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ACCIÓN TERRORISTA EN EL MAGREB

Muerte en las bodas de oro

El matrimonio barcelonés salió por primera vez al extranjero gracias a un regalo de la familia

Antoni Cirera y Dolors Sánchez murieron acribillados en el interior del autobús

CARLES PLANAS BOU / BARCELONA

Imágenes del atentado en el Museo del Bardo de Túnez / TUNISIA 1

Los vecinos del Camp del Arpa, en Barcelona, se han despertado en estado de 'shock'. Las cámaras de televisión y los periodistas se apelotonaban en el portal de la calle de Conca, donde vivían desde hace más de 40 años Antoni Cirera Pérez y Dolors Sánchez Rami, víctimas del atentado terrorista de Túnez.

Aunque estaban al corriente del nuevo episodio de terror yihadista, muchos vecinos desconocían que los fallecidos eran precisamente ese matrimonio «vecinos del barrio de toda la vida», como les definieron varios residentes en la zona. Antoni y Dolors, de 75 y 73 años respectivamente, estaban de visita en la capital tunecina para celebrar sus 50 años de casados y, según comentó el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo, era «la primera vez que salían de casa».

El viaje, un crucero por el Mediterráneo con la compañía MSC, era un regalo que les habían hecho su familia para conmemorar las bodas de oro de la pareja. El matrimonio contaba con dos hijos, uno de los cuales, Agustí Cirera, es aparejador municipal en Alcanar (Montsià). Por eso el Ayuntamiento siguió un minuto de silencio este mediodía.

Los fallecidos vivían junto a su nieto, un muchacho en edad universitaria. Los familiares viajaron este jueves hacia el país magrebí en un avión fletado por el Gobierno español, donde recibieron atención psicológica.

Los vecinos los conocían de vista o por compartir momentos de cotidianidad. Antoni había trabajado como químico en la antigua empresa cervecera Moritz. Con la jubilación, llegaron los paseos y excursiones. «Eran una pareja muy activa, les encantaba ir de pesca y salir por la montaña y la playa», comentó a EL PERIÓDICO Loli Navarro, propietaria de la pescadería donde Antoni y Dolors iban a comprar. «Hasta ahora no sabía que ellos habían sido las víctimas», contó la mujer intentando asimilar lo ocurrido.

TESTIMONIO DEL GUÍA

La pareja acostumbraba a comprar productos ecológicos. Sonia Prado, la propietaria del herbolario del otro lado de la calle, los recuerda con tristeza. «Cada semana me hacían un encargo. Antes de marcharse a Túnez me dijeron: ‘La semana que viene no vendremos’».

Los vecinos del bloque donde vivían Antoni y Dolors optaron en su mayoría por no hablar con la prensa. «Eran gente discreta y correcta. Eran muy queridos por todo el barrio y sentimos mucho lo ocurrido», acertó a decir una mujer.

Poco a poco se conocieron más detalles de su muerte. Wassel Bouzid, el guía turístico que había estado toda la mañana acompañándoles en la visita por la ciudad, explicó en una entrevista en el programa 'La Ventana', de la cadena SER, que la pareja fue ametrallada por un terrorista dentro del autobús. La pareja acababa de visitar el Museo del Bardo y se había subido al vehículo para continuar la visita.

CONCENTRACIÓN BARCELONESA

En ese momento aparecieron los terroristas. Según relató el guía, uno de los dos yihadistas «estuvo disparando cinco o seis minutos sin parar» a la entrada del museo contra los turistas.

El guía se escondió y llamó al conductor del autocar. Este le contó que «un segundo terrorista» subió al vehículo y comenzó a disparar en su interior, matando a la pareja de jubilados barceloneses y a otro turista.

Apenado, el guía explicó que durante la mañana Antoni y Dolors habían disfrutado mucho, sobre todo en el zoco, «donde se habían gastado un dineral» en regalos. «Me parecían una gente muy maja», explicó.

Como homenaje a las víctimas y gesto de condena al ataque, los diputados del Parlament interrumpieron este jueves la actividad en el hemiciclo para guardar un minuto de silencio. Además, el presidente catalán, Artur Mas, firmó una carta de pésame dirigida al presidente de Túnez, Beyi Caid Esebsi, y otra misiva para la familia del matrimonio catalán. Además, varios tunecinos se congregaron en la plaza de Sant Jaume para condenar los ataques.