25 oct 2020

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estrategia comercial

La banca penaliza de nuevo a los clientes menos fieles con más comisiones

Santander, BBVA y CaixaBank marcan el camino al resto de entidades al encarecerles el coste de los servicios

Los tipos de interés negativos y el alza de la morosidad llevan al sector a premiar solo a los usuarios rentables

Pablo Allendesalazar

Pago en un TPV con una tarjeta.

Pago en un TPV con una tarjeta. / ALBERT BERTRAN

Nueva vuelta de tuerca en el cobro de los servicios bancariosCaixaBank, el Santander y el BBVA han endurecido en las últimas semanas su política comercial con, según el caso, mayores requisitos para que los clientes se beneficien de la exención en el pago de comisiones, tasas más elevadas para los que no los cumplan, y cargos por actividades que hasta ahora eran gratuitas. En el sector se da por hecho que el resto de entidades relevantes no tardará en seguir sus pasos en mayor o menos medida. Los bancos ya realizaron un encarecimiento similar a finales del año pasado. Pero la crisis del coronavirus, con la consiguiente extensión de los tipos de interés oficiales ultrabajos y el más que previsible alza de la morosidad, les ha llevado a dar un paso más.

La razón de fondo es la escasa rentabilidad del sector. Los tipos de referencia en mínimos con los que el Banco Central Europeo (BCE) lleva años tratando de reactivar la economía europea penalizan el rendimiento que las entidades obtienen por los créditos. Ello explica la nueva ola de fusiones en marcha, ya que estos procesos de unión permiten reducir costes vía recortes de plantillas y oficinas. Pero también está detrás del aumento del cobro de comisiones para aumentar los ingresos. "Todas las entidades apostamos no por cobrarlas de forma indiscriminada, sino a los clientes para los que no eres el primer banco, ya que no nos son rentables. Como la gente no está acostumbrada a pagar, no valora lo que nos cuesta prestar los servicios", explica un directivo bancario.

Proceso en marcha

Las entidades suelen no cobrar o fijar unas comisiones bajas a los clientes que tienen domiciliada la nómina y varios recibos y utilizan habitualmente la tarjeta. El BBVA ha elevado los umbrales para beneficiarse de esta ventaja, además de empezar a cobrar por servicios hasta ahora gratuitos como la retirada de efectivo en ventanilla, y CaixaBank ha optado por imponer un pago mayor a los que no cumplan las condiciones. Pero el Santander ha ido más lejos y va a exigir también tener contratado un producto de ahorro, un crédito o un seguro. "Es un cambio de paradigma, pero es la manera de ser rentables. Las nóminas nos cuestan dinero porque el BCE nos cobra por guardarnos el dinero y hay poca demanda de préstamos a los que destinar el dinero, los recibos cuestan poco pero tampoco aportan, y las tarjetas son rentables solo si se utilizan mucho", exponen desde un competidor. 

Se trata de un proceso que viene de lejos. "Comenzó hace años y no ha concluido teniendo en cuenta las previsiones de rentabilidad de los próximos años. La rentabilidad va a ser un grave problema y ello exige recortar costes -vía fusiones, como estamos viendo- pero también vía ingresos, aumentando el peso de las comisiones. La banca presta un servicio y el cliente debe ser consciente de que debe pagarlo", explica Joaquín Maudos, catedrático de análisis económico de la Universitat de València y director adjunto de investigación del Ivie. El peso de las comisiones en el total de ingresos del sector, añade, está por debajo de la media de la Unión Europea.

Aparente gratuidad

Las entidades llevan avisándolo desde hace años. "En la próxima década el cobro de los servicios prestados será la norma", adelantó José María Roldán, presidente de la patronal bancaria AEB, ya en el 2016. La "aparente gratuidad" de los servicios financieros, argumentó, no es tal, ya que las entidades la compensan con un "sobreprecio" que se reflejaba en el margen de intereses (cobrando más por el crédito y pagando menos por los depósitos), lo que favorece a los clientes que requieren más servicios a costa de los que tienen menos necesidades.

"El cliente tendrá que acostumbrarse a pagar de manera explícita por aquellos servicios que antes pagaba de manera menos transparente, algo que no será fácil ni pacífico, como tampoco lo es en el ámbito de la prensa o de las creaciones intelectuales en cine, música o literatura", advirtió entonces. "Vamos a un mundo en el que se cobrará a cada cliente en función de lo que demande. En todo caso, lo que dicen los estudios es que en España hay una gama de servicios gratuitos muy superior a la de otros países", abundó el año pasado en una entrevista en 'Actualidad Económica'.

Ingresos al alza

Las autoridades bancarias también están empujando en la misma dirección desde hace tiempo. En el 2018, la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, lamentó que "tradicionalmente se han venido prestando servicios a los clientes que no se cobran explícitamente y cuyo coste se ha cubierto con el margen de intereses". Por ello, reclamó al sector que el "precio que se cobra por un producto o servicio se corresponda con su coste total, incluida la prima de riesgo".

La recomendación se ha dejado sentir en las cuentas de las entidades, que llevan tiempo elevando las tasas y promocionando los servicios por los que cobran. Los ingresos por comisiones percibidas en el negocio español han subido un 12% desde el 2016, año en que el BCE bajó el tipo oficial de referencia al 0%, hasta alcanzar los 15.134 millones de euros en el 2019. En el primer semestre del presente año, obtuvieron 7.512 millones, con un alza del 1,4% pese al desplome de la actividad económica provocado por el confinamiento.