02 dic 2020

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medidas anticrisis

¿Qué países dedican más ayudas directas a las empresas?

España dedica a transferir recursos a los sectores económicos el 3% del PIB y el 13% a garantías o avales

Agustí Sala

Comercios cerrados en València, el pasado mayo, en fase 0 de la desescalada.

Comercios cerrados en València, el pasado mayo, en fase 0 de la desescalada. / MIGUEL LORENZO

España es uno de los países avanzados que una menor proporción de su producto interior bruto (PIB) destina a ayudas directas o subvenciones al sector económico. En concreto, apenas el 3%, menos de la mitad que Alemania. En cuanto a las medidas destinadas a facilitar liquidez mediante avales o garantías, como es el caso del los créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), la proporción se eleva hasta el 13%, si bien también se sitúa lejos de la de otros países.

La necesidad de transferencias directas en lugar de crédito, que luego incrementa la deuda de los afectados es un clamor en el mundo de la pymes y de los autónomos afectados por las medidas para frenar la segunda ola de la pandemia del Covid-19. El artículo 'Respuestas fiscales asimétricas frente al Covid-19 en Europa' en la revista 'Información Comercial Española', del ministerio de Industria, destaca que "España destaca por haber implementado medidas importantes de apoyo al ingreso de los hogares, pero es una excepción preocupante en cuanto al apoyo a la solvencia de su tejido empresarial. En particular, un excesivo recurso a aumentar el apalancamiento privado para repartir el coste puntual de la pandemia, en vez de asumir directamente una parte importante de este coste desde las cuentas públicas, puede haber simplemente pospuesto el problema".

Según un informe elaborado por Foment del Treball, "es primordial que las administraciones públicas de España comprendan que este nuevo confinamiento, aunque parcial en algunos aspectos, implica para muchas empresas el cese total de su actividad, y que en esta instancia ya no se trata de gestionar un problema de liquidez, sino de solvencia y supervivencia del tejido empresarial".

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, era muy directo en una entrevista en EL PERIÓDICO al ligar la supervivencia de muchas empresas a la posibilidad de que haya ayudas directas.  Los sindicatos se han alineado con estas reclamaciones de las patronales, entre las que también se incluye Pimec, que incluso han planteado la posibilidad de demandar a la Generalitat por el cierre decretado en al hostelería.

El Gobierno estudia distintas medidas en este sentido destinadas a reforzar la solvencia de las compañías pequeñas y medianas, que incluyen incluso la posibilidad subvenciones directas, como las que aplican otros países, o abrir líneas de préstamos participativos, tal como adelantó EL PERIÓDICO

En términos comparativos, España se encuentra en la parte baja de los esfuerzos comprometidos por los gobiernos para gestionar la crisis. Así, por ejemplo, Alemania ha destinado un 7,7% del PIB en ayudas fiscales al sector económico, mientras que España apenas un 3,5%. Además, en relación a medidas de apoyo a la liquidez, como las garantías, Alemania ha dedicado recursos equivalentes a un 24,8% del PIB, frente al 13,2% de España.

A juicio de Foment, la situación para muchas pymes y autónomos es "dramática". Un claro ejemplo de ello fue el colapso que se produjo con las solicitudes de la ayuda a autónomos habilitada por la Generalitat, dirigida a faciltar 2.000 euros a 10.000 de los más de 450.000 autónomos existnets en Catalunya.

Según el artículo mencionado anteriormente de la revista del ministerio de Industria, "todos los países menos España y Dinamarca tienen un esquema de pequeñas transferencias que oscilan desde los 1.500 y los 25.000 euros para autónomos, microempresas y pymes". 

En Alemania, por ejemplo, junto con el anuncio de un nuevo cierre y confinamiento parcial, se anunciaron transferencias equivalentes al 75% del volumen de negocio de noviembre del año pasado para las empresas con hasta 50 trabajadores.

El mismo tipo de compañías en Francia podrán percibir hasta 10.000 euros de compensación mensual. En Italia están previstas también subvenciones no reembolsables para empresas "que operan en regiones caracterizadas por un escenario de gravedad alta o máxima", entre otras medidas.