ACTIVISMO, DINERO Y DEPORTE

Los 'Redskins' abandonan su nombre por las acusaciones de racismo

La presión económica de los patrocinadores en un momento de elevada conciencia sobre injusticias raciales en EEUU ha sido determinante

No hay decidido aún relevo para el nombre y el logo de los "pieles rojas" y otros equipos con símbolos nativos americanos también reevalúan

Los 'Redskins' abandonan su nombre por las acusaciones de racismo
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Idoya Noain

Ni siquiera la furia tuitera de Donald Trump puede más que un nuevo momento de conciencia social sobre el racismo en Estados Unidos que no solo vibra en un país marcado por las protestas por la justicia tras el asesinato a manos de la policía de George Floyd, sino también en los despachos de los fondos de inversión y las grandes corporaciones. Este lunes, tras décadas de resistirse a un cambio de nombre que le reclamaban algunos líderes activistas indios nativos americanos y después de semanas de una intensificada campaña de presión de sus patrocinadores, el equipo de la Liga Nacional de Fútbol americano (NFL) Washington Redskins (Pieles rojas) ha anunciado que retira su nombre y logo.

Diez días antes, el equipo de Washington había anunciado que empezaba un proceso de “profunda revisión”. La víspera habían recibido una carta de los abogados de FedEx, uno de sus principales patrocinadores, advirtiendo de que quitarían el nombre al estadio si no se cambiaba el nombre a la franquicia, con 87 años una de las más veteranas de la NFL. La potencial pérdida de 45 millones de dólares no era la única nube en el horizonte. Ese mismo día Nike dejó de promocionar los productos del equipo en su web y pronto llegaron decisiones similares de otros gigantes del comercio en internet como Amazon, Walmart  y Target.

Las grandes corporaciones llevaban ya al menos desde 2009 bajo presión de grupos de inversión para usar su poder y dinero con responsabilidad social y forzar un cambio. Esa presión ha crecido una vez que el país ha entrado, tras el caso de Floyd, en un momento de reflexión y revisión sobre el racismo en todas sus expresiones, no solo contra la población negra, incluyendo en nombres, monumentos o símbolos. Y se ha hecho imparable en las últimas semanas.

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La campaña para lograr el cambio ya latía en 1992. Históricamente siempre había encontrado resistencia y en 2013 el actual propietario, Daniel Snyder, declaraba: “NUNCA cambiaremos el nombre”, remarcando a un reportero que podía usar las mayúsculas. Un año más tarde 50 senadores pedían al equipo que reconsiderara pero nada cambió. Y de hecho la franquicia se reafirmó en su postura, apoyada en 2017 por una sentencia del Tribunal Supremo que reconocía que la primera enmienda de la constitución estadounidense, la que garantiza la libertad de expresión, garantiza la protección de marcas registradas aunque se consideren insultantes.

El activismo ha hecho que a lo largo de los últimos años cientos de universidades y escuelas hayan ido abandonando símbolos nativos americanos en equipos y mascotas pero la poderosa NFL, con equipos como los Indians de Cleveland o los Chiefs de Kansas, era la última frontera. Ahora se cruza y en Ohio también se replantean el nombre, algo que junto a la revisión en Washington llevaba a Trump la semana pasada a acusarles de ceder a la presión de la “corrección política”.

El presidente, que ya con el caso de Colin Kaepernick demostró su disposición a dar guerra a la NFL o a las grandes empresas que apoyaran las protestas de jugadores por la justicia racial, ha perdido esta batalla, una que no será la última en una liga donde las sombras de racismo van más allá de nombres. Aunque el 70% de los jugadores son negros, por ejemplo, solo lo son tres de los 32 entrenadores principales y solo dos equipos tienen propietarios que no son blancos.

El peso del dinero

Son muchos quienes creen que, además del momento social catalizador, otro elemento clave para el cambio de nombre en Washington ha sido la presión económica. “Al final siempre todo es cuestión de dinero”, le ha dicho a 'The Washington Post' Eunice Davidson, miembro de la tribu Spirit Lake y cuya asociación defendía mantener el nombre en Washington por considerar que honraba a los indios. “Los deportes son negocio”, reflexionaba también en el rotativo Jimmy Lynn, profesor de marketing deportivo en la Universidad de Georgetown. ”Cuando tantos de tus socios corporativos y patrocinadores defienden un cambio necesitas escuchar”.

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De momento no hay nombre para dar el relevo, aunque según algunas fuentes se podría anunciar en las próximas dos semanas, si se superan problemas de derechos que parecen haber frenado las dos opciones favoritas de Snyder y del entrenador, Ron Rivera. Se asegura que el nuevo nombre, que quiere ser referencia a comunidades nativas americanas pero también a organizaciones militares, “tomará en consideración no solo la orgullosa historia y tradición de la franquicia, sino también las aportaciones de nuestros antiguos miembros, la organización, patrocinadores, la NFL y la comunidad local que representa con orgullo dentro y fuera del campo”.

De momento los pieles rojas siguen presentes en la web oficial del equipo y en las referencias en la NFL. Y hasta el comunicado de anuncio de cambio ha llegado bajo el nombre y el logo ahora llamados a quedar como cosa del pasado.