo, su partido tendrá que reconciliar las diferentes versiones presentadas en las dos cámaras. Sus diferencias son notables, pero las dos contemplan una rebaja significativa del impuesto de sociedades para las grandes empresas, que pasaría del 35% al 20%, más en la línea de otros países industrializados. Inicialmente también bajarían los impuestos de la gran mayoría de contribuyentes, pero a partir del 2027 los beneficios para buena parte de la clase media se evaporarían.

Según diversos análisis, el 1% más rico del país sería el más beneficiado por la reforma. Entre otras cosas, podrían ver cómo desaparece el impuesto de sucesiones, que en EEUU solo tasa las herencias superiores a cinco millones de dólares con un gravamen del 40%.

Así lo piensan también los 400 multimillonarios que esta semana enviaron una carta al Congreso denunciando la reforma, nombres como George Soros, Steven Rockefeller o los dueños de Ben & Jerry’s. “El plan fiscal republicano beneficiará desproporcionadamente a los ricos y a las corporaciones”, escribieron. “Nos preocupa enormemente que la caída de ingresos derive en recortes profundos para servicios críticos como la educación, Medicare o Medicaid”, añadieron refiriéndose a los programas de la sanidad pública.