Entrevista

Noelia Igareda: “Me preocupa que pensemos que los avances tecnológicos no tienen impacto de género”

Noelia Igareda es profesora de Filosofía del Derecho en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y miembro del grupo Antígona. También es la investigadora principal del proyecto Genha, un trabajo financiado por la Unión Europea y coordinado por la UAB. Sus autores han identificado discursos de odio de género en Twitter y Facebook lanzados por partidos de extrema derecha con representación parlamentaria en España, Italia, Hungría, Alemania y Suecia, y piden que se reconozcan legalmente como una forma de violencia de género.

Noelia Igareda, durante la entrevista, en la UAB.

Noelia Igareda, durante la entrevista, en la UAB. / Elisenda Pons

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María G. San Narciso

-¿Recuerda algún mensaje que le haya impactado especialmente?

-Entre los que atacaban a la comunidad LGTBI, había alguno que llegaba a identificar cierta orientación sexual con la pedofilia. A algunas políticas feministas también se las criticaba de una manera muy humillante y con una agresividad fuera de lo normal. 

-¿Los calificaría de violencia machista?

-Desde nuestro punto de vista, sí. Es violencia digital y una forma más de violencia contra las mujeres.

-En el Código Penal están reconocidos como delitos de odio.

-Desde 2015 se incluyen los delitos de odio por razones de sexo, género u orientación sexual, pero no se reconocen como una forma de violencia machista.

"Es violencia digital y una forma más de violencia contra las mujeres"

-Que eso es lo que ustedes piden.

-Pensamos que se debe ir más allá de la respuesta penal. Para que sea considerado delito, tiene que ser un discurso de odio explícito, que implique una amenaza muy grave e inminente. La mayoría de discursos que hemos analizado no reúnen esas características.

-¿Son comentarios que se borrarían en caso de ser denunciados en la red social?

-Hemos investigado cómo funcionan los sistemas de autorregulación de Twitter y de Facebook, pero no sabemos cuáles son los criterios que utilizan, ni quiénes son los moderadores. El sistema no es transparente. Aun así, lo dudo.

-¿Qué papel juega Vox en España?

-Vox es un partido de extrema derecha más con representación parlamentaria que hemos utilizado como muestra para el caso español. Sus discursos de odio antigénero son comunes a todos los partidos políticos europeos que analizamos. No es algo exclusivo de ellos. 

"No sabemos cuáles son los criterios antigénero que utilizan Twitter y Facebook"

-Pero no solo los miembros de Vox aseguran que la violencia no tiene género. 

-No. De hecho, la negación de la violencia de género y, sobre todo, la creencia de que la legislación específica contra ella es discriminatoria o debe eliminarse es un patrón común del discurso de odio antigénero en todos los países que hemos analizado.

-También han estudiado a Roma Gallardo. 

-Hicimos una elección de los representantes políticos que eran más activos en las redes sociales. Después, incluimos ciertos actores secundarios afines al partido o que interactuaban con sus publicaciones. También a aquellos que de por sí servían como altavoces de estos discursos de odio, entre ellos Roma Gallardo.

-Si tuviera que apostar cara al 8-M, ¿qué tipo de tuits cree que leeremos de estos representantes?

-Creo que va a ser una repetición de lo mismo. Seguramente también utilizarán algunos debates en cuestiones de género que están encima de la mesa en España. Por ejemplo, el proyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans. Aprovechan rápido las divergencias que pueden surgir en el movimiento feminista como elemento de deslegitimación.

"Aprovechan rápido las divergencias que pueden surgir en el movimiento feminista como elemento de deslegitimación"

-Les preocupa el machismo en el mundo cibernético.

-Es un problema creciente del que no somos nada conscientes. De lo que más me ha sorprendido desde que empezamos a investigar la ciberviolencia de género es que cada vez vivimos más en un mundo digital. Casi podríamos hablar de una especie de ciudadanía digital. Si somos víctimas de violencia dentro de ese contexto, y no hay instrumentos legales para hacerles frente, ni siquiera conciencia de que existe, la impunidad es terrible. Y las consecuencias también.

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-¿Qué se hace?

-En investigaciones previas entrevistamos a víctimas de ciberviolencias machistas. Una de las pocas formas que tenían para hacer frente a ataques de individuos o grupos que, de forma anónima, les podían hacer la vida imposible, era apagándose digitalmente. Pero eso es como apagarse en vida hoy en día. No nos lo podemos permitir a nivel personal, ni social, ni profesionalmente.

"Hay que ver bajo qué reglas de convivencia y de conflicto vamos a convivir"

-Hay quienes dicen que apagarse digitalmente es un privilegio.

-Siempre les hago una propuesta a mis alumnos: ¿preferiríais estar un mes privados de libertad o sin conexión a internet? Y dudan. La perspectiva de estar un mes totalmente aislados es terrible. Pues imagine que es la única manera de que las mujeres escapen de estas violencias. Nos da una muestra del alcance de todo lo que ocurre. Internet es un espacio claramente masculino.

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-Ya ha habido una violación en el metaverso.

-Lo que me asusta es que pensemos que todos los avances que vienen de la ciencia o de la tecnología son neutrales y no tienen un impacto de género. O que no pueden convertirse en algo negativo para la vida de las personas. Por eso hablo de una verdadera ciudadanía digital y de derechos digitales. Hay que ver bajo qué reglas de convivencia y de conflicto vamos a convivir.