Elecciones en Catalunya

Arrimadas rehúsa dimisiones tras el descalabro electoral pese a las voces críticas

Carrizosa y Arrimadas, este domingo.

Carrizosa y Arrimadas, este domingo. / Acn/ Gerard Artigas

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Convulsión en las filas de Ciutadans tras el hundimiento en el feudo que alumbró al partido quince años atrás. La pérdida de hasta 30 escaños y casi un millón de votos desató una tensa reunión de urgencia del comité ejecutivo en la jornada de resaca electoral que desempolvó las batallas internas que permanecían contenidas hasta que las urnas pasaran por Catalunya. El encadenamiento de tres fiascos electorales -comicios vascos, gallegos y catalanes- bajo el liderazgo de Inés Arrimadas sumida a la formación en una profunda crisis tras ver cómo se esfuma su relevancia política. El sector crítico no se quedó solo en esta ocasión, y sumó a diputados y senadores tradicionalmente oficialistas a la exigencia de que haya rendición de cuentas, pero Arrimadas descartó seguir los pasos de Albert Rivera tras el declive del 10-N del 2019.

Los tumbos ideológicos, la baja participación, la irrupción de la ultraderecha y el 'efecto Illa' dejaron al partido en horas bajas, teniéndose que conformar con el penúltimo puesto en el hemiciclo catalán. Escuderos de Arrimadas defienden que no se le puede achacar a la líder la herencia envenenada de Rivera, y que hay que darle tiempo para reconstruir las siglas porque, descontando la interinidad, no lleva ni un año al frente de Cs. Pero varios cargos reclamaron una "profunda regeneración" en la dirección y pusieron sobre la mesa la dimisión de, al menos, los máximos responsables de la campaña, los vicesecretario Carlos Cuadrado y José María Espejo-Saavedra.

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El líder en la escudería catalana, Carlos Carrizosa, sostuvo en varias entrevistas que dimitir "no es oportuno" y se mostró convencido de que puede reflotar el partido en los cuatro años que quedan por delante. Arrimadas tampoco pretende irse por su propio pie ni ejecutar cambios: "Si esto solucionara el problema, estaríamos en otro escenario, pero la verdad es que no", espetó en declaraciones a Onda Cero.

La diagnosis de los críticos en Catalunya, organizados bajo el nombre de Renovadores, es que el resultado del 14-F es fruto de un "cúmulo de desaciertos" que comenzaron al echar a perder la oportunidad de que Arrimadas fuera investida tras el triunfo del 2017, que continuaron con su mudanza al Congreso y que se agravaron con el intento de coaligarse con el PSC y el PPC. "Perder casi un millón de votos, y la huida continua y sin parangón de afiliados y cargos electos muestran a todas luces un liderazgo y una estructura de partido que no funciona. Por ello exigimos de forma imprescindible e inaplazable responsabilidades y cambios de liderazgo a nivel nacional y de Catalunya", denunciaron en el manifiesto. Pero, por ahora, la líder no contempla recoger el guante.