08 ago 2020

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LA CONTRA

Tossa y la huella de Ava Gardner

Una estatua, dulces de pastelería con su nombre y las fotos de las paredes del hotel Tonet evocan el paso de la actriz por el pueblo

Beatriz Martínez

Estatua dedicada a Ava Gardner, en Tossa de Mar, donde rodó ’Pandora y el holandés errante’.

Estatua dedicada a Ava Gardner, en Tossa de Mar, donde rodó ’Pandora y el holandés errante’. / DAVID APARICIO

Normalmente son los lugares los que marcan a las personas que los visitan, pero también hay personas que dejan en ellos una huella indeleble. Eso le ocurrió a Tossa de Mar con Ava Gardner y a Ava Gardner con Tossa de Mar. Ninguno de ellos volvió a ser nunca igual después de su encuentro. 

La Vila Vella de la localidad, con su imponente castillo medieval alzándose sobre el mar y su cala idílica, quedó inmortalizada para siempre en las primeras imágenes de 'Pandora y el holandés errante', una de las primeras películas norteamericanas que se rodaron en España, hace casi 70 años, inaugurando la extraña relación entre Hollywood y la dictadura franquista. 

La Vila Vella, con su castillo medieval, quedó inmortalizada en ‘Pandora y el holandés errante’

La llegada de toda aquella 'troupe' de artistas al pequeño pueblo de pescadores de Girona supuso un auténtico maremoto dentro de un entorno marcado por la represión y la pobreza. Todavía no se había rodado 'Bienvenido Mr. Marshall', pero los habitantes de Tossa representaron a la perfección el espíritu de la película de Berlanga, entre la inocencia y el entusiasmo frente a ese soplo de libertad (y la posibilidad de inyección económica) que simbolizaban los yanquis. 

Deseo de libertad

Tanto los habitantes de Tossa de Mar como Ava Gardner tenían algo en común: querían ser libres. No se trataba de una relación equitativa, claro está, pero cada parte sacó lo mejor que pudo de todo aquello. 

La actriz se encontraba en el mejor momento de su carrera, había logrado ser respetada por su papel en 'Forajidos' y se especializó en perpetuar su rol de mujer fatal en la pantalla y fuera de ella. Su vida privada era tan convulsa como el aura que desprendía y, al igual que el personaje de Pandora, Ava parecía condenada a sembrar el caos allá por donde pasaba. Tenía un anhelo, escapar de las garras de todos aquellos que habían querido domesticarla y fue precisamente en su primer viaje fuera de Estados Unidos, a aquel pueblo de la Costa Brava, donde encontró lo que buscaba. 

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En el documental de Isaki Lacuesta 'La noche que no acaba' (basado en el monumental ensayo histórico 'Beberse la vida: Ava Gardner en España', de Marcos Ordóñez), nos sumergimos en el itinerario de la actriz en Tossa de Mar desde la perspectiva de aquellos que se cruzaron con ella, desde Manel Fábregas, el fotógrafo que se encargó de inmortalizar el rodaje a través de instantáneas que son un valioso documento a la hora de certificar el choque entre la población autóctona y el glamur de la producción, hasta a algunos de los extras que cobraban entre 60 y 120 pesetas, entre ellos Pere Gomis, uno de los pescadores que salen al inicio de la película hablando en catalán, y una doble local de la actriz que se atrevió a desnudarse en la mítica escena de la playa. 

Anecdotario de la película

También se repasa todo el anecdotario que forma parte del imaginario extra cinematográfico de la película: el descubrimiento de Ava del flamenco, de los toros, su idilio con el torero Mario Cabré (real o fruto de la manipulación informativa) y los celos de Frank Sinatra que le obligaron a desplazarse a España para marcar territorio, carcomido por ellos. 

Como agradecimiento a todo este recorrido casi mitológico, Tossa de Mar nunca ha dejado de rememorar a la actriz. La artista Ció Abellí creo una estatua de Ava a imagen y semejanza de las que aparecen en la película para situarla en lo alto de la Vila Vella mirando al mar. También se pueden comprar los besos de Ava en la pastelería Tomàs o alojarse en el hotel Tonet, donde encontramos fotografías inéditas. "Puede que fuera la menos famosa de mis películas, pero fue la que me cambió la vida", escribió en sus memorias a propósito de lo que significó para ella 'Pandora y el holandés errante'.

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