Obra audiovisual

Un documental rinde homenaje a James Foley, decapitado por el Estado Islámico

Estrenado en el Festival de Sundance, 'Jim: the James Foley Story' ha recibido el premio del público

El filme rescata el legado humano y periodistico del reportero estadounidense asesinado en Siria

James Wright Foley, el primero de los cautivos estadounidenses decapitados por el Estado Islámico.

James Wright Foley, el primero de los cautivos estadounidenses decapitados por el Estado Islámico.

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Hay imágenes que trascienden el hecho mismo que documentan para convertirse en símbolos de una época, y la muerte de James Foley es una de ellas. Arrodillado en un desierto sirio, vestido con un mono naranja, su decapitación a manos de un esbirro encapuchado del Estado Islámico (EI) despertó al mundo del escaso interés que había prestado hasta entonces a la atrocidades de la organización yihadista pero, de algún modo, sirvió también para ofuscar la humanidad y el compromiso con la justicia de periodistas anónimos como Foley que se juegan la vida por cuatro duros para desentrañar la complejidad de los conflictos armados y dar un mínimo de voz a las gentes atrapadas en ellos. Un documental se propone ahora recuperar el legado de Foley y mostrar al ser humano que había detrás de esa última imagen.

Estrenado en el Festival de Sundance, donde ha recibido el premio del público, Jim: The James Foley Story, reconstruye la vida del reportero a través de su entorno familiar, sus amigos, y algunos de los periodistas que compartieron cautiverio con él en las mazmorras sirias del EI, entre ellos, el corresponsal de guerra de EL PERIODICO y actual corresponsal en Moscú, Marc Marginedas. “Era educado y cortés, muy cortés. Casi nunca –por no decir nunca- alzaba la voz, casi nunca se enfadaba, casi nunca se alteraba. Cuando estaba en grupo, era de aquellos que se preocupaba de que no surgieran conflictos, de que todo el mundo se sintiera cómodo, reconocido y satisfecho”, escribió Marginedas el 21 de agosto de 2014, dos días después del asesinato de Foley, en las páginas de este diario. Tenía 40 años.

“Era, en resumen, un hábil diplomático, capaz de llevarse bien con todos y tener en cuenta los puntos de vista más opuestos”. Quienes han visto el documental hablan de un trabajo construido desde el afecto y la admiración que lejos de buscar un ajuste de cuentas con el Gobierno de Estados Unidos por negarse a pagar su rescate o explorar los motivos que llevaron a Foley a viajar a Siria después de haber pasado 44 días secuestrado en Libia, quiere recuperar al hombre detrás del ruido mediático que generó su muerte.

De hecho está dirigido por Brian Oakes, un artista gráfico que creció con Foley en Wolfeboro, un pequeño pueblo de New Hampshire, y que consideraba a “Jim” el mejor amigo de su infancia. “El mundo lo conoce como el americano del mono naranja que fue decapitado”, le ha explicado Oakes a Rolling Stone. “A mi me incomodaba la forma en que en la que (su imagen) fue utilizada, ya fuera para servir a agendas políticas o en artículos sensacionalista, así que como amigo sentí la responsabilidad hacia Jim y su familia de contar la historia detrás de la persona”. Su pretensión de superar la imagen de su muerte, queda clara al principio del film. Oakes advierte al espectador que, aunque verá escenas de conflicto, no le mostrará la ejecución de Foley.

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La película se divide en dos partes. “La primera es sobre lo que yo sabía de Jim. La segunda aborda su cautividad, lo que yo descubrí”, le ha dicho a Vogue. Nacido en una familia profundamente católica que tuvo cinco hijos, Foley encontró en el periodismo de guerra su vocación después de estudiar en la universidad de Marquette, colaborar con una oenegé dedicada a la educación y enseñar en las prisiones de Chicago. Reportero y videoperiodista freelance, cubrió la guerra de Irak empotrado con la Guardia Nacional, más tarde estuvo en Libia, donde fue secuestrado junto a los fotoperiodistas Manu Brabo y Clare Gillis por lealistas de Gadafi, y finalmente viajó a Siria, donde lo apresaron cerca de la frontera turca a finales del 2012.  

En su trayectoria hay grandes gestos de solidaridad hacia las gentes que se cruzaban en su camino. En una ocasión recaudó fondos para comprar una ambulancia para un hospital sirio; en otra, para ayudar a la familia del reportero sudafricano, Anton Hammerl, asesinado en Libia. “La historia de Jim es una historia triunfante”, ha dicho Oakes, el director del documental que se estrena mañana sábado en la cadena HBO, productora del film. “Es una historia sobre dónde está en estos momentos nuestra humanidad hacia el mundo. Espero que empuje a la gente a mirarse en el espejo, a pensar sobre lo que sucede en Siria, la crisis de los refugiados o la entrada de los musulmanes en el país. Todos estos asuntos son relevantes y hay cosas y malas en ambas caras de la moneda”.