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La lección viral contra la "falacia" del entusiasmo en la docencia

Denuncia la falta de recursos materiales y económicos ante el discurso motivacional de que el entusiasmo es clave en la Educación

María Aragón

Un estudiante atiende a una explicación durante una clase de refuerzo.

Un estudiante atiende a una explicación durante una clase de refuerzo. / JORDI COTRINA

Los profesores están cansados de que se deje la Educación en manos del 'entusiasmo' de los docentes, como si su sola implicación fuese a suplir las carencias económicas. Y así lo ha querido manifestar Nando López, finalista del Premio Nadal, que ha explotado en Twitter ante lo que llama "falacia".

Si la Educación se basara en el entusiasmo, la inversión necesaria para una calidad educativa sería de cero euros. Por eso, manifiesta su preocupación ante los discursos donde se insiste en ese concepto como base del éxito.

Así que Nando se ha propuesto hacer un listado de cosas que necesitan algo más que ese término. Necesitan, sobre todo, inversión. Por ejemplo, con el ratio de alumnos por aulas que dificulta una atención personalizada y de calidad.

Por no hablar del desfase de algunas materias y de los contenidos que solo provocan tedio en el receptor.

Y qué decir de los centros con un solo profesional para orientar a un millar de alumnos y tratar con sus familias. Alumnos al peso, con grandes dificultades para hacer bien ese trabajo. 

Pero sobre todo no hay que ceñirse al entusiasmo cuando hay claros problemas económicos tanto en el alumnado como en el propio centro. 

No basta el entusiasmo frente a infinidad de problemas más, aunque aquí Nando solo destaca unos pocos.

El discurso es bonito y motivador, dice, pero cuando se va al fondo de la cuestión es palpable la necesidad de otros recursos más materiales que emocionales.

¿Están los profesores entusiasmados y comprometidos? Sí. La cuestión es, ¿tienen las herramientas para plasmarlo a través de una educación de calidad?