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INFORME POLÉMICO

La investigación británica sobre la guerra de Irak dispara contra Blair

La comisión que ha investigado la implicación del exprimer ministro y su Gobierno en el conflicto armado ha hecho público sus conclusiones tras siete años de trabajo

Los trabajos dictaminan que el el dirigente llevó a su país a la guerra sin agotar la vía pacífica, en base a informes "defectuosos" y "exagerando" la amenaza

LORENA MARTÍNEZ / LONDRES

Tony Blair en un acto en Londres.

Tony Blair en un acto en Londres. / AFP / JUSTIN TALLIS

El exprimer ministro británico Tony Blair llevó al Reino Unido a la guerra de Irak de manera "no justificada", en base a unos informes del servicio de inteligencia "defectuosos" que debería de haber cuestionado. No solo no lo hizo sino que además "exageró" la amenaza que representaba Sadam Husein ante el Parlamento británico y la opinión pública, utilizando como principal argumento las armas de destrucción masiva que, según aseguró entonces, tenía el régimen iraquí, lo que resultó ser completamente falso.

Esta es parte de las conclusiones de la investigación que ha llevado a cabo una comisión presidida por John Chilcot, un antiguo funcionario del ministerio británico para Irlanda del Norte, puesta en marcha hace siete años a instancias del entonces primer ministro Gordon Brown, y que se ha hecho pública esta mañana en Londres.

El informe, muy crítico con Blair, asegura que el exprimer ministro no "agotó todas las opciones posibles" para evitar la implicación del país en la aventura belicista del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Además, Blair hizo caso omiso a quienes le advirtieron de que la invasión precipitaría al país árabe a un guerra sectaria, como así ha sido. 

El impresionante operativo militar para invadir Irak se puso en marcha en marzo de 2003, poco después de la famosa foto de las Azores, en la que aparecen sonrientes y relajados Bush, Blair y el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar. Ahí estaba también el anfitrión de la cumbre, aunque fuera de encuadre, el entonces primer ministro de Portugal, Jose Manuel Durao Barroso, que después llegó a ser el presidente de la Comisión Europea. El Reino Unido aportó a la guerra un total de 45.000 soldados.

Poco después de darse a conocer el documento y en un comunicado, Blair ha dicho que asume todos los "errores" cometidos "sin excepción ni excusas", aunque se ha reafirmado en su convencimiento de que sacar del poder a Sadam Husein fue la decisión correcta y que la situación de terrorismo global que se vive actualmente no es consecuencia de la intervención militar extranjera en Irak. También ha señalado que actuó "de buena fe" y en "interés del país".

EQUIPACIÓN MILITAR

El actual primer ministro británico, el conservador David Cameron, se ha referido, por su lado, a la parte del informe que habla sobre la equipación militar inadecuada de las tropas. "Es inaceptable" ha dicho Cameron quien ha advertido, sin embargo, que "intervenir no es siempre un error". Y ha puesto como ejemplo la intervención militar británica en Kosovo y Sierra Leona.

"Sabemos ahora que el Parlamento fue engañado en el periodo previo a la guerra y la Cámara tiene ahora que decidir cómo debemos responder 13 años después", ha dicho el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. "Fue un acto de agresión basado en falsas pruebas. Ir a la guerra sin la autorización de la ONU fue profundamente peligroso", ha añadido.

Las claves

  • Último recurso El Reino Unido decidió unirse a la invasión de Irak cuando la acción militar no era aún “el último recurso”. El informe considera que Blair exageró el peligro que soponía de Saddam Hussein para conseguir el favor de los diputados y de la opinión pública para enviar soldados.
  • Amenaza inminente La información que la inteligencia británica presentó a Blair sobre las supuestas armas de destrucción masiva no era suficientemente contundente. Irak no suponía una amenaza inminente y se podría haber optado por una estrategia de contención en lugar de lanzar un ataque militar.
  • Plan para el futuro Blair ignoró las advertencias del estallido de una guerra sectaria tras la invasión, como ha ocurrido. El Gobierno británico de entonces no elaboró ninguna estrategia ni plan para después de la entrada de las tropas en el país árabe y la caída del régimen de Sadam.

Para los familiares de los soldados muertos y para todos aquellos que abominaron de la decisión tomada por Blair la elaboración del informe se ha hecho eterna, siete años. Tras hacerse público, un grupo de familiares de militares muertos han anunciado que estudiarán medidas legales contra las personas que autorizaron la invasión.

"Hay un terrorista que todo el mundo debe conocer y esa persona es Tony Blair", ha dicho la hermana de uno de los 179 soldados británicos que murieron en Irak. Fuera del centro donde Chilcot ha presentado el informe se han concentrado decenas de personas para mostrar su repulsa a Blair. “Dos millones de iraquís han muerto en la guerra”, se leía en una pancarta. “Blair: ha llegado la hora de que pagues tus crímenes”, estaba escrito en otra. Algunos de los presentes han gritado “Tony Blair, criminal de guerra”.

VALORAR DECISIONES

El objetivo del trabajo de Chilcot y sus colaboradores -uno de los cinco miembros de la comisión ya ha fallecido- no ha sido establecer la legalidad de las medidas tomadas -la ONU dictaminó que iba en contra de la legalidad internacional- sino valorar las decisiones que se adoptaron antes y durante los años en que las tropas británicas estuvieron en territorio iraquí, hasta el 2009. Hay quienes trabajan para lograr que Blair sea juzgado por el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. 

.El informe Chilcot consta de 12 volúmenes que contienen más de 2,6 millones de palabras, cuatro veces más que la obra 'Guerra y Paz' de Leon Totstoi. Se ha elaborado tras consultar más de 150.000 documentos, algunos desclasificados, y tomar declaración a más de 150 testigos, entre ellos el propio Blair, al entonces ministro de Exteriores, Jack Straw, y de Defensa, Geoff Hoon. El coste de la investigación ha superado los 10 millones de libras esterlinas, unos 11,8 millones de euros.