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Un canario en la mina de carbón

Fue quejarse Pedro y saltar el hechizo en mil pedazos. Todo iba bien. De repente, Croacia

Eloy Carrasco

Fue hablar Pedro y saltar el hechizo en mil pedazos. España -bastaba con escuchar algunas emisoras, leer ciertos periódicos, atender a esas tertulias- ya solo tenía que ir a París a recoger la copa y hacerse las fotos en la Torre Eiffel. De repente, Croacia.

Guárdate de las folclóricas con madre y de los futbolistas con padre, se decía antiguamente. Mamás papás meticones formaban parte de lo que, en inmortal y castizo 'cruyffés', se entiende en nuestros días por entorno: gente que si se calla revienta y cada vez que habla sube el pan. O -daño superlativo- gente que enreda en silencio pero sin tregua. Sibilinamente.

LA SEÑAL DE ALERTA

Hay ejemplos de conductas así en la actualidad futbolística. Para detectar los entes gaseosos con tendencia a la toxicidad ya no hace falta llevar un canario, como ocurría en las minas de carbón pretecnológicas; el canario es muy sensible al letal monóxido de carbono y avisa cuando el ambiente se pone feo y hay que salir por piernas. En realidad no avisa, cierra el pico y esa es la señal de alerta. Aquellos mineros sí sabían lo que era un silencio incómodo.

Ahora viene la vieja Italia, más vieja que nunca: la Italia recia que siempre le ganaba a la España pusilánime. De repente, el canario de 'la Roja' se ha callado

El tinerfeño Pedro, casualidad, quiso ser el canario de la selección. Algo le olió mal y, al revés que el pájaro de la callada por alarma, él sí se puso a piar. Personas bien informadas de la cotidianidad de un vestuario han observado otra casualidad, o no tanto, en torno al caso. Pedro dijo que le faltaba el aire justo al día siguiente de que la selección recibiera las visitas familiares. Hay que preguntarse si a las mamás y los papás debemos añadir a otros parientes como ideólogos de ciertas reacciones; como si alguien le hubiera calentado la cabeza al delantero que se echó en brazos de Mourinho horas después de protagonizar otro desaire: aquel gesto de fastidio un tanto grandilocuente que exteriorizó mientras sus compañeros levantaban la Supercopa de Europa con euforia y él daba unas palmaditas condescendientes. Luego vino lo que vino en el Chelsea y al fin el rescate de la selección, por los servicios prestados. Vicente del Bosque nunca lo dirá, pero esta pedrada le tiene que haber dolido.

EL ALETEO DE NEYMAR SENIOR

Eso se puede dejar en duda, beneficio que a estas alturas es imposible conceder a Neymar Senior. El papá de Neymar Junior se está revelando como un liante de primera. El tintineo de unas monedas en París son como el aleteo de la mariposa, que puede provocar un huracán de codicia a mucha distancia.

En este 'entornazo' de manual, no es necesario precisar quién es el pájaro y quién la mina. El entorno es muy variable por naturaleza. El de España parecía predispuesto a echar a volar las panderetas y por eso el exabrupto de Pedro chirrió tanto. Ahora viene la vieja Italia, más vieja que nunca: la Italia recia que siempre le ganaba a la España pusilánime. De repente, el canario de 'la Roja' se ha callado.