Razones de una absorción

CaixaBank-Bankia: ¿Qué ganan con la fusión y qué problemas afrontan?

La nueva CaixaBank inicia su andadura al culminar la fusión legal con Bankia. En la rueda de prensa han intervenido José Ignacio Goirigolzarri (izquierda, en la foto) y Gonzalo Gortázar. / EUROPA PRESS / ROBER SOLSONA / VÍDEO: EFE

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

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La fusión de CaixaBank y Bankia (en realidad, absorción del banco nacionalizado por parte del catalán), negociada el pasado verano y anunciada a principios de septiembre, es desde hoy una realidad jurídica. La entidad heredera de Caja Madrid y la valenciana Bancaja ya no existe como tal. Pero, ¿por qué se ha producido esta operación que ha dado lugar al mayor banco por negocio en España (que no mayor banco español, ya que es ampliamente superado por Santander y BBVA)?

¿Cuál es la principal causa que explica la fusión?

Puede resultar sorprendente cuando se ven las multimillonarias cifras de beneficios que presentan, pero los bancos tienen un problema de rentabilidad desde hace años. Para recuperar la economía de la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE) comenzó a bajar los tipos de interés en 2011 y desde 2016 los tiene al 0% (y en negativo en algunos casos). Ello es bueno para los hogares, empresas y administraciones públicas endeudadas. Pero provoca que el rendimiento que las entidades financieras logran por su negocio bancario básico (guardar depósitos y dar créditos) sea muy bajo y que su rentabilidad total sea persistentemente inferior al retorno que los inversores exigen para invertir en una empresa, lo que hunde sus acciones en bolsa y les dificulta financiarse en los mercados de capitales. La principal palanca para mejorar la rentabilidad es reducir los gastos y las fusiones permiten a los bancos recortar los empleos y oficinas solapados con una pérdida limitada de negocio. CaixaBank y Bankia, así, prevén ahorrar 770 millones de euros al año con su fusión.

¿Qué otras razones están detrás de la integración?

Hay otros dos factores de fondo. Por una parte, el sector bancario está en un proceso de reestructuración y reconversión desde hace años como consecuencia de la digitalización: los clientes cada vez visitan menos las sucursales y surgen nuevos competidores especializados en servicios por internet, tanto pequeños ('fintech') como los grandes gigantes del sector ('bigtech' como Amazon, Google y Facebook). Además, los supervisores cada vez piden más capital a las entidades financieras como consecuencia de las normativas internacionales aprobadas para evitar crisis como la de 2008-2012. Para afrontar estos retos, los bancos necesitan cerrar oficinas y ampliar la atención de clientes a distancia, invertir en tecnología, y captar capital en los mercados. Las entidades más grandes y más rentables tienen más opciones de superar con éxito estas dificultades.

¿La pandemia ha impulsado la operación?

Sí, sin duda. El Banco de España, por ejemplo, lleva desde 2015 instando al sector bancario a plantearse fusiones para mejorar su rentabilidad y afrontar todos los retos citados. Pero apenas se han producido operaciones de integración desde entonces. En los últimos meses, en cambio, se ha confirmado la fusión CaixaBank-Bankia, se ha anunciado la de Unicaja-Liberbank, y se rompió la de BBVA-Sabadell. El BCE ya ha adelantado que los tipos seguirán bajos durante más tiempo, con el consiguiente impacto en la rentabilidad de los bancos, y la crisis económica va a hacer además que los volúmenes de negocio sean menores y que aumente la morosidad, con las consiguientes pérdidas que ello genera. 

¿Qué gana CaixaBank absorbiendo Bankia?

De entrada, culminar una gran y vieja aspiración de Isidre Fainé, antiguo presidente del CaixaBank y actual máximo dirigente de su accionista de control, la Fundación Bancaria La Caixa. El ejecutivo catalán ya lo intentó con Caja Madrid en época de Miguel Blesa y con la primera Bankia en época de Rodrigo Rato. La operación permite a la entidad catalana volver a convertirse en el primer banco del mercado español con diferencia, lo que siempre es una ventaja competitiva. Y además gana negocio en regiones importantes en las que Bankia era muy fuerte por su origen, principalmente Madrid y Valencia.

¿Y qué gana Bankia siendo absorbida por CaixaBank?

El banco controlado por el Estado presenta una de las solvencias más altas del sector, pero tiene un problema comparativo en relación con los otros grandes bancos españoles. La alta presencia de hipotecas en su balance y la menor diversificación de su negocio, con una presencia escasa en segmentos menos afectados por los tipos de interés como los seguros, hace que su rentabilidad se vea más afectada por la política monetaria del BCE. Su integración en CaixaBank aumenta las posibilidades de devolver la ayuda pública de su rescate y de beneficiar a los accionistas minoritarios, penalizados por la fuerte caída de su acción de los últimos años. De momento, el Estado solo ha ingresado 346 millones por los 24.069 inyectados al grupo BFA-Bankia por los Gobiernos de Zapatero y Rajoy, apenas un 1,4% del total. 

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¿Cuál es el mayor problema que pueden tener ahora?

Las fusiones tienen la ventaja de que permiten recortar costes, pero son difíciles de ejecutar. CaixaBank tiene ahora que negociar con los sindicatos el ERE que le permitirá lograr los 770 millones de ahorro de gastos previstos mediante la reducción de miles de empleos y el cierre de cientos de oficinas. Las conversaciones comenzarán después de Semana Santa y el banco quiere culminarlas antes del cierre del segundo trimestre. Este tipo de procesos siempre generan tensión y desánimo en las plantillas, ya que muchos trabajadores no saben si en unos meses seguirán en su puesto, con lo que se corre el riesgo de que disminuya su productividad

Una vez pactado, además, el ajuste hay que aplicarlo intentando perder el menor número de clientes posibles. En las fusiones de bancos es habitual que algunas empresas saquen parte de sus cuentas del nuevo grupo, ya que operaban con los dos que se integran y por razones de prudencia deben diversificar el número de entidades con que operan. El cierre de oficinas también puede llevar a clientes minoristas (particulares, autónomos y pymes) a cambiar de banco por cercanía a otra sucursal, por perder a su gestor de confianza, o por la menor calidad de servicio provocada por las tensiones provocadas por la negociación del ERE. 


¿A qué otras dificultades se enfrentan?

Otro elemento delicado es la integración de las plataformas tecnológicas, que CaixaBank tiene la intención de culminar a finales de año. Se trata del proceso por el que las cuentas y demás productos y servicios de los clientes de Bankia se volcarán en el sistema operativo de CaixaBank. Normalmente se produce sin novedad, pero ha habido casos como la integración del TSB británico en Sabadell en los que hubo todo tipo de problemas, que dejaron a los clientes sin servicio y provocaron abultadas pérdidas a la entidad catalana por las compensaciones que tuvo que pagar.

Además, está por ver el encaje y la adaptación de los directivos de Bankia que se han incorporado a CaixaBank al nuevo grupo. Los de la entidad catalana son ampliamente mayoritarios y lo normal es que impongan su forma de trabajar, con lo que los que provienen del banco nacionalizado tendrán que adaptarse, y ello nunca es fácil. Hasta que el nuevo equipo se acople, siempre se produce un cierto despiste.