Energía

Competencia alerta de posibles sobreinversiones en el hidroducto BarMar por la incertidumbre sobre la demanda

Las centrales de gas urgen ser retribuidas por evitar apagones al sistema eléctrico

El Gobierno planea dar un segundo uso a los embalses como almacenes de energía

Así es el proyecto de hidroducto que quiere unir España y Francia

Entrada de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Entrada de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). / D.P.P.

Sara Ledo

Sara Ledo

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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) alerta de posibles “sobreinversiones” en el proyecto de hidrógeno BarMar que aspira a unir España y Francia ante la falta de certeza sobre su demanda potencial. Así lo expone el regulador europeo (ACER) en un análisis de las 358 inversiones en infraestructura gasista que se prevén realizar en la próxima década en Europa. “La CNMC está preocupada por las posibles sobreinversiones, ya que desconocemos (ni tenemos certeza) la demanda prevista que va a abastecer los proyectos”, afirma el organismo que dirige Cani Fernández en sus comentarios.

El hidroducto fue anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado mes de diciembre en Alicante, tras una cumbre con el presidente francésEmmanuel Macron, y el primer ministro portuguésAntónio Costa, en la que también participó la presidenta de la Comisión EuropeaUrsula Von der Leyen.

Este corredor, que forma parte de una gran red de hidrógeno que une la Península Ibérica, prevé transportar unos 2 millones de toneladas de hidrógeno verde a partir de 2030, lo que supondría el 10% de la demanda total del continente en esa fecha, según el operador del sistema gasista, Enagás.

El borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que establece la hoja de ruta energética hasta 2030, no incluye ninguna estimación sobre la producción de esta infraestructura para esa fecha. Lo que sí incluye es la instalación de unos 11 gigavatios (GW) de electrolizadores (máquinas para producir hidrógeno) que podrían producir hasta 1,7 millones de toneladas en el mejor de los escenarios, de los cuales el consumo interno anual se comería unas 500.000 toneladas. A esos 1,2 millones de excedentes se podrían sumar 750.000 toneladas previstas por Portugal para la exportación a través de España, que elevarían la capacidad de venta al exterior hasta 1,9 millones de toneladas.

En relación a la demanda, el foco del proyecto es Alemania, con una previsión de consumo de entre 2,7 y 3,3 millones de toneladas, según su estrategia nacional del hidrógeno, elaborada en 2020, y que a finales de 2030, podría ascender a unos 3,7 millones de toneladas, según la información enviada por Alemania a la Comisión Europea en el contexto de la selección de Proyectos de Interés Común (PCIs). De ese consumo, 0,9 millones corresponden a producción interna y 2,6 millones corresponderían a importaciones.

Debate antiguo

El fantasma de la sobreinversión en infraestructuras de gas no es nuevo. El Barmar está inspirado con el MidCat, el gasoducto nonato que España y Francia proyectaron en los años 2000 pero que los reguladores español y francés frenaron por el bajo interés comercial y el alto coste de la infraestructura.

Y es la misma discusión que ha puesto en cuestión durante años la enorme cantidad de plantas de gas natural licuado (GNL) que hay en España, con un tercio de la capacidad total de importacion de GNL de Europa pero con una utilización muy baja. La guerra en Ucrania con la invasión protagonizada por Rusia, sin embargo, demostró su utilidad en términos de seguridad energética.

Toda esa infraestructura de GNL se construyó sobre la base de unas previsiones de demanda de principios de los 2000, que apuntaba a un consumo creciente de gas natural que nunca se produjo, según exponen en un estudio encargado por la European Climate Foundation, el profesor del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra, Albert Banal Estañol, y el profesor de economía de la energía en la IFP School de París, Olivier Massol, que concluyen que el resultado supuso un alza de las tarifas de los consumidores.

En este sentido, los autores del estudio advierten que, de cara al futuro, la "incertidumbre" sobre el papel del hidrógeno verde y del biometano debería servir a los reguladores para "adoptar un enfoque ‘de no arrepentimiento posterior’, por ejemplo, dando prioridad a la inversión en infraestructura para el gas renovable de los clústeres industriales”.

Sumar lo descarta

Coindice con la filosofía de la CNMC y del estudio citado Sumar, partido que aspira a la alianza con el PSOE para reeditar el Gobierno de coalición. “El H2Med nos parece una inversión varada (...) No creemos oferta sin saber si tendremos demanda porque sino seguiremos haciendo monumentos funerarios al capitalismo concesional del cual este país tiene muchísimas señales”, afirmó el candidato de Sumar y presidente de la Fundación Renovables, Fernando Ferrando, el miércoles pasado durante un debate preelectoral organizado por El Periódico de la Energía.

“Entendemos que es más inteligente transportar electricidad que transportar hidrógeno", añadió, antes de afirmar que si España es capaz de generar energía barata que esta se aproveche para "reverdecer y reindustrializar la economía”. 

El Partido Popular no incluyó en su programa electoral el hidroducto y su representante Guillermo Mariscal, presente en el debate energético citado, prefirió poner el foco en desarrollar una ley de hidrógeno que “facilite su desarrollo, operación y transporte” e insistió en que es una "oportunidad para reindustrializar España y atraer inversión", más allá de utilizarlo para vender energía al exterior, aunque en su caso se refirió al transporte de hidrógeno a través de barcos --por ejemplo, en forma de amoniaco-- y no de tubos.