fusión

BBVA y Sabadell negocian repartirse la presidencia y vicepresidencia

Torres sería el primer ejecutivo, y Oliu sería vicepresidente no ejecutivo

Carlos Torres, presidente del BVA, y Josep Oliu, del Sabadell.

Carlos Torres, presidente del BVA, y Josep Oliu, del Sabadell.

Se lee en minutos

El presidente del BBVACarlos Torres, será el presidente ejecutivo de la entidad resultante de la compra del Banc Sabadell, mientras que el actual presidente de este úlitmo, Josep Oliu, pasaría a ser vicepresidente no ejecutivo. Esta es una de la opción que se baraja, según ha avanzado 'El Confidencial' y confirmaron a Efe fuentes próximas a las negociaciones. En todo caso, las negociaciones siguen todavía abiertas, explican otras fuentes.

La idea sería que los dos principales ejecutivos de ambos bancos formaran parte del consejo de administración de la nueva entidad. El consejero delegado del futuro grupo será elegido por BBVA, quien actualmente confía estas funciones en Onur Genç, mientras que Sabadell aportará, al menos en los primeros meses de la fusión, la experiencia de su "número dos", Jaume Guardiola

Este último jugará un papel clave en la fusión de las dos entidades, pero no está claro si llegará a formar parte del consejo del futuro grupo, que será el segundo más grande de España, con cerca de 600.000 millones de euros en activos y un tamaño muy próximo al del nuevo CaixaBank, tras la integración de Bankia. 

Sin embargo, la suma de BBVA y Sabadell tendrá el liderazgo del negocio de pymes en España y una importante cuota digital. 

Te puede interesar

La fusión de las dos entidades sería bien vista por parte de los supervisores, ya que serviría para aumentar la presencia de BBVA en mercados consolidados, como España y Reino Unido, frente a países emergentes y con mayor riesgo. Está previsto que los consejos de ambas entidades financieras avalen inciair el proceso a mediados dle mes que viene.

La operación generará unos ahorros de costes de unos 700 millones de euros al año y un beneficio contable por el fondo de comercio negativo de al menos 7.000 millones de euros. De confirmarse definitivamente, la fusión conllevará un fuerte ajuste para lograr los ahorros de costes que la justificarán financieramente: el cierre de entre 1.200 y 1.500 oficinas, entre el 28% y el 35% de las 4.240 sucursales con que contaría el nuevo banco en un primer momento, con la consiguiente salida masiva de empleados de la red comercial y los servicios centrales, como adelantó EL PERIÓDICO.