01 abr 2020

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La ultraderecha europea escenifica su desembarco

El populismo xenófobo francés, alemán, holandés e italiano se reúnen en Koblenz para lanzar un duro mensaje contra Bruselas y los inmigrantes

Carles Planas Bou

De izquierda a derecha, los líderes de la ultraderecha europea Wilders, Petry, Vilimsky, Le Pen y Salvani. 

De izquierda a derecha, los líderes de la ultraderecha europea Wilders, Petry, Vilimsky, Le Pen y Salvani.  / ROBERTO PFEIL

"Ha llegado la fin de un mundo y el nacimiento de otro de nuevo". Profética y exuberante, Marine Le Pen ha sacado pecho del auge populista y xenófobo que ya ha llegado al poder en Estados Unidos y que amenaza con hacerlo en varios puntos del continente europeo durante este año. Reunidos en la ciudad alemana de Koblenz, los líderes del nacionalismo más recalcitrante de Francia, Alemania, Holanda e Italia se han unido para hacer frente común en un año marcado por elecciones trascendentales. “2016 fue el año de la revuelta en el mundo anglosajón. 2017 será el de la revolución en la Europa continental”, ha añadido ante sus fieles.

El encuentro, llamado significativamente “Europa de las Naciones y las Libertades”, ha reunido a Frauke Petry, de Alternativa por Alemania (AfD), Geert Wilders, del Partido por la Libertad holandés (PVV), Matteo Salvini, de la Liga Norte italiana, Harald Vilimsky, del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), y la propia Le Pen, del Frente Nacional francés, para lanzar un mensaje conjunto contra las elites políticas europeas y una inmigración que, consideran, abre la puerta a lo que llaman la islamización de Europa. Acompañados por banderas de las distintas naciones europeas, el encuentro ha sido una exhibición de músculo tan solo un día después que Donald Trump jurase el cargo como presidente de los Estados Unidos.

EUROESCEPTICISMO Y ANTIISLAM

Encabezados por una Marine Le Pen recibida como una estrella en su primer viaje a Alemania, el acto ha servido para reivindicar un euroescepticismo triunfante desde la victoria del Brexit en el Reino Unido y acusar a la Unión Europea de ser una “prisión” que impone la “esterilización” de las culturas nacionales. Rodeada por una puesta en escena estudiadamente espectacular, Petry, la anfitriona, ha acudido a las raíces de AfD para cargar contra Bruselas. "El lavado de cerebro que practican ahora es mucho más inteligente que la propaganda socialista", ha sentenciado ante una audiencia entusiasmada.

La parte más xenófoba del discurso ha quedado en las manos de Wilders, abanderado del antiislamismo. “Las mujeres europeas tienen miedo a enseñar su pelo rubio”, ha alertado. El controvertido político ultra, condenado a principios de diciembre por discriminación racial, ha cargado contra la clase política por “promover la islamización” de Europa y la “inmigración masiva”. “Su política migratoria ha sido un desastre”, ha añadido Le Pen señalando a la cancillera alemana Angela Merkel como principal culpable. El patriotismo es, según han señalado, la solución a todo ello.

TRES ELECCIONES PARA CAMBIAR EUROPA

Tras la victoria de Trump y del Brexit, el populismo xenófobo continental considera que ha llegado su momento. En los próximos meses tres grandes potencias como Alemania, Francia y Holanda celebran unas elecciones determinantes en las que el discurso del miedo y su difamación de la multiculturalidad pueden catapultar a la derecha radical al poder.

El próximo 7 de mayo Le Pen se juega realizar el sueño de su padre, fundador del partido y controvertido personaje por sus afirmaciones escépticas sobre el Holocausto, y llegar al Elíseo para convertirse en la primera mujer y representante de la ultraderecha que asume la presidencia francesa. El 15 de marzo Wilders obtendrá con toda probabilidad una mayoría simple en los comicios generales de los Países Bajos que no le permitirán formar un gobierno de coalición. Aún así, las encuestas ya escenifican un fuerte viraje a la derecha en Holanda. Aunque Petry y el AfD son los que están más lejos del poder, todo apunta a que la formación xenófoba sería la tercera fuerza en Alemania, disparando su influencia y complicando el juego de coaliciones para Merkel.

CENSURA A LA PRENSA

El acto no ha estado exento de polémica. A principios de enero AfD prohibió la asistencia de ciertos medios de comunicación nacionales a los que ha calificado de “traidores” por “no haber cumplido los estándares periodísticos al informar sobre nosotros”. La decisión, un golpe directo a la libertad de prensa, ya ha abierto la puerta a demandas. En el último año los populistas han conseguido renacer y popularizar el termino Lügenpresse (prensa mentirosa), usado por la propaganda nazi para catalizar su ascenso al poder.

 

 

Calles contra el fascismo

Ante el baño de masas que el ultranacionalismo xenófobo europeo se daba de puertas a dentro, hasta 3.000 personas han salido a las calles de Koblenz a protestar contra su retórica agresiva próxima a posiciones fascistas de corte autoritario. Esta pequeña localidad de apenas 100.000 habitantes situada al oeste del país se ha convertido en la protagonista del día en Alemania. El vicecanciller y líder de los socialdemócratas Sigmar Gabriel y la ministra presidenta de Renania-Palatinado Malu Dreyer han encabezado una marcha de protesta que ha unido a varios partidos del centro-izquierda alemán ante el despliegue policial de hasta 1.000 agentes de la policía para evitar actos violentos. Los manifestantes se han reivindicado cantando el “Himno de la Alegría” de Beethoven, himno de la Unión Europea.