Balance del primer semestre del 2023

La delincuencia crece en L'Hospitalet y Barcelona respecto al 2022 pero se estanca en la región metropolitana

Las urbes sobresalen en los nuevos datos del Ministerio de Interior, que desde 2016 muestran una tendencia a la baja

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JUNTA SEGURIDAD BCN I 275 hurtos diarios: los delitos subieron un 13,7% en Barcelona en 2023

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Gerardo Santos

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El último balance de criminalidad publicado por el Ministerio del Interior vuelve a señalar a Barcelona (+15%), L'Hospitalet (+13,6%) y el Prat de Llobregat (+13,9%) como los grandes municipios de la región metropolitana en los que más aumenta la delincuencia. En el extremo contrario, ciudades como Rubí (-8,1%), Sabadell (-6%), Santa Coloma de Gramenet (-3,5%), Sant Cugat del Vallès (-3,1%), o Badalona (-1%) protagonizan los más destacados descensos de la criminalidad registrada.

En general, en el contexto de las 19 ciudades de la región metropolitana con más de 50.000 habitantes, en 12 de ellas las variaciones (ya sea en positivo o en negativo) son menores al 5%, lo que muestra un estancamiento en la tendencia de la delincuencia metropolitana. La tendencia territorial coincide con la "moderación" general que han subrayado desde el propio Ministerio de Interior.

Las citadas variaciones responden a la comparación de los últimos datos agregados de 'criminalidad convencional' de enero a junio de este año, respecto al mismo primer semestre del 2022. El Ministerio engloba dentro de esta categoría a los homicidios, los delitos de lesiones y riñas tumultuarias, los secuestros, los delitos contra la libertad sexual, los robos con violencia e intimidación, los robos con fuerza en domicilios o establecimientos, los hurtos, las sustracciones de vehículos o el tráfico de drogas. Las infracciones penales cometidas a través de Internet quedan excluídas de este cómputo.

En Barcelona, el aumento de la criminalidad se traduce en 10.500 hechos delictivos más respecto a 2022 y se explica por las crecidas de los hurtos y los robos con fuerza en domicilios y establecimientos. En concreto, y según los datos facilitados durante la última Junta de Seguridad Local, en Barcelona la delincuencia más frecuente es la de baja intensidad. Concretamente, cada día hay 275 hurtos en la capital catalana.

"La preocupación que me hacen llegar los policías es extrema", asegura Toni Castejón, portavoz del sindicato mayoritario de Mossos d'Esquadra, SAP-FEPOL. "Lo que antes se solventaba con dos patrullas, ahora necesita una intervención de orden público". Castejón habla de "una degradación de la seguridad", y de "realidades que los políticos no quieren ver". Pero sobre todo, denuncia que "la consecuencia legal de atentar contra la policía es mínima, la pena por atentado a la autoridad ha de cambiar".

En lo que respecta a los delitos contra la libertad sexual, la crecida es generalizada en prácticamente todos los municipios: "Este aumento debe ponerse, en parte, en relación con las activas políticas de concienciación y de reducción de la tolerancia social y personal frente a este tipo de hechos delictivos, que se traducen en una mayor disposición de las víctimas a denunciarlos", matiza el Ministerio en el mismo informe.

Marta Murrià, responsable de Convivencia y Seguridad Urbana del Institut Metròpoli, añade contexto a los resultados del balance: "Se suelen denunciar un 25% de los hechos delictivos que sufre la población". Así, Murrià perfila la criminalidad como un iceberg, con una parte visible de delincuencia común, pero con una base bastante más grande que no entra en ningún registro al no producirse denuncia.

Por ejemplo, Murrià menciona los robos sin violencia o intimidación, que las víctimas no suelen denunciar. En las encuestas de victimización que lleva a cabo el Institut Metròpoli, sin embargo, estos datos sí que son recogidos, motivo por el cual Murrià propone que para "tener una fotografía más completa de la delincuencia se deberían completar las fuentes y sumar las encuestas de victimización".

Proporción de delincuencia por población

Las cifras totales de delitos se han de ponderar con respecto a la población total de los municipios. De esta manera, en el índice de criminalidad por cada 1.000 habitantes destacan en la banda alta El Prat de Llobregat (59), Barcelona (49), L'Hospitalet (36) o Badalona (26) y; por la parte baja, resaltan los índices de Santa Coloma (19), Terrassa (19), o Sabadell (18).

En L'Hospitalet, los hurtos han pasado de los 2.976 del primer semestre de 2022 a los 3.828 de este año, aunque desde el consistorio matizan la gravedad del dato: "La ratio se sitúa en los 14,14 hurtos por cada 1.000 habitantes, ligeramente por encima de la media de Catalunya (10,54) y muy inferior a la de Barcelona (25,68). Estableceremos un plan para actuar contra este tipo de delito", aseguran fuentes municipales de L'Hospitalet a EL PERIÓDICO.

"Con los hurtos lo que pasa siempre es 'detención y a la calle'. Pero cada detención es una nueva víctima, lo que aumenta la degradación social y empeora la percepción de seguridad", sostiene Castejón, que considera un "problema endémico" la multirreincidencia.

La falta de agentes Mossos d'Esquadra y la coordinación de la policía catalana con las policías locales son una queja común en buena parte de las ciudades metropolitanas como L'Hospitalet, que pide "actuar con contundencia haciendo operativos conjuntos con el cuerpo de Mossos d'Esquadra". Al fin y al cabo, el cuidado de la seguridad ciudadana y el orden público es competencia de los 'mossos': "Aunque han salido promociones últimamente, la falta de recursos humanos se sigue notando. Muchas veces las policías locales acaban haciendo la faena de los 'mossos'", admite Castejón.

Tendencia a la baja si se abre el foco temporal

La evolución plana de la criminalidad que muestra la variación entre 2023 y 2022 muta en una tendencia a la baja si se amplía el foco temporal y se toma como punto de partida los años anteriores a las restricciones de movilidad que trajo consigo la pandemia de covid-19.

Es el caso de la ciudad de Barcelona. En la capital, en el año 2019 los delitos rozaron los 100.000 durante el primer semestre, mientras que desde enero y hasta junio de este año la cifra se queda en 80.000. Al abrir el foco temporal y comprarar la media del primer semestre desde el 2016 hasta el 2022 (obviando los años de la pandemia), la tendencia se aplana e, incluso, muestra un descenso del 2% en los delitos registrados.

En L'Hospitalet, sin embargo, ampliar el foco no ayuda excesivamente a mejorar los datos. En la segunda ciudad catalana se registraron 7.679 infracciones penales entre enero y junio de 2016; 7.810, en el mismo lapso de 2017; 8.199 en 2018; 8.623 en 2019; y 8.519 en 2022. Una tendencia claramente al alza que se confirma con los datos recién publicados: 9.674 hechos delictivos entre enero y junio de 2023.

Pese a quedar fuera del foco de las grandes urbes metropolitanas, otras ciudades catalanas han despertado la preocupación de la opinión pública por los casos de peleas multitudinarias juveniles. Se trata de Amposta, Vic, Molins de Rei y Manresa.

En este sentido, una de las categorías delictivas que incluye el balance del Ministerio son los 'delitos graves y menos graves de lesiones y riñas tumultuarias'. En el primer semestre de 2023, en Amposta se produjeron cuatro delitos de esta categoría (por uno solo entre enero y junio de 2022); en Manresa, 38 (18 más que en el mismo lapso de 2022). En Molins de Rei fueron 4 (2 más) y 11 en Vic (uno más).

"Después de la pandemia, notamos mucho que han aumentado los casos de riñas tumultuarias, sobre todo en zonas de ocio con peleas, apuñalamientos o agresiones sexuales", explica Castejón. "Cuando hay un aviso de peleas multitudinarias de ese tipo y llegan los 'mossos', sabemos que la respuesta al llegar va a ser la misma: todos se encaran contra la policía", concluye el responsable sindical.

La evolución delictiva en ciudades con peleas multitudinarias

En términos generales, en los cuatro municipios citados en relación a riñas multitudinarias de jóvenes las infracciones penales han aumentado en términos relativos. En Amposta, de 407 a 486 (+19,4%); en Vic, de 878 a 967 (un 10,1% más); en Molins de Rei, de 367 a 416 (un 13,4% más); y en Manresa (la localidad más poblada de las cuatro), de 1.543 a 1.761, un 14,1% más.

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