Fusión con Bankia

Los sindicatos amenazan a CaixaBank con movilizaciones si presenta un ere duro

  • Los representantes de los trabajadores recuerdan que en 2019 ya hubo conflicto y exigen voluntariedad en las salidas

  • El nuevo grupo tiene 9.154 trabajadores de 52 años o más, de los que un 30% están en Madrid y un 19% en Barcelona

José Ignacio Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar, hace unas semanas en Valencia. 

José Ignacio Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar, hace unas semanas en Valencia.  / GERMÁN CABALLERO

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La banca fue durante décadas un sector relativamente tranquilo en sus relaciones laborales. El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 y la consiguiente crisis financiera, sin embargo, provocaron una avalancha imparable de despidos y cierres de oficinas que enrareció su ambiente social, sobre todo después de que la reforma laboral del Gobierno del PP de 2012 diese un poder mayor a las empresas frente a sus trabajadores. La negociación del ere de CaixaBank de 2019 ya reflejó ese nuevo escenario, con un nivel de movilizaciones desconocido en la entidad. Ahora el grupo afronta el que previsiblemente será el mayor proceso de ajuste de plantilla de la historia bancaria española y los sindicatos han marcado el terreno: si la entidad no presenta una propuesta "razonable y flexible", habrá conflicto.

"El ere de 2019 no tuvo nada que ver con los de 2013 y 2015, tuvimos una conflictividad que no habíamos tenido antes. Ahora todo va a depender del planteamiento que nos hagan y la flexibilidad que tengan para negociar. Si vienen con planteamientos duros y cerrados, habrá movilizaciones", advierte Ricard Ruíz, secretario general de CCOO en CaixaBank. "La gente piensa que el resultado de 2019 fue bueno, pero nos costó mucho conseguirlo. El problema es que parece que la dirección quiere que esta vez parte de las salidas no sean voluntarias. Si es así, habrá conflicto", abunda Víctor Miravete, responsable del sindicato financiero de UGT.

CaixaBank comunicó la semana pasada oficialmente a los sindicatos su anunciada intención de aprobar un ere y una "modificación sustancial" de las condiciones de trabajo tras la absorción de Bankia. Este martes se reúnen en Barcelona para constituir la mesa de negociación, en la que cada parte puede tener un máximo de 13 representantes. El banco, que estará asesorado por el despacho especializado Sagardoy Abogados, no comunicará la cifra inicial de salidas hasta la semana que viene como pronto, pero algunas fuentes estiman que podrían ser entre 7.000 y 8.000 empleados, de los 51.384 que tenían de forma conjunta CaixaBank y Bankia al cierre de 2020.

No a la meritocracia

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El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha asegurado que el banco "buscará siempre que sea posible la voluntariedad" y primará la "meritocracia", pues tiene el objetivo "de retener a los mejores". Los sindicatos advierten de que no están de acuerdo con ese planteamiento. "No queremos meritocracia, sino voluntariedad. No tiene sentido que se quede quien se quiere ir", advierte el responsable de CCOO. 

El dirigente de UGT, por su parte, destaca que, tras el ere de CaixaBank de 2019 y el de Bankia de 2018, la plantilla en edad de ser prejubilada es "muy justa", con lo que sería conveniente que se ofrezcan condiciones atractivas a las que puedan apuntarse empleados de cualquier edad de forma voluntaria. El nuevo grupo tiene 4.761 empleados de 55 años o más, 1.524 de 54 años, 1.410 de 53 años y 1.459 de 52 años: 9.154 en total, de los que un 30% están en Madrid y un 19% en Barcelona, donde están las dos principales sedes operativas de la entidad.