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Mercè Montalà, actriz: «Vivir en la calle de la Llibertat me parecía maravilloso»

CARME ESCALES / BARCELONA

El olor a tierra mojada en el jardín de su abuela materna, en Can Peguera (Nou Barris) -donde la actriz Mercè Montalà (Barcelona, 1958) residió hasta los 30 años-, le enseñó que, a pesar de vivir en una ciudad, hay detalles muy rurales que en una urbe también acompañan. Y Gràcia tiene mucho de ello.

"Salir a comprar el diario y el pan, tomarme un café y que en las tiendas te saluden y te pregunten cómo está tu madre, todo eso lo tengo en en Gràcia y siento que es un privilegio", expresa Montalà. "Son los pequeños momentos de felicidad del día, que empiezan en mi barrio", añade la actriz y madre de la también actriz Irene Montalà (en TV3 hizo Poble Nou y Mar de Fons, y en Antena 3, El Barco). "Yo soy de barrio y me encanta la vida de barrio. Salir a la calle y decir buenos días a la gente que te rodea, saludar al mecánico, todo eso construye el cariño de la cotidianidad que te abraza", considera la vecina.

Todos esos comerciantes y vecinos con los que Montalà interactúa cada mañana, en su barrio, están escuchando, también a diario, la voz, en castellano y catalán, de actrices como Julia Roberts, Michelle Pfeiffer, Emma Thompson, Andie MacDowell, Catherine Zeta-Jones o Sharon Stone. Montalà les dobla la voz a todas ellas. Se enroló en el doblaje porque el escenario, desde su casa al menos, se lo situaron muy lejos."Como estudiante, era más experta en fugas que otra cosa. Me apasionaba vivir la calle. Yo quería dedicarme al teatro. Quería ser actriz, pero en casa, a mi padre especialmente, no les hacía nada de gracia que lo fuera", declara la intérprete de Àngela, que era la segunda mujer de Pere Peris (Pep Anton Muñoz), que regentaba el bar de la serie de Televisió de Catalunya El cor de la ciutat.

Su trocito de cielo

"Entre esas pequeñas cosas que para mí son muy grandes", dice Mercè Montalà refiriéndose a los detalles que hacen especial su cotidianidad, hay una experiencia que la revitaliza enormemente. "Hay un lugar en la calle del Torrent de les Flors que me permite ver el cielo con una perspectiva que me encanta. La luz y la sensación de amplitud que siento en ese trocito de calle me hacen sentir enormemente bien", describe. "Tan bien me siento allí que, si en algún momento, algún día, no me siento bien, pienso en ese lugar y el recuerdo de la emoción que me regala contemplar la luz y el cielo desde allí, me arreglan el día", confiesa la vecina.

Montalà se siente muy a gusto por el cojín de confort que significa para ella el sentirse arropada por el vecindario. La proximidad que hacía tan familiar el ambiente vecinal en Can Peguera -el complejo de viviendas conocido como las casas baratas-, en su anterior distrito, Mercè Montalà ha conseguido recuperarlos en su actual ubicación en el distrito de Gràcia.

El nombre de las calles

El primer piso al que fue a vivir la actriz en Gràcia estaba en la calle de la Llibertat. "Me encantaba aquel nombre. Me parecía maravilloso vivir en esa calle y, al mismo tiempo, lo consideraba una señal fantástica de que debía quedarme a vivir allí", dice.

También en su segundo hogar, en el mismo distrito de Gràcia, el lugar en el que vive en la actualidad, se congregaron coincidencias. "Primero el nombre, calle de Sant Lluís, que era como se llamaba mi padre. Y encontré el espacio que me gustaba para vivir en el mismo número en el que había vivido en la vía Favència -el primer lugar al que fue a vivir tras su nacimiento, que fue en el Hospital Vall d'Hebron–"explica.

Además, el lugar donde vive hoy Montalà "está justo al lado del Almeria Teatre, el teatro donde representé mi primera función", explica. "Fue en 1974. Y la función era La casa de los siete balcones. Todavía tengo el tríptico que mi padre guardó entre sus papeles", señala recordando, precisamente, que fue su padre a quien no le gustaba que su hija fuera actriz. "Pero triunfar no es otra cosa que  dedicarte a lo que te gusta", expresa quien ha encarnado al personaje de Aisha, la madre de Fátima y Faruq, en la serie El Príncipe, de Telecinco. "Yo siempre sentí que si  renunciaba a mi vocación, una parte de mí moriría. Y haber podido luchar contra ello y llegar hasta aquí me hace sentir afortunada", dice la actriz que fue parte también del elenco de Nissaga de Poder, de TV3. "Los personajes de series así nos han marcado mucho a quienes los hemos hecho, porque crea en el telespectador una sensación de familiaridad y compañía", declara Montalà. Cosas que Gràcia a ella también le da.

"¿O no es compañía que Carmen, la propietaria de la tienda de flores  Guberna -frente a la salida del metro de Joanic- escriba un pensamiento bonito en una pizarra y la coloque sobre la acera, entre sus flores y plantas, alegrando el día a cualquiera que pase?", concluye.

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