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ARTISTA CRÍTICO

José Sacristán: "Los cabecillas del 'procés' son unos impresentables, empezando por el señor Torra"

"No sé puede proclamar una república como quien anuncia las fiestas de su pueblo", dice el actor

Efe

José Sacristán, durante su estancia en Huesca.

José Sacristán, durante su estancia en Huesca. / EFE

José Sacristán (Chinchón, Madrid, 1937) es más que un veterano y querido actor español; es un hombre de su tiempo implicado en el actual contexto social y político para quién los ciudadanos "debemos reflexionar y pensar a quién coño le damos los votos". En una entrevista durante el 46º Festival Internacional de Cine de Huesca, que ha galardonado al actor con el premio honorífico Luis Buñuel, Sacristán habla con cariño de su profesión, pero acentúa el gesto y se incorpora levemente sobre su silla cuando habla de política.

Valora positivamente el ascenso de Pedro Sánchez al Gobierno, un paso que, subraya, "no sospechaba que saliera como ha salido", y que abre una oportunidad a los partidos de izquierdas que podría verse afectada por su tradicionales diferencias y enfrentamientos. En su opinión, "se ha producido una conjunción de elementos y voluntades que han puesto en evidencia que hay una exigencia urgente de que, como ciudadanos, debemos reflexionar y pensar a quién coño de damos los votos". Tras el "desplome moral" de los partidos de la derecha, añade, es necesario "apelar" a las formaciones de izquierda para que estén "a la altura" de las circunstancias del actual contexto político.

Dos millones de personas fuera de la ley

Para reforzar sus argumentos, Sacristán recurre a una viñeta del humorista El Roto que considera "genial", en la que un personaje dice: "No armemos jaleos, las derechas con las derechas y las izquierdas contra las izquierdas". "A ver si de una puta vez -continúa- las izquierdas no están contra las izquierdas y esta oportunidad que tenemos no se pierde por los problemas internos de estos partidos".

José Sacristán, tras recibir el premio Luis Buñuel, durante el Festival de Cine de Huesca. / EFE

El actor frunce el ceño cuando se le pregunta por la actual situación de Catalunya y por los "cabecillas" del independentismo, a quienes considera unos "impresentables", "empezando por el señor [Quim] Torra", presidente de la Generalitat. "No se puede proclamar una república como el que anuncia las fiestas de su pueblo", destaca Sacristán, para quien, sin embargo, "no se puede declarar fuera de la ley a dos millones de personas".

"No son presos políticos"

Una situación problemática, añade, que exige "sentarse y hablar", porque, insiste, "hay dos millones de personas que piensan que lo que hacen los líderes independentistas que están en prisión está bien". Considera que estos líderes "no son presos políticos", aunque advierte a renglón seguido de que "esta gente no debería estar en prisión", a pesar de "haber metido la pata hasta el cuezo".

A pesar de su interés por la política, levanta la voz cuando se le pregunta por la posibilidad de recibir una llamada telefónica de Pedro Sánchez para ofrecerle ser ministro. "¿Yo ministro?", afirma alargando y enfatizando la 'o' del pronombre como si se tratara de una escenificación teatral, "antes monja, no me jodas".

El inicio en 'Pigmalión'

Tras cerrar la puerta a una participación activa en el cine, el actor habla de su profesión y recuerda que empezó como aficionado "con 16 o 17 años en la Provincial de Madrid de Educación y Descanso de la Sección Femenina de Falange y de las Jons", ironiza. Sus primeras palabras en un escenario fueron las del personaje del circunstante sarcástico en 'Pigmalión', de Bernard Shaw, a partir del cual empezaron a darle papeles más destacados hasta que tuvo "la certeza o al menos la sospecha" de que "podía valer para esto".

Ahora, con 80 años y con la suerte de "poder seguir jugando en algo que algunos llaman trabajo", se siente afortunado por poder seleccionar los papeles que le interesan y por contar para los realizadores jóvenes. "Lo que más celebro de todo lo que me pasa -subraya- es la posibilidad de trabajar, discutir y compartir con los jóvenes el trabajo".