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Giro en el 'Rusiagate'

La campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata financiaron el polémico 'dossier ruso' sobre Trump

La revelación da alas al presidente y a los conservadores para atacar la investigación del 'Rusiagate'

Las acusaciones más sensacionalistas del documento, de carácter sexual, nunca se han probado

Idoya Noain

Donald Trump, en un encuentro con periodistas en el exterior de la Casa Blanca.

Donald Trump, en un encuentro con periodistas en el exterior de la Casa Blanca. / AP / EVAN VUCCI

‘The Washington Post’, uno de los medios que Donald Trump suele denunciar como parte de un supuesto entramado de “noticias falsas”, acaba de hacer al presidente un importante regalo. Este martes el rotativo reveló que la campaña de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata contribuyeron a financiar el conocido como “dossier ruso”, un polémico documento que se hizo público en enero, nueve días antes de la toma de posesión del republicano.

James Comey, entonces director del FBI y luego despedido por Trump por su investigación del ‘Rusiagate’, llegó a informar a Barack Obama y al entonces presidente electo del contenido del “dossier”. En él se apuntaba a la posible coordinación de la campaña de Trump con el Kremlin y se sugería que los rusos tenía información comprometedora sobre él que podría permitir chantajearlo, incluyendo sobre “actos sexuales pervertidos”. La comunidad de inteligencia dio credibilidad a algunas de las acusaciones, pero nunca confirmó las más sensacionalistas. Y Trump siempre negó todo, enmarcando la publicación del dosier en la supuesta trama para deslegitimar su victoria. “Los demócratas se inventaron todo el timo de Rusia y ahora está dando un vuelco”, ha dicho exultante este martes.

Las revelaciones

Desde que salió a la luz el dossier se sabía que la misión de recabar información sobre Trump que recibió Fusion GPS, una empresa de investigación fundada por antiguos reporteros de ‘The Wall Street Journal’ y basada en Washington, había sido encargada inicialmente, en septiembre de 2015, por uno o varios clientes republicanos, posiblemente un gran donante opuesto al asalto de la figura ‘antiestablishment’. Se sabía también que, más adelante, cuando Trump ya apuntaba a lograr la nominación, demócratas que apoyaban a Clinton tomaron el relevo. Pero lo que el ‘Post’ ha desvelado ahora es que no fueron simplemente demócratas que respaldaban a la candidata, sino su propia campaña y el Comité Nacional Demócrata.

Fue Marc Elias, un abogado del bufete Perkins Coie que trabajó para Clinton y el Comité, quien en abril de 2016 contrató a Fusion GPS, que a su vez encargó buscar información sobre Trump a Christopher Steele, un antiguo espía británico que trabajó en Rusia y tenía lazos con el FBI y la comunidad de espionaje estadounidense.

El golpe y la reivindicación

Quedan aún preguntas por contestar. No está claro, por ejemplo, si Steele fue contratado por Fusion GPS antes o después de firmar con Elias. Tampoco se sabe si la campaña de Clinton y el principal órgano del Partido Demócrata sabían el papel que estaban desempeñando la empresa y el antiguo espía ni cuánta información el abogado Elias compartió con ellos. Las últimas revelaciones, no obstante, suponen un importante golpe a la imagen de los demócratas. Dos reporteros de ‘The New York Times’, por ejemplo, han acusado a Elias, a la campaña demócrata y al DNC de haberles mentido, “y con mojigatería, durante un año”.


Las revelaciones son, además, una bendición para Trump y las voces conservadoras que siempre han denunciado la investigación del ‘Rusiagate’ como una estratagema politizada, una especie de trama en la que ven compinchados a demócratas, el aparato republicano y lo que llaman el “estado profundo”, del que formarían parte las agencias del espionaje.

Los medios conservadores están subrayando que el FBI acordó pagar a Steele para que siguiera recopilando información sobre Trump tras su victoria electoral (aunque se sabe que el FBI decidió no mantener ese acuerdo cuando se reveló públicamente en enero el papel del exespía británico en la preparación del dosier). Y hasta en el Congreso algunos republicanos han llegado a cuestionar hasta qué punto el polémico documento llevó a lanzar la investigación que abrieron sobre supuesta colusión de la campaña de Trump con el Kremlin el FBI y el Departamento de Justicia. Esa investigación acabó, tras el cese de Comey, con el nombramiento de Robert Mueller para dirigir una investigación especial. Entre los múltiples interrogados por Mueller figura Steele.

Investigaciones de Clinton en el Congreso 

El esfuerzo del presidente Donald Trump y de los republicanos para desprestigiar la investigación del ‘Rusiagate’ no solo ha recibido un impulso con las revelaciones sobre el dossier ruso. Las divisiones partidistas han puesto en jaque las tres investigaciones que se están llevando a cabo en distintos comités del Congreso y en el de Inteligencia del Senado, por ejemplo, republicanos y demócratas han decidido continuar sus pesquisas por separado.

Hay más golpes partidistas. Los republicanos en la Casa de Representantes anunciaron el martes que abrirán dos nuevas investigaciones que ponen en la diana al Departamento de Justicia y el FBI y a Hillary Clinton. En una de ellas se estudiará cómo la exfiscal general Loretta Lynch y el exdirector del FBI James Comey manejaron el escándalo de los correos de la candidata demócrata. En la otra se pondrá bajo la lupa un acuerdo alcanzado durante la época de Clinton como secretaria de Estado que puso en manos rusas el 20% del uranio americano.