Ana Botín: "He bajado la calefacción en mi casa a 17 grados" para ayudar a Ucrania

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, presenta los resultados de la entidad el pasado febrero.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, presenta los resultados de la entidad el pasado febrero. / Efe / Zipi

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

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Es presidenta del Banco Santander, una entidad financiera que en febrero reportó unos beneficios de 8.124 millones de euros en 2021, su ganancia más elevada desde 2011. Y es una de las mujeres más poderosas del mundo, según 'Forbes'.

Ana Patricia Botín, de 61 años y que asumió la presidencia del Santander tras el fallecimiento de su padre en septiembre de 2014, se ha convertido en tendencia en las redes sociales al dar su receta para paliar la escalada de precios del petróleo y el gas por la guerra en Ucrania.

Comprometida con Ucrania

Y es que Botín, una de las mujeres más influyentes y ricas del mundo, es una persona comprometida con Ucrania que no ha dudado en posicionarse en el conflicto: no en vano ha asegurado que "Santander no hará nuevo negocio con empresas rusas" en solidaridad "con los ciudadanos de Ucrania":

La economista ha hecho un llamamiento a la ciudadanía a ejercer "pequeñas acciones" con las que poder ayudar a los ucranianos. Y a modo de ejemplo, ha explicado la que ha escogido ella: "Yo he bajado la calefacción en mi casa a 17 grados", ha contado, como presidenta de la Federación Bancaria Europea, a cuatro medios de las principales economías de la Eurozona, entre ellos 'El Mundo'. "Son pequeñas cosas que los consumidores podemos hacer", asegura.

Declaraciones de Borrell

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Botín refuerza de este modo las declaraciones de este miércoles del Alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, el español Josep Borrell, que pidió a los europeos que bajaran la calefacción para reducir su "consumo de gas ruso" y evitar así que Putin siga financiando la guerra en Ucrania.

En la misma entrevista, la presidenta ha destacado el papel de los bancos europeos y la oferta de "colaboración a los gobiernos" para encontrar soluciones. Además, ha explicado que las sanciones al sistema financiero ruso, en especial su exclusión del sistema SWIFT, supone una "prohibición de sus importaciones", algo que supone una parte de una larga lista de "medidas muy duras y con un impacto muy real en la capacidad de Rusia para defender el rublo".