Recortes en la banca

El BBVA plantea un ere con 3.800 despidos y 530 cierres de oficinas

  • La dirección del banco traslada a los sindicatos su plan de reducir el 16% la plantilla y el 22% las sucursales en España

  • Catalunya será la comunidad con más clausuras (204) y Barcelona la primera provincia en salidas (836) sin contar las oficinas centrales

Una persona realiza una gestión en el cajero de un banco, una de las excepciones establecidas en el Real Decreto que declara el estado de alarma en España por el COVID-19.

Una persona realiza una gestión en el cajero de un banco, una de las excepciones establecidas en el Real Decreto que declara el estado de alarma en España por el COVID-19. / EFE

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La dirección del BBVA ha trasladado este jueves a los representantes de sus trabajadores su intención de realizar un ere que suponga el recorte de 3.798 puestos de trabajo en España y el cierre de 530 oficinas (el 22% del total: de 2.350 a 1.820). El ajuste planteado está por encima de las en torno a 3.000 salidas que preveían algunos analistas y afecta al 16% de los 23.330 empleados sobre los que se aplica (el grupo tiene 29.330 trabajadores en el país, pero están excluidos los en torno a 6.000 que trabajan en sociedades que son orgánicamente independientes como la aseguradora, la gestora de activos o el 'call center'). Se trata de una primera propuesta y lo habitual es que el banco la reduzca en el curso de las negociaciones con los sindicatos durante las próximas semanas.

El recorte afectaría a 3.025 personas de la red de oficinas (más de un 21% de las que actualmente trabajan en ella) y a 773 de los oficinas centrales (9% del total actual: 360 en el centro corporativo, 258 en los servicios centrales de la filial española y 155 en trabajadores que dependen de los servicios centrales pero están ubicados en las direcciones territoriales). Si solo se tienen en cuenta las salidas de la red de sucursales, el mayor ajuste se produciría en la provincia de Barcelona (836, el 22% del recorte total), muy por delante de Madrid (357), Tarragona (185), Valencia (115) y Alicante (107). Hay que tomar en consideración, no obstante, que en torno a 600 de las salidas de las oficinas centrales tendrían lugar en la capital española, con lo que su ajuste total superaría al de la catalana.

En cuanto a las sucursales, el mayor número de cierres tendría lugar en Catalunya (204, hasta las 374), por delante de la zona centro (101 en Madrid y Castilla La Mancha, hasta las 280), la sur (76 en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla, hasta las 299), noroeste (59 en Galicia, Asturias y Castilla y León, hasta las 271), norte (41 en Euskadi, Cantabria, Navarra, La Rioja y Aragón, hasta las 214), este (35 en Comunidad Valenciana, Baleares y Murcia, hasta las 284) y Canarias (14, hasta las 98). La mayor presencia del banco en Catalunya se explica por la compra de Catalunya Caixa y Unnim en la anterior crisis.

Los sindicatos ha advertido a la entidad que su plan les "lleva al camino de la movilización" de protesta. "En CCOO creemos que se trata de unas cifras y un planteamiento de salida insostenible y escandaloso, que se aleja de todo aquello que el banco ha querido hacer creer a la plantilla. Detrás de estos números hay personas y sus familias que se van a quedar sin fuente de ingresos, mientras la alta dirección mantiene e incrementa unos sueldos millonarios, como ya denunciamos en la última junta general de accionistas, y que no se corresponden con la gravedad de la situación", ha denunciado la central.

Los trabajadores del BBVA en España tienen una edad media de 45,3 años (0,3% menos de 25 años, 52,6% entre 25 y 45, y 47,2% más de 45), con una antigüedad media de 19,3 años. En función de si son hombres o mujeres, los gestores (excluyendo la alta dirección) cobran un sueldo de 117.091 y 105.851 euros al año, los mandos intermedios 67.403 y 62.692 euros, los especialistas 47.133 y 43.899 euros, y los puestos base 42.547 y 38.919 euros.

Cambio de planes

La plantilla del grupo ascendía a 123.174 personas en más de 30 países al cierre del año pasado. Su consejero delegado, Onur Genç, aseguró a finales de octubre que el BBVA no planeaba ningún ajuste excepcional de plantilla, más allá de mantener el ritmo habitual de unas 3.800 salidas de empleados al año en todo el grupo, pero su discurso cambió a finales de enero y anunció que preparaba un recorte sustancial de gastos en su red en España y en los servicios centrales que se decidiría y comenzaría a aplicar en el primer semestre de este año. "Tenemos el serio compromiso de revisar nuestra base de costes, especialmente en mercados de bajo crecimiento", aseguró.

En una carta enviada a la plantilla la semana pasada, el banco argumentó que el sector bancario "se encuentra en un contexto de profunda transformación marcada por una enorme presión competitiva, bajos tipos de interés, la adopción acelerada de los canales digitales por parte de los clientes y la entrada de nuevos actores digitales", lo que hace "imprescindible" reducir costes para la "competitividad y la sostenibilidad del empleo a futuro". En una nueva misiva enviada este jueves, ha reiterado que "se buscarán conjuntamente fórmulas que permitan minimizar el impacto en el empleo", así como que el banco aborda el proceso "con actitud dialogante, con el compromiso de guiarnos por criterios de objetividad y con la voluntad de llegar al mejor acuerdo posible para todos". Las transacciones digitales del banco en España se han incrementado un 87% en los últimos dos años, mientras que las transacciones en oficinas han bajado un 48%.

Críticas del Gobierno

El anuncio de las cifras del ere de BBVA se produce apenas dos días después de que CaixaBank comunicase a los sindicatos su intención de realizar el mayor ere de un banco español, con 8.291 despidos (18,7% del total) y el cierre de 1.534 oficinas (el 27%). La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, instó este miércoles a las cúpulas de las entidades a "actuar con responsabilidad y tratar de buscar todas las alternativas posibles que minimicen el impacto negativo sobre el empleo" del proceso de reestructuración en que están inmersos y calificó de "inaceptables los altos sueldos y los bonus pagados a los directivos de las entidades financieras". 

En la misma línea se ha pronunciado este jueves la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz: "Creo que no son los tiempos de estos planteamientos. Me parece que todo el país, toda Europa, está sufriendo y todo el mundo debe de remar en una única dirección, que es el mantenimiento del empleo". Y también el ministro de Seguridad Social y exdirectivo de BBVA y el Banco de España, José Luis Escrivá. "El sector financiero ha tenido ayudas muy importante durante la anterior crisis, con limpieza de balances y ayudas públicas extraordinariamente importantes, y recientemente con la asunción de deuda por parte del Estado de la Sareb", ha recordado antes de mantener que ello "debería inspirar cualquier decisión empresarial" de las entidades.

Ajuste sin fin

El ajuste viene a ahondar en la imparable destrucción de empleo en que lleva inmersa la banca desde hace más de una década. Las entidades de depósito españolas recortaron 94.016 puestos de trabajo desde el máximo histórico de plantilla que alcanzaron en 2008 como coletazo de la burbuja inmobiliaria hasta el cierre del 2019, según las últimas cifras oficiales del Banco de España. Es decir, que cerraron el periodo con 176.839 empleados, un 34,7% menos que al inicio de la anterior crisis y el octavo mínimo anual consecutivo desde que el organismo público lo empezó a medir en 1981.

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De 2020 no hay cifras oficiales, pero los 12 mayores bancos del país (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Bankinter, Unicaja, Liberbank, Abanca, Ibercaja, KutxaBank y Cajamar, que suponen el 90% del empleo del sector en España) redujeron sus plantillas en otros 2.988 trabajadores el año pasado, con lo que ya se sobrepasarían las 97.000 salidas desde 2008. Solo con las operaciones que hay en marcha, se prepara un recorte adicional de más de 19.000 puestos de trabajo: Santander (3.572), Sabadell (1.800) e Ibercaja (750) ya han pactado los ajustes y a ellos se suman los que preparan CaixaBank (8.291), BBVA (3.800) y la fusión de Unicaja y Liberbank (se prevén entre 1.000 y 2.000).

La crisis del coronavirus ha acelerado los procesos de recorte de plantilla en que lleva inmersa la banca desde 2008 tanto por factores coyunturales (el estallido de la burbuja inmobiliaria entonces y la pandemia ahora) como estructurales (el menor uso de las sucursales por la digitalización y la baja rentabilidad por los bajos tipos de interés del Banco Central Europeo). Unai Sordo, líder de CCOO, ha calificado este jueves de "escándalo" y "obscenidad" los recortes de empleo anunciados en los últimos días por las principales entidades. Su homólogo de UGT, Pepe Álvarez, ha pedido al Gobierno que, a través de la participación estatal del 16,1% en el banco, "evite que se cometa un atraco de las características que representa el ere que hemos conocido de Caixabank", informa Gabriel Ubieto.