Presupuestos generales y reducción de las deducciones: ¿cómo quedan los planes de pensiones?

La aportación máxima anual a los planes de pensiones individuales se limita hasta los 2.000 euros para mantener el derecho a desgravar el capital destinado

  • Este mecanismo de ahorro sigue siendo de gran importancia para complementar los ingresos económicos tras la jubilación
  • Los Presupuestos Generales contemplan la disminución de las reducciones fiscales de los planes de pensiones 
  • Esther Pichardo, directora de Ahorro y Pensiones de BanSabadell Vida y Pensiones: "los planes de pensiones continuarán siendo el mejor producto para el ahorro individual"
Presupuestos generales y reducción de las deducciones: ¿cómo quedan los planes de pensiones?
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Lara Bau

En el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2021, presentado el pasado 28 de octubre, el Gobierno central desvelaba el incremento de las pensiones y, al mismo tiempo, la subida del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a las rentas altas, además de una disminución de las reducciones fiscales de los planes de pensiones individuales. Las reformas de este documento servirán para evitar aumentar el gasto público, tal como anunciaron tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias. 

De esta forma, con los nuevos presupuestos quedan limitadas las posibilidades de deducir fiscalmente el capital destinado a los planes de pensiones individuales. Mientras que hasta el momento se podían destinar hasta 8.000 euros anuales en el conjunto de productos de previsión social, incluidos los planes de pensiones individuales y de empresa, a partir del 2021, el límite para los planes individuales será de 2.000 euros y para los de empresa, de 10.000 euros. Según las estimaciones del Ejecutivo, este cambio supondrá un ahorro de 580 millones de euros para las arcas públicas. En caso de tener contratado un plan de pensiones, parece que lo más oportuno es mantenerlo, aunque tras el cambio de las deducciones fiscales también será interesante consultar con un especialista financiero para conocer si se dispone del producto más adecuado y para planificar cómo estructurar las aportaciones periódicas para alcanzar los objetivos de este producto financiero. 

Vale la pena mantener el plan de pensiones 

El ahorro fiscal no es la única ventaja del plan de pensiones; hasta ahora era un incentivo para el ahorro, además de un salvavidas ante las dudas que suscita el horizonte del sistema de pensiones español. Según advierte la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, teniendo en cuenta la realidad demográfica española, es necesario acometer reformas para mantener el sistema de pensiones. En este contexto, y aunque el beneficio fiscal se reduzca, parece necesario contar con los planes de pensiones para complementar la pensión pública. Por ello, es una buena idea apostar por las aportaciones periódicas en planes de pensiones para optar a las ventajas que estos conllevan, como el interés compuesto, que permite que el dinero invertido genere intereses a corto y largo plazo.

Según Esther Pichardo, directora de Ahorro y Pensiones de BanSabadell Vida y Pensiones, "los planes de pensiones continuarán siendo el mejor producto para el ahorro individual para la jubilación, ya que son productos creados para este fin". Al tratarse de productos a muy largo plazo, pueden aprovechar las ventajas que los mercados ofrecen en las inversiones a largo plazo. Además, es posible recuperar los ahorros en caso de necesidad, aunque no con total libertad, para evitar destinar el dinero de la jubilación a otros fines. 

Además, los ahorradores pueden traspasar el dinero de un plan a otro sin pagar impuestos para evitar acabar perdiendo dinero. Sin embargo, el traspaso no debe tomarse a la ligera: es un proceso que requiere un análisis profundo para evaluar, entre otros, la rentabilidad del nuevo producto adquirido, las bonificaciones por el traspaso que ofrecen algunas entidades y su compromiso de permanencia.

Consideraciones para cobrar el plan de pensiones

Es habitual que las personas que contraten un plan de pensiones piensen que el 100% de sus aportaciones de dinero en este producto financiero le suponga un ahorro en la declaración de la renta. Sin embargo, en este producto, como otros de inversión, se deben pagar impuestos en el momento de rescatarlo. Existen distintas formas de cobrarlo que repercuten de forma diferente en los impuestos que se pagarán para ello: si se cobra periódicamente se pagarán menos impuestos que en caso de recuperar el plan de pensiones íntegramente. En el caso de los pagos periódicos, aunque repercutirán impuestos, en la mayoría de los casos serán inferiores a los pagados en el momento de aportar, ya que los planes de pensiones tributan por rendimientos del trabajo, y lo habitual es tener menos ingresos una vez jubilado, que mientras se está trabajando.

Este producto financiero puede rescatarse de cinco formas distintas: en forma de capital (el 100% del dinero y de golpe), en forma de renta financiera (recibiendo dinero periódicamente, cada mes, por ejemplo, como si fuera una nómina), como renta vitalicia (recibiendo una renta para toda la vida), en forma de libre disposición (a medida que se necesita el dinero) o de forma mixta (una mezcla de las anteriores según convenga).

Alternativas a este producto

En caso de considerar que el plan de pensiones no es un producto adecuado a nuestras necesidades, existen otras alternativas como planes de empleo en las empresas y planes de jubilación colectivos a través de programas de retribución flexibles. Ambos productos permiten el ahorro de cara a la jubilación con desgravaciones fiscales. Las claves para decantarse por uno u otro estriban tanto en los productos que la empresa pone a disposición de los empleados como en si el producto ofrecido tiene el riesgo que se está dispuesto a asumir y cubre las expectativas de rentabilidad.

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