18 sep 2020

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ECONOMÍA COLABORATIVA (CON DERECHOS)

Otra mensajería es posible

Las cooperativas la Pájara y Mensakas nacieron de las luchas de los 'riders' por sus derechos laborales

"Innovación y derechos son compatibles", defienden sus impulsores, quienen luchan a diario por demostrarlo

Helena López

Wendy y Jordi, de la cooperativa Mensaka, este miércoles en Barcelona.

Wendy y Jordi, de la cooperativa Mensaka, este miércoles en Barcelona. / JORDI COTRINA

El mensaje de inicio que muestra estos días su página web da buena muestra de su manera de entender el negocio (y la vida), a las antípodas de las empresas de las que vienen. "Vacaciones, cerramos del 1 al 16 de agosto. Veremos a la familia, rodaremos por otros lados, descansaremos en todos los aspectos para perdernos y reencontrarnos de nuevo con las energías renovadas; dentro de lo posible os deseamos feliz calor y precaución con la situación. Salud y pedales de parte de todo el nido". Así es La Pájara Ciclomensajería, cooperativa que se presenta como "una opción local y cooperativa de cicloreparto en Madrid que ofrece un reparto ético y cercano; una alternativa a las grandes plataformas". "Hemos aprendido las condiciones precarias trabajando para Glovo y Deliveroo y estamos construyendo un proyecto sólido y sostenible, desarrollando oportunidades de trabajo seguro y digno", señalan. Ofrecen tanto reparto de comida en horarios razonables para el gremio -de martes a domingo, de 13 a 16 y de 20 a 23- y servicio de mensajería y reparto para tiendas, de martes a viernes, de 10 a 13 y de 17 a 20 horas.

Si la Pájara nació de las protestas de los 'riders' madrileños en el 2017, de las manifestaciones barcelonesas de los trabajadores de Glovo lo hizo Mensakas, su proyecto gemelo. Los 'riders' que lideraron 'Riders por derechos' fueron despedidos y decidieron liarse la manta a la cabeza y "demostrar que la innovación y los derechos laborales son compatibles". Empezaron en el 2018 siete personas y ahora son nueve; seis hombres y tres mujeres. "Somos una cooperativa de socios en la que todos cobramos lo mismo y todos repartimos, además de tener cada uno otra tarea, en función de sus capacidades", resume Núria Soto, una de las socias fundadoras. Bien, en realidad todos no cobran lo mismo. "En Mensakas las mujeres cobramos un 5% más como acto simbólico contra la brecha salarial", matiza Soto, a quien le gustaría sumar más socias con gaas de repartir a golpe de pedal.

El perfil de los socios de Mensakas son "apasionados de la bici", la inmensa mayoría "exrepartidores de la plataformas con energía cooperativista".   

Hacia una ciudad sin humos

Actualmente están centrados en el proyecto Última Milla, pensado para evitar que los camiones y las furgonetas entren (y contaminen) la ciudad. "Se trata de hacer eso, la última milla, en bici, para hacer las ciudades más sostenibles. "En muchas ciudades del norte es algo muy habitual ver bicis de carga, aquí todavía es raro, pero estamos convencidos de que vamos hacia allí", destaca. Además, ahora, a raíz de la crisis del covid, están en contacto con los ejes comerciales de barrio que se están digitalizando a toda prisa para ofrecer el servicio de reparto, para tejer alianzas en el marco de la economía social. Ser la alternativa de reparto responsable (en la línea de la prueba piloto que acaba de empezar en Ciutat Vella con el Banco de Recursos Mancomunados).

Ultiman también el lanzamiento de su app propia, que en breve empezarán a probar.