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MATANZA EN UNA IGLESIA AFROAMERICANA

«Quería una guerra racial»

El autor de la masacre racista en Charleston deseaba vivir en una sociedad segregada, según confesó a sus amigos El suceso ha abierto un debate sobre los símbolos confederados

RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

Dylann Roof, tras ser detenido en Shelby (Carolina del Norte), este jueves.

Dylann Roof, tras ser detenido en Shelby (Carolina del Norte), este jueves. / REUTERS / JASON MICZEK

Mientras las vigilias se suceden frente a la histórica iglesia de Emanuel en Charleston (Carolina del Sur), donde nueve personas negras fueron tiroteadas el miércoles en un brutal asesinato de tintes racistas, el sospechoso del atentado confesó a la policía la autoría de la masacre. Y lo hizo, según fuentes policiales citadas por The Washington Post, sin expresar vergüenza o remordimientos. De hecho, Dylann Roof, el asaltante de 21 años, quería que su infamia tuviera resonancia, que su odio hacia los negros quedara patente. En palabras de un excompañero de piso, «quería poner en marcha una guerra civil», la guerra racial soñada por algunos supremacistas blancos.

«Decía que iba a hacer algo así y después se suicidaría», explicó Dalton Tyler, el excompañero de piso de Roof, a Abc News. A medida que pasan las horas, se dibuja el perfil de un tipo reservado que, no obstante, solía hacer chistes racistas y, aunque tenía algunos amigos negros, confesó más de una vez su desprecio por los afromericanos y sus deseos de vivir en una sociedad segregada. «Quería que fuera blancos con blancos y negros con negros», contó a la CNN otro allegado. «Pero nadie le tomaba en serio».

La fiscalía le ha impuesto nueve cargos por asesinato y otro por tenencia ilegal de armas. Según diversas fuentes, la pistola de 45 milímetros que utilizó para cometer los crímenes no se la regalaron sus padres para su 21 cumpleaños, sino que le dieron dinero para que se comprara lo que quisiera y, el pasado mes de abril, adquirió la pistola en una armería de Charleston.

Calma aparente

Roof compareció ayer por primera vez ante el tribunal que lo juzgará con un uniforme de presidiario. Lo hizo en calma aparente, contestando a las preguntas del juez sin alterarse. Es posible que tenga que enfrentarse a la pena de muerte, una opción que defendió la gobernadora republicana del estado, Nikki Haley. «No hay ninguna duda de que pediremos la pena de muerte». El Departamento de Justicia estudia la posibilidad de acusarle de terrorismo por las aparentes motivaciones políticas que escondía el atentado. «Sin duda este episodio desgarrador buscaba generar miedo y terror», dijo el Departamento de Justicia en un comunicado.

Lo sucedido en Charleston también ha abierto un debate sobre los símbolos confederados, como la matrícula ante la que Roof se fotografió o la bandera que ayer colgaba bien alta frente al Parlamento de Carolina del Sur, a diferencia del resto, que ondeaban a media asta. Para algunos, esa bandera es un emblema de la tradición del sur; para otros, un vestigio del racismo que impregnó la región y desató la guerra civil. Muchos voces pidieron ayer su retirada por respeto a la víctimas, pero ni siquiera puede ponerse a media asta a menos que lo decida el Congreso estatal.