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Barcelona prepara un incremento del catastro el año que viene

El Ayuntamiento tomará medidas para paliar un alza media que podría ser superior al 30% en 10 años

El consistorio de Terrassa también verá aumentado el valor castastral de los inmuebles hasta un 25%

Agustí Sala

Cuadrícula del Eixample de Barcelona, entre las calles de Gran Via, Diputació, Calabria y Viladomat.

Cuadrícula del Eixample de Barcelona, entre las calles de Gran Via, Diputació, Calabria y Viladomat. / EL PERIÓDICO

El proceso de revisión catastral en Barcelona y Terrassa, las dos ciudades que lo han solicitado hasta ahora al Ministerio de Hacienda, ha comenzado y entrará en vigor a partir del próximo 1 de enero. En Barcelona el aumento de valores consecuencia de la revisión catastral será de una media del 30% respecto de la base del 2002, la última vez que se realizó una revisión catastral completa. En Terrassa, hacía 21 años que no se llevaba cabo una medida de este tipo, el alza será de casi el 25%.

Tanto en la capital catalana como en la cocapital del Vallès Occidental, los consistorios han anunciado medidas, a través de las ordenanzas fiscales para el 2018, para paliar los efectos de la subida de estos valores que constituyen la base de impuestos tan importantes como el IBI. Entre junio y julio comenzarán a notificarse los nuevos valores a los propietarios.

En ambos casos se ha iniciado el procedimiento de aprobación de la ponencia de valores de los bienes urbanos de ambas ciudades por parte de la dirección general del Catastro. Esta medida es la de mayor calado en la valoración del parque de inmuebles de un municipio y se suele realizar cada 10 años para adaptarlo o acercarlo a la realidad del mercado. El año pasado fueron 55 municipios los que llevaron a cabo revisiones catastrales que han entrado en vigor este año, entre estos están capitales de provincia como Cuenca y actualizaciones parciales en Madrid, Almería o Santander.

 PRESUPUESTOS

La ponencia de valores que se ha puesto en marcha en Barcelona y Terrassa, que tiene en cuenta desde la localización hasta las características del inmueble o la antigüedad, sirve para determinar el valor catastral sobre el que luego se aplica el tipo de gravamen del IBI, que va de un mínimo del 0,4% a un máximo del 1,1% de para los inmuebles urbanos. Periódicamente, además, un mínimo de cinco años después de la última revisión catastral general, se realizan unas actualizaciones mediante coeficientes que se incluyen en los Presupuestos Generales del Estado.

Para el 2017, dado que las cuentas públicas no se habían aprobado todavía y los ayuntamientos necesitaban elaborar sus ordenanzas antes de que acabar el 2016, el Gobierno optó por incluirlo en un real decreto ley que ha significado un aumento de hasta el 8% en 2.452 municipios de toda España que lo solicitaron previamente. Para aquellos que realizaron la revisión catastral entre el 2009 y el 2011, los valores en realidad bajaron, mientras que los hechos entre 1984 y el 2003 han experimentado subidas de entre el 3% y el 8%.    

En Barcelona el aumento de valores consecuencia de la revisión catastral será de una media del 30% respecto de la base del 2002, la última vez que se realizó una revisión catastral completa. En Terrassa, hacía 21 años que no se llevaba cabo una medida de este tipo, el alza será de casi el 25%.

GRADUAL DURANTE 10 AÑOS 

En todo caso, además de que la ley prevé que el alza se aplique de manera gradual a lo largo de 10 años, los ayuntamientos tienen herramientas para paliar los efectos en el IBI. En Barcelona, el consistorio anunciará en unos días las medidas previstas que van en esta línea, según fuentes municipales.

El teniente de alcalde, Gerardo Pisaralello, del que dependen la hacienda y finanzas municipales, ya defendió hace meses "un nuevo modelo fiscal en Barcelona", más redistributivo y más justo tanto desde el punto de vista fiscal como ambiental. Las ordenanzas fiscales ya congelaron el IBI al 98% de las viviendas. Esta "continuará siendo la filosofía del Gobierno municipal, mostrando que estas ordenanzas pueden ser una herramienta para combatir las desigualdad", dijo.

En el caso de Terrassa, se aplicará una fórmula progresiva complementaria para reducir el impacto con un tope máximo previsto del 5% durante los tres primeros años. En caso de descenso, la rebaja se aplicará el primer año.

En Barcelona, aunque la media de aumento prevista es del 30%, los incrementos de valores catastrales, esta puede estar por encima en distributos como Gràcia, Eixemaple o Pedralbes, mientras que en otros como Nou Barris o Sant Andreu, puede estar por debajo, según las estimaciones de los expertosy consultorías especializadas en la gestión de tributo slocales como Euro-Funding.

El objetivo es que los valores catastrales se sitúen en torno a la mitad del valor de mercado y la cuestión es que en unas zonas está en torno al 45% y en otras llega al 60%.

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